Las chicas se quedaron en silencio, Ana se sentía un poco rota por dentro. Únicamente le había gustado un chico, al que le había dado su primer beso... Daniel. Después de unos meses juntos, sabiendo que era la primera relación de la chica, sabiendo que ella estaba totalmente pillada, Daniel la dejó por otra chica. Ana se quedó completamente destrozada después de aquello, y no había vuelto a fijarse en ningún chico para no tener que sufrir aquello de nuevo. Sus amigas fueron quien estuvieron con ella día y noche, a pesar de que sólo había besado al chico, pensaba que aquello tendría futuro.
Sacudió la cabeza intentando no acordarse de aquello e intentando no comparar a Jace con Daniel. El primer chico con el que concuerda, el primer chico con el que vuelve a tener confianza en sí misma, el primer chico con el que había ilusionado de nuevo, el primero después de Daniel y al final el palo se lo llevó de nuevo.
Las mejillas de Ana empezaron a mojarse a causa del torrente de lágrimas que empezaron a salir de sus ojos y al darse cuenta Riele la abrazó, eso era lo que su amiga quería evitar, quería evitar aquel sufrimiento innecesario.
Cuando la chica se calmó, le dio las gracias a su amiga y dejó que se marchara a su casa. A Ana le apetecía estar a solas, ver alguna película o despejarse dando un paseo.
Decidió meterse en un conjunto deportivo y salir a correr, quizá así dormía algo aquella noche y no se la pasaba dándole vueltas a la cabeza. Justo al bajar los escalones, se encontró de lleno con Chris, el cual la miró de arriba abajo extrañado.
-¿Tú haciendo deporte? No me lo creo.- bromeó el chico sonriendo.
Ana lo miró frunciendo el ceño.
-Ni que fuera tan raro.
-A las 12 de la mañana como que hace mucha calor para salir.- Chris encogió sus musculosos hombros y Ana notó la contracción de éstos debajo de la fina camiseta deportiva que llevaba.
En realidad, el chico llevaba razón, las mejores horas para correr eran por la mañana temprano o por la noche cuando el sol haya caído. Asintió dándole la razón al chico y se atrevió a mirar aquellos profundos ojos verdes. Casi nunca era capaz de levantar la vista porque le daba vergüenza y el chico la intimidaba mucho. Chris sonrió y le mantuvo la mirada.
-Si quieres podemos ir esta noche a correr.
-¿Podemos?.- preguntó incrédula Ana, ya se sentía nerviosa de que el chico no le quitara la vista de encima, pero ella no iba a ser menos y tampoco la desviaría.
Él asintió y se cruzó de brazos enfrente de la escalera, Ana se encontraba dos escalones por encima pero para mantener algo más de distancia subió un tercero.
-Vale...- contestó la chica con un atisbo de duda en su voz.- ¿Qué vas a hacer ahora?
-¿Qué te ha pasado?.- preguntó el chico subiendo el escalón, habría notado sus ojos rojos de llorar, o quizá las mejillas coloradas, incluso puede que haya escuchado cómo le lloraba a su amiga aunque aquello le resultaba algo más extraño.
-¿Me contestas con otra pregunta?.- dijo la chica esquivando su interrogante.
-¿Y tú me contestas con otra más?
La chica no sabía que lo que estaba haciendo el muchacho era seguirle el juego. Frunció el ceño y se cruzó de brazos en mitad de la escalera. Chris soltó una carcajada al verla así.
-Iba a arreglar mampara de la ducha, supongo que sabes que se queda pillada.- contestó el chico cuando terminó de reírse.- Te toca responder.
Ana se quedó en blanco, no había reparado en la caja de herramientas que había en el suelo. No quería contarle lo que le pasaba pero tampoco lo veía como un mal chico después del rato que el día anterior pasaron con su familia. Suspiró antes de empezar a hablar.
-Un chico que es imbécil, en resumen.
El chico se acercó un paso más subiendo un escalón, la chica mantuvo la compostura en el suyo.
-Pues sí que tiene que ser imbécil para dejar escapar una chica tan mona como tú.- al decir esto, le tocó el brazo mirándola fijamente, ella se ruborizó un poco mientras procesaba las palabras con detenimiento.- Ana, no merece la pena que estés así por un subnormal que no sabe valorar lo que tiene delante de sus narices. Eres una gran chica y eso que te conozco de poco.
Ana sintió una lágrima recorrer su mejilla derecha cuando escuchó aquellas palabras que le llegaron al corazón. Antes de que le llegara a la mandíbula, el chico posó su dedo para quitarle la lágrima y dejó posada suavemente su gran mano en la cara de la chica, acariciándole el recorrido de la gota. Ana se le quedó mirando y al ver la mirada comprensiva que tenía él, asintió suspirando y le quitó la mano suavemente de donde estaba posicionada. Se giró y empezó a subir la escalera de nuevo mientras hablaba.
-Vamos, te ayudo a arreglar eso.
---
Cuando consiguieron encajar la mampara del baño, Ana se encontraba sentada en el suelo del baño con Chris justo enfrente. Unas pequeñas gotas de sudor le recorrían desde la sien hasta la mandíbula, y a pesar de estar sudoroso, parecía muy sexy. Ana suspiró, no sabía que ese trabajo costaría tanto y que terminaría tan cansada, pero lo agradeció puesto que olvidó todo lo que pasó anteriormente.
Chris la había tratado como si nada pasase, le contó alguna de las locuras que hizo en el baño cuando era más pequeño, como por ejemplo cuando se rapó la cabeza sin que su madre lo supiera y Ana estuvo riendo bastante, el chico contaba las historias con mucha gracia.
Se encontraban sentados en silencio, descansando un poco después de todo, debían recoger todas las herramientas que estaban esparcidas por el suelo. Ana notó cómo su estómago rugía y lo miró como si fuera una persona, Chris también notó que aquel sonido extraño procedía de la barriga de Ana y soltó una carcajada.
-Será mejor que recojamos para bajar a comer, vaya que decidas comerme a mí.- dijo Chris alzando las cejas con una notable sonrisa en su boca.
Ana se quedó por un momento paralizada, pensando en las palabras del chico, pero al ver que éste se estaba riendo, sabía que lo decía en broma por el gran rugido de su estómago. '¿por qué tengo una mente tan sucia?' pensó Ana, siempre pensaba mal con ciertas frases, quizá porque sus amigas de España eran así de malpensadas también.
Chris y ella bajaron al terminar y se encontraron con un aroma muy atractivo que bañaba toda la parte inferior de la casa. Su madre había hecho pollo asado y olía de maravilla.
Después de comer, Isi y Neo decidieron echarse una siesta por lo que los chicos se quedaron en el salón para no hacer mucho ruido. Allí, hablaron sobre las películas que le gustaban y decidieron una para pasar el rato mientras sus padres dormían. Ana optó por entrar a Yiyi para que estuviera con ellos puesto que la perrita no ladraba, no obstante, hacía mucho calor fuera y no quería que sufriera un golpe de calor.
Finalmente, los chicos se quedaron toda la tarde apalancados en el sofá, con palomitas y Yiyi encima, viendo una maratón de películas, cada vez era uno quien la elegía. A la chica se le pasó la tarde volando, disfrutaba mucho viendo pelis en compañía con más gente, así podía discutir los actos de los personajes y quejarse siempre que algo no le gustaba. Chris también estuvo muy cómodo allí, no había llegado a conocer a Ana desde que vivía allí, a pesar de que su madre le hablara mucho de ella por teléfono, y por sí mismo afirmó lo buena que era.
Antes de cenar decidieron ir a dar un paseo juntos, en realidad, el plan era correr, pero Ana empezó a excusarse diciendo que estaba muy cansada y se decantaron por un paseo largo.
La chica decidió por ir con unos pantalones cortos deportivos, sus zapatillas de deporte y una camiseta blanca básica ancha, le encantaban las camisetas de ese estilo. Sin embargo, Chris llevaba una camiseta azul marino algo más ajustada, por lo que podía diferenciar sin problema el cuerpo atlético que tenía, también iba en pantalones cortos que se quedaban por encima de la rodilla y unas deportivas.
Ana salió riendo de su casa por una broma que su nuevo amigo y compañero de casa había hecho, notó cómo la confianza empezaba a fluir entre ellos.
ESTÁS LEYENDO
Reality - Jace Norman
Ficção Adolescente{Completa✅} La chica levantó la cabeza y lo miró a los ojos. -No te voy a tratar de un modo distinto por lo que me has contado, quiero que seas tú mismo, como has hecho desde que te conocí. Jace sacó su sonrisa más sincera y la chica hizo lo mismo...
