Capítulo 1

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Ana estaba agotada, después de estar toda la semana estudiando para sus exámenes finales, necesitaba un día de descanso total. Ana era una chica que se mudó a un pueblo de Florida porque había escogido ese destino para hacer su Erasmus de la universidad. Estaba estudiando filología inglesa y francesa por lo que irse a Estados Unidos era un buen punto para mejorar su inglés.

La chica se mudó a una pequeña casa y vivía con una familia que alquilaba una habitación. La familia era una pareja de unos 55 años. La mujer se llamaba Isi y su marido Neo, habían alquilado la habitación de su hijo mayor que, después de hacer una carrera universitaria en la facultad donde estudiaba Ana, decidió viajar alrededor del mundo, por lo que sólo pasaba a ver a sus padres cuando podía.

Aquella pareja acogió muy bien a Ana, la trataban como si fuera su hija, y a pesar de que la chica quería ayudar a limpiar, cocinar y todo, Isi no la dejaba debido a que le decía que tenía que estudiar para sacarse su carrera con buena nota.

Era viernes por la noche y Ana había decidido dar un paseo al perro que tenían, el cual era un perro salchicha muy mono. Su nombre era Yiyi.

-¡Hola querida! ¿Cómo te ha ido la tarde estudiando?

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-¡Hola querida! ¿Cómo te ha ido la tarde estudiando?.- dijo Isi cuando vio a Ana bajar de su habitación.

-Pues bien, supongo.- contestó Ana encogiéndose de hombros.- Voy a sacar un poco a Yiyi antes de cenar, ¿vale?

-Estupendo, quizá te cruzas con nuevos vecinos.- dijo la mujer sonriendo.- Al salir a limpiar la entrada los vi entrando con maletas, puede que sean de tu edad.- Ana tenía 20 años, los cumplió una semana antes.

-¿Y eso?.- dijo ella extrañada, era muy raro que tuvieran vecinos nuevos ya que con la pandemia la gente no solía salir de su ciudad.

Una desgracia que le tocó a Ana vivir en su Erasmus fue una pandemia mundial, la pandemia era ocasionada por un virus que afectaba sobre todo a personas mayores y que hacía que a la gente le costara respirar por lo que hicieron cuarentena en todo el mundo, para que la gente no se contagiara entre sí. Además, cancelaron todas las clases presenciales por lo que desde marzo hasta junio, que era el mes en el que estaban, todo el mundo estaba confinado.
Empezaron a abrir el país poco a poco con medidas de seguridad dejando que la gente se moviera entre las ciudades de sus respectivos estados, y el lunes de esa semana permitieron que las personas pudieran moverse de un estado a otro, por eso quizá se habían mudado aquellos vecinos, habrían aprovechado el nuevo cambio en la movilidad.

-No sé hija, le estoy haciendo unas magdalenas de bienvenida, luego después de cenar se las podrías llevar.- contestó Isi haciendo gestos con las manos, ella no quería ir porque no quería exponerse al virus, ya que la mujer tenía problemas del corazón y podría ser mortal para ella.- Ya sabes que no me gustaría ver a otras personas aún.

-Sí, claro, no te preocupes, dentro de media hora vengo y cenamos, después se los llevo ¿vale?.- dijo Ana que, aunque no le apetecía nada ir a relacionarse con más gente, no quería decirle que no a su casera y compañera de casa.

Ana fue hacia un patio que tenía la casa y allí se encontró a Yiyi en su caseta en el césped. Yiyi, al ver a Ana salió corriendo a sus pies esperando que la acariciara. Sin embargo, Ana se dirigió primero hacia un cuartillo que tenía Neo, el marido de Isi, para sus herramientas y allí guardaba la comida del perro y la correa para sacarlo a pasear. Ese día no había visto a Neo, únicamente a la hora de comer, pensó que quizá habría salido a la casa de su viejo amigo que vivía al lado suya para pasar la tarde.

Al coger la correa, cerró el cuartillo y se agachó para acariciar y atar a Yiyi que estaba a su lado.

-Vámonos de paseo pequeña.- dijo levantándose y dirigiéndose a la entrada de la casa. Antes de salir cogió una mascarilla , ya que al salir siempre había que llevarla, era una norma obligatoria para no contagiarse.

Al salir de casa, Ana alzó la vista hacia el cielo, estaba nublado, por lo que darían un pequeño paseo por los alrededores vaya que empezara a llover. Normalmente hacía calor todo el día al acercarse ya al verano, pero ese día el tiempo estaba revuelto, y hacía fresquito. Ella antes de ir a por el perro, se asomó s la ventana y al notar la brisa del aire decidió coger una sudadera fina por si se enfriaba, ya que ella era muy friolera.

Al comenzar a andar escuchó la voz de una chica.

-Sois unos vagos, siempre tengo que hacer yo las cosas, no sé por qué accedí a venir con vosotros de verdad, eh.- dijo la chica gritando. Ana miró hacia donde procedía la voz de aquella chica y se dio cuenta de que era procedente de la casa de enfrente, 'quizá son los nuevos vecinos' pensó y continuó su camino.

El paseo fue tranquilo, se puso los auriculares para escuchar música mientras que caminaba y estaba pendiente a Yiyi por si quería parar a hacer pipí o recoger los excrementos.

Cuando iba de vuelta, empezaron a caer unas pequeñas gotas que terminaron en una estruenda y fuerte lluvia, por lo que decidió coger al perro en brazos, pues al ser un perro salchicha no corría mucho, y salir corriendo hacia su casa. En esas, estaba el chico de enfrente mirando por la ventana del balcón cómo la chica se refugiaba en la casa de enfrente y cerraba la puerta. 'Será interesante conocer quien es la chica' pensó él.

Reality - Jace NormanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora