Capítulo 32

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A la mañana siguiente, Ana se despertó casi a medio día. Desde que llegó el día anterior por la tarde, se acostó y no había levantado el cuerpo de la cama hasta las 12 de la mañana. Al sentarse en el borde de la cama movió la espalda debido a que sentía todo su cuerpo contraído, tenía agujetas hasta debajo de la lengua y no sabía por qué. Tampoco había hecho gran cosa, pero pensó en todo lo que hizo al estar tanto tiempo de pie o corriendo por la playa... quizá también en el pub que estuvo sudando de tanto bailar. Suspiró, no sabía que hacer con su vida aquel día.

Al salir de su habitación, fue directamente al baño para darse una ducha fría y quitarse el sueño que llevaba aún encima. Cerró la puerta con llave y se giró para verse en el espejo, que estaba enfrente de la puerta y notó algo extraño. No se había dado cuenta de que había humedad en el ambiente, no había escuchado que la ducha estaba abierta y alguien estaba metida en ella. Pegó un grito ahogado y salió corriendo, lamentándose de haber cerrado con llave  puesto que se puso nerviosa y no acertó quitando el pestillo. Ana se metió de nuevo en su habitación con la respiración agitada, aún estaba adormecida y no se había dado cuenta de nada, ¿quién era la persona que estaba en el baño?

Diez minutos después, llamaron a la puerta de su habitación y la chica saltó de la cama para abrir. Enfrente de la puerta se encontraba Chris, el hijo de sus caseros.

-Hola...- dijo Ana algo sorprendida de ver al chico de nuevo allí, se ruborizó al descubrir quien era el que estaba en la ducha cuando usurpó el baño.

-Hola.- contestó Chris con una sonrisa pícara en la cara.- La próxima tendré que cerrar la puerta del baño con llave.

Se notaba a leguas que estaba bromeando y a su vez intentando que la chica se pusiera nerviosa.

-Losiento, yo...- contestó Ana bajando la cabeza avergonzada, sin embargo, el chico le alzó la cabeza para que lo mirara a la cara y sacó su sonrisa más sincera.

-No pasa nada mujer, se nota que estás aún medio dormida.- sonrió de nuevo haciendo que los colores de las mejillas de Ana se intensificaran.

-No sabía que volverías tan pronto.- contestó ella apoyando su mano en la puerta sin abrirla del todo.

-Te dije que vendría a las dos semanas de nuevo y me quedaré un tiempo.- al escuchar aquello, Ana se quedó seria, quizá quería su habitación de nuevo pero el chico le leyó el pensamiento y contestó.- no te preocupes, me quedaré en un colchón en el salón, hace calor así que no hay problema. Venía a decirte que el baño está libre.

La chica asintió y cogió de nuevo sus cosas para pasar allí. Se dio una ducha relajante y le mandó un mensaje a Riele para asomarse por su casa. Su amiga le contestó al instante y fue hacia allí.

Cuando llegó a la casa de sus amigos, se sentó en el sofá que había libre, ya que el otro sofá estaba ocupado por Jace, Riele y Sean. Notó como Jace ni siquiera la miró, ni la saludó, algo que le pareció extraño.

Estuvo allí hasta medio día hablando con su amiga y comentando un programa que pusieron en la televisión. En un momento, Sean y Riele despejaron la sala y Ana aprovechó para hablar con Jace.

-Hey, ¿estás bien?

Jace asintió sin desviar su mirada de la televisión, sin dirigirle ni una sola palabra.

-Pues no lo parece.- bufó Ana sin dejar de mirarle, esperando alguna respuesta, alguna mirada.

-No me apetece hablar, ¿vale?.- contestó el chico de mal humor y sin mirarla siquiera se levantó de mala gana del sofá para dirigirse a su habitación.

A los pocos minutos Sean llegó con unas cervezas y Riele con algo para picar, ya era casi la hora del almuerzo. Ana notó cómo su estómago rugía.

-¿Y Jace?.- preguntó Sean a lo que Ana se encogió de hombros.

Se quedaron los tres comiendo algo hasta que Ana decidió irse a su casa. La chica pensó que quizá Jace estaba agobiado o que directamente llevaba un mal día pero a pesar de aquello se lo podía haber contado ¿no? Decidió darle un tiempo, no quería agobiarlo con sus preocupaciones sobre su relación debido a que después de aquel beso tan intenso, Ana pensó que podría haber algo más.

Cuando llegó, Isi estaba con su hijo haciendo la comida, olía de maravilla.

-Hola querida.- dijo Isi sonriéndole, Chris también la miró sonriendo.- Estamos haciendo una comida que solía hacer mi madre y a Chris le encantaba, ¿quieres ayudarnos?

-Hoy comeremos todos juntos.- dijo Chris sonriendo, se notaba que estaba contento de estar allí, con su madre.

Ana asintió y dejó a un lado los pensamientos que tenía acerca del comportamiento de su amigo. El almuerzo lo pasaron juntos y se quedaron sentados en la mesa hablando más rato del que se solían tirar. Neo le contó a Ana algunas de las historias que había pasado con su hijo cuando era pequeño e iban de pesca. Allí, sus caseros avergonzaron un poco a su hijo el cual tenía las mejillas coloradas de la vergüenza, sin embargo, permitió que le contaran aquello porque se notaba que estaban disfrutando de recordar aquellos momentos. Ana estaba muy agradecida de que le despejaran la mente, y estaba también algo sorprendida de lo bueno que era Chris a pesar de su aspecto de chico malo.

La tarde la pasaron allí juntos jugando a juegos que tenían guardados. Isi y Neo querían disfrutar con su hijo y Ana también estaba metida en aquella familia, la trataban como si fuera su hija.

Al día siguiente, Ana se mandó algunos mensajes con Riele para verse y esperó a que Jace le dijera algo, pero no ocurrió. Decidió mandarle algún mensaje para ver si le apetecía hacer algo, pero éste dijo que no tenía ganas y no se molestó en darle ninguna explicación. Después de su comportamiento esos dos días, Ana estaba algo decaída porque estaba casi segura de que él estaba así por su culpa o algo parecido. Por la mañana quedó con Riele para contárselo y preguntarle si sabía algo.

-Con nosotros actúa normal.- contestó Riele cuando su amiga le preguntó.- Sólo lo vi raro cuando tu estuviste, y ahora le veo sentido a todo.

-¿Sentido a qué?.- preguntó Ana sin entenderla.

-A que sea un borde contigo, ya te dije que no te ilusionaras, al final sigue siendo un cabrón en el fondo.- Riele miró a su amiga y al ver su cara de preocupación, suspiró.- Lo ha pasado mal Ana, y no puedo ser yo quien te lo cuente, debe ser él.

>> Cuando está bien con una chica, siempre ha llegado un momento que se cierra en banda y pasa de ella. Le pasó en diciembre lo mismo con una amiga mía que le gustaba. Estaban bien hasta que un día él dejó de llamarla y empezó a evitarla. Yo me puse histérica con él porque ella era mi amiga, y me dolía verla descontenta. Pero me explicó lo que pasaba y lo entendí, sin embargo no pude decirle nada a ella.

Riele sacudió la cabeza.

-Es un poco cabezón.- dijo Ana mirando sus manos, las chicas estaban sentadas en la cama de Ana, ya que ella no quería ir a la casa de los chicos por no cruzarse con Jace.

-Dale tiempo, seguro que ha hablado con Sean pero él no me ha querido decir nada.- contestó Riele dándole la mano.- Entrará en razón, espero que lo haga.

Reality - Jace NormanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora