Capítulo 25

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El ambiente de aquel lugar era más húmedo y pegajoso que donde vivían los chicos ese verano, Ana fue la primera en notar cómo el cabello se le pegaba a la nuca y cómo hacía bochorno.

Al llegar al hotel, bajaron todas las maletas y la chica de recepción buscó sus reservas y les dio las correspondientes llaves de sus habitaciones. Ana pensó que la habitación de Sean y Riele debían tener las vistas a la playa por lo que seguro que las habitaciones individuales de ella y Jace estarían enfrente y no dispondrían de aquellas vistas tan maravillosas.

Al subir las escaleras y encajar la llave en la puerta, Ana suspiró, habían quedado en 5 minutos en el pasillo. Tal y como predijo la chica, la disposición de las tres habitaciones había quedado de tal modo que su habitación daba a la piscina del hotel, y la de la pareja daba a la playa. Al entrar en la habitación abrió los ojos sorprendida, no se esperaba para nada que fuera tan luminosa y de ese color. Las paredes eran de un tono blanco manchado, pero quedaba perfectamente con la cama y los muebles totalmente blancos. Justo enfrente de su cama había un gran armario con puerta corredera, dicha puerta tenía un maravilloso espejo de cuerpo completo en el que podría echar fotos con su amiga.

Dejó el pequeño macuto encima de su cama y salió al pasillo, los demás no habían salido aún. La chica se apoyó en la pared y suspiró, le vendría bien un respiro después de todo el estrés entre unas cosas y otras. Al rato salió Jace con la nevera en la mano, el chico echó un vistazo alrededor y al encontrarse con la chica sonrió. Dejó la nevera en el suelo y se acercó a la chica.

-¿Has echado bien el viaje?.- sonrió Ana mientras veía cómo éste se acercaba. El chico iba vestido con una camiseta básica blanca con un pequeño logo a la altura de su pecho y el bañador que era de diversas tonalidades de azul.

-Sí, tengo bastante ganas de darle nuestro regalo a Riele, aunque no es que sea gran cosa, creo que le gustará mucho.- contestó él. El regalo que le habían hecho en conjunto era un pastel de chocolate, el cual era el favorito de Riele, y además le habían comprado un bolso para cuando fueran a visitar sitios en el que habían metido toda serie de chucherías.

Al decir aquello, Riele y Sean salieron de la habitación sonriendo, la chica llevaba las gafas de sol sobre su cabeza y Sean un bolso colgado en el hombro donde tenían todas las toallas y dos sombrillas las cuales se las pasó a Ana para que las llevara, la única que no llevaba nada era la cumpleañera.

-¿Listos?.- preguntó Ana.

-SÍ!!.- contestó Riele entusiasmada.

Todos se dispusieron a salir del hotel para cruzar el gran paseo marítimo que había frente a éste. Habían elegido el hotel a pie de playa por lo que no tuvieron que desplazarse demasiado para llegar. No había mucha gente ya que aún era algo temprano, pero ellos tenían pensado tirarse todo el día allí, por lo que llevaban una nevera con comida hecha en casa de Ana, antes de la excursión Jace le ayudó a hacer todo tipo de tapets para comer esa tarde, llevaban incluso la bebida congelada.

Sean fue el primero en parar en mitad de la arena, en un lugar cercano a la orilla y habló.

-Aquí está bien.- contestó mientras le cogía una de las sombrillas a Ana para abrirlas, Jace ayudó a su amigo mientras las chicas abrían las toallas.

No había mucha gente en la playa, pues, a pesar de que el calor estaban empezando a notarse y las ganas de playa en verano eran inmensas, la gente tenía algo de miedo de salir por la pandemia y, aunque se podía salir y era opcional ponerse la mascarilla, la gente no solía hacerlo. Ana se acostumbró a ello debido a que su padre y su hermano insistían mucho en ello por la situación que había en España.

Al tenerlo todo colocado bajo la sombrilla, los chicos se quitaron la camiseta e hicieron una carrera hasta la orilla de la playa. Ana sonrió al verlos disfrutar y se sentó en la toalla al lado de su amiga la cual estaba quitándose la camiseta para quedarse en bikini.

-¿Cómo has dormido?.- preguntó Ana.

-Estaba nerviosísima por el viaje y tuve que tomarme una tila para dormir, pero dentro de lo que cabe bastante bien.- sonrió mientras empezaba a echarse crema en los hombros.

Ana hizo lo mismo ya que no le apetecía quedarse roja como una gamba para un día que iba a la playa, sin embargo, al hacerlo se puso la camiseta de nuevo. Normalmente la chica solía broncearse pero antes debía pasar por el proceso de estar achicharrada. Al echarse la crema, sacó un pequeño sobre del bolsillo de su pantalón y se la entregó a la chica sin decir nada.

Riele lo abrió encontrándose dentro de éste una pulsera trenzada de color turquesa, parecida a una que llevaba Ana en su muñeca derecha y una carta. Leyó la carta en silencio, la cual ponía lo agradecida que estaba la chica por haberla conocido y una pequeña felicitación. Riele mostró una amplia sonrisa al leerla y la abrazó fuerte.

-Muchísimas gracias tía, eres la mejor.

-Aún quedan más cositas que tenemos que darte, pero quería hacerte un pequeño detalle yo sola.- se encogió de hombros mientras le ponía la pulsera en la muñeca.

-Los pequeños detalles son los mejores.- sonrió de nuevo Riele.- Deberían de venir los chicos, al menos Sean porque se va a achicharrar como no se eche crema.

Ana asintió y se levantó para acercarse a la orilla para comentárselo a los chicos los cuales estaban nadando de un lado hacia otro riendo, a la chica le gustó verlos tan contentos y quiso adivinar de que hablaban.

-Oye!.- dijo Ana desde la orilla mojándose únicamente los pies.- Riele dice que vayáis a echaros crema, es como vuestra madre.- rio.

-Yo quizá sí debería.- contestó Sean dirigiéndose hacia la orilla, Jace se encogió de hombros quedándose en el agua.

-Vente.- dijo Jace mientras miraba a la chica desde la distancia, ella negó con la cabeza.- ¿Qué pasa? ¿No te gusta la playa?

Sin embargo, el temor de Ana no era meterse en el agua es más, le encantaba nadar en la playa, llenarse de arena... Le daba vergüenza quitarse la camiseta delante de un chico. Siempre que había ido a la playa era con su padre y su hermano y ellos eran de la familia por lo que no le daba vergüenza, cuando iba a la piscina con sus amigas tampoco le daba vergüenza porque les daba igual los chicos que había allí, pero esta vez sí que le interesaba un chico, y después de todos los roces que habían tenido más vergüenza le daba.

-¿Qué piensas?.- Jace sacó a la chica de sus pensamientos y la hizo sacudir ligeramente la cabeza.

-Nada, es que ...- pensó una buena excusa para poder volver a la toalla junto con Riele, como si su amiga fuera su protección contra todo mal.- no me apetece bañarme a estas horas... no sé.

-Anda ya, no me lo creo.- la verdad es que Jace estaba en lo cierto, era una mala excusa.- venga vente.- Ana negó de nuevo provocando que el chico se acercara a ella.- pues yo voy a por ti, no hay problema.- sonrió Jace.

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Siento muchísimo tardar en subir nuevos capítulos 😥

Estoy de exámenes y algo estresada, os pido un poco de paciencia porfavor 😭😭

Subiré y escribiré todo lo que pueda en estas son últimas semanas de exámenes, y prometo recompensaros en cuanto termine.

Muchas gracias por leerme 😘

Reality - Jace NormanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora