Capítulo 41

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Después de dejar la gran caja en el patio, los chicos decidieron hacer la comida porque ya era la hora de almorzar.

Fueron los chicos los que convencieron a las chicas para hacer ellos la comida. A pesar de que Riele no se fiaba para nada de ellos, asintió y se subieron ambas a la habitación para pasar el tiempo mientras ellos estaban en la cocina.

Jace quería hacer pollo asado según la receta de su abuela, y cuando fueron a por la piscina, pasaron por la sección de carne y compraron un par de pollos y patatas.

Allí,  las chicas se quedaron hablando y viendo los bikinis que Riele se había llevado. Ana entabló una conversación con Riele acerca de todos los eventos que  su famosa amiga había tenido y le mostró gran parte de su vida, ya que antes de que Ana supiera todo, no podría habérselo contado.

Después de la gran charla, los chicos las llamaron para comer por lo que las chicas bajaron pensando en preparar la mesa para almorzar.

Cuando llegaron a la cocina, no había nadie y ambas se miraron extrañadas.

-Estamos en el salón. - gritó Sean.

Las chicas se encogieron de hombros y se dirigieron allí, llevándose una gran sorpresa al entrar.

Los chicos habían preparado la mesa completa, incluyendo velas y algunos pétalos de rosa de decoración. En el centro de la mesa estaba el pollo ya cocinado y que tenía una pinta increíble.

Riele se acercó a su novio y empezó a darle muchos besos alrededor de la cara.

-Que mono eres. -decía su amiga.

Después de ver aquella escena, Ana miró a Jace, el cual ya llevaba rato observándola. Ella sonrió al toparse con su mirada y se sentó a su lado, el chico le cogió la mano.

-La verdad es que os lo habéis currado eh. -dijo Ana soltando una pequeña carcajada.

Jace sonrió de nuevo. Ana se sentía la chica más afortunada del mundo con él a su lado. Él la miraba como si hubiera descubierto un universo nuevo, como si fuera todo lo que tiene que observar durante toda su vida y Ana lo notaba, notaba la intensidad de su mirada y cómo ésta hacía que su corazón diese un vuelco.

-Bueno, entonces esta tarde montamos la piscina ¿no?.- preguntó Sean obligando a la pareja a cortar la conexión de miradas que tenían.

-Sí...- contestó Jace, pero posteriormente frunció el ceño.- ¿No creéis que hará mucha calor? Si no podemos montarla mañana.

-No, no, no.- intervino Riele.- Aunque haga una calor de muerte la montamos hoy, y así como recompensa nos damos un bañito cuando se llene.

Riele ya había elegido el bikini que se iba a poner  con la ayuda de Ana, y la verdad es que tenía muchas ganas de estrenarlo ya que se lo compró a principios de verano. Sin embargo, Ana no había decidido cual ponerse, pero sí que tenía pensado ponérselo antes de montar la piscina para no tener que volver después a su casa.

-Además, si tenemos mucha calor podemos refrescarnos con la manguera.- dijo Ana apoyando a su amiga para que la montaran esa misma tarde.

Costosamente, los chicos asintieron porque no tenían muchas ganas de hacer esfuerzo físico montándola ya que sabían de antemano que las chicas estarían más hablando que ayudando. Además, tampoco es que tuvieran muchas ganas de pasar calor, pero tal como había dicho Ana, había bastantes formas para refrescarse. Incluso tenían helados flash (de hielo con sabores) y podían hacer limonada fresquita para amenizar la tarde.

Cuando repartieron la comida, todos  se quedaron en silencio puesto que estaba tan rica que no paraban de comer. Ana, cuando sació su hambre, cogió una servilleta y se limpió la boca antes que nada para hablar.

-¿Os apetece ir de sendero algún día?

Ana había ido una vez con sus compañeros de clase a un hermoso parque natural. El camino para hacer se encontraba al lado de un río del que no recordaba el nombre. Al estar el río tan cerca, no hacía tanta calor, es más en la época en la que fueron hacía muchísimo frío al estar entrando el invierno al país.

La chica había pensado en que podrían ir allí y echar el día, hacer un picnic en la hora del almuerzo y cuando terminaran el camino, volverse a casa. Normalmente se solía tardar un par de horas o incluso tres en hacer la ida de aquel sendero, luego debían volver al lugar de donde salen debido a que allí es donde tienen que dejar el coche.

Por un lado, Ana pensaba que el plan alomejor no les gustaba, ya que al ser chicos de ciudad, no estarían preparados para ese camino tan largo o quizá no les apeteciera. Sin embargo, la ilusión que creció en los ojos de sus amigos le hizo sonreír y cambiar de opinión.

-Estaría super chulo...¿Cuándo vamos?.- preguntó su amiga ansiosa.

- No sabía que conocías algunos sitios de aquí.- le dijo suavemente Jace y se acercó a su oído y le susurró.- Me los tienes que enseñar todos.

Ana amplió su sonrisa, le hacía muy feliz que sus amigos fueran de aquel carácter, se alegraba mucho de haberlos conocido porque a pesar de que fueran famosos, no eran como la chica pensaba que eran los famosos en realidad. 

Ella pensaba que a pesar de cómo los actores que aparecían en la televisión saludando a sus fans y siendo muy simpáticos, en realidad no lo eran. Mucha de esa gente en realidad quería quedar bien frente al  público pero luego si alguna persona se acercaba a ellos, porque lo habían visto en la calle dando un paseo o algo, ellos trataban mal a dicho fan. Ana sabía esto de antemano ya que una de sus amigas se encontró por la calle a una actriz que le encantaba y fue muy hipócrita.

A pesar de todo lo que había pensado antes de la gente como ellos, ahora podía afirmar que existían excepciones a la regla. Ellos eran amables, simpáticos, compresivos y con eso a la chica le bastaba.

Volvió de sus pensamientos cuando Jace le puso su mano en la pierna de forma cariñosa y empezó a escuchar cómo hablaban sus amigos sobre todos los preparativos.

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Siento mucho la espera :( he estado/ estoy super liada  pero intentaré subir pronto.

Gracias a tod@s l@s que me leen❤

Reality - Jace NormanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora