Jace sonrió ante las palabras de Ana, se notaba que era una chica sencilla, que era feliz con poco, su actitud le encantaba, tan despreocupada e indiferente antes pequeñas cosas que quizá él sí se preocuparía.
-Me gustaría ser como tú. -dijo Jace mirando hacia donde Ana miraba.
-¿Cómo? . -preguntó Ana dirigiendo su mirada algo confundida hacia el chico .
-Tan despreocupada y feliz, no dejas que nada ni nadie te joda el buen humor que llevas.
-Tú también pareces ser feliz, siempre andas con la sonrisa en la cara ¿no?. – Ana lo miraba fijamente esperando alguna mirada por la parte del chico, la cual no apareció, él mantuvo sus ojos en la pista de abajo.
-Pero eso no significa nada...- empezó a decir y giró lentamente su cabeza dirigiéndose a ella.- A veces es importante mantener la compostura para que los demás no se preocupen tanto.- encogió sus hombros sacando una sonrisa triste, la chica se dio cuenta y quiso que el chico le hablara de aquel tema que parecía una espinita, tenía claro que no iba a evitar un mal tema por estar en la discoteca.
-¿Por qué te empeñas tanto en mantener la compostura? Deberías mostrarle a la gente que te quiere tus sentimientos.- Ana acercó su brazo para tocarle la mano que tenía en volandas en la barandilla del balcón.- Aquí vamos a estar para todo lo que necesites Jace, hay veces que es mejor olvidar las pequeñas tonterías que nos hacen estar así de decaídos, porque es eso, sólo tonterías que pensamos que son importantes.
Ana mostró su sonrisa más sincera mientras el chico observaba sus manos juntas, le cogió la mano y le dio un pequeño apretón y volvió a mirarla.
-Tienes razón, no es momento de pensar en tonterías que nos ponen mal... ya me has pegado tu buen humor.- dijo Jace trazando pequeñas caricias con sus dedos en la palma de la chica, ella reaccionó mostrando una sonrisa mayor.- A ti se te nota todo lo que sientes en la cara, se ve a través de ti Ana.
Ana no sabía que decir por lo que se quedó callada mirándolo. La chica sabía de sobra que todo se le notaba en la cara puesto que siempre mostraba su satisfacción o descontento con expresiones en su cara o movimientos de su cuerpo, su padre se lo decía mucho ya que a veces con sólo mirarla se podía predecir lo que le ocurría.
-Ven.- siguió hablando el chico.- vamos con la parejita.
Ana siguió a Jace a los sillones donde estaban sus amigos hablando y bebiendo, se fijó que su amiga llevaba más de una copa puesto que el ron había descendido notablemente y decidió intentar llevar el mismo ritmo, ella también quería notar el efecto del alcohol en sus venas y disfrutar tanto como con sus amigas en España, aunque aquel lugar no era nada parecido a lo que ella había ido.
A Ana no le hacía mucha gracia las canciones de Reguetón de hoy en día, por lo que estaba agradecida de que allí no supieran casi lo que era eso, ya que muchos artistas de ese tipo de música eran de España. La mayoría de las canciones de ese estilo eran en español y quizá no podrían muchas debido a que allí la gente no sabía ese idioma, a pesar de esto, Ana estaba segura de que habría gente del sur de América los cuales sí sabrían español y las letras de esas canciones puesto que también había muchos cantantes de ese estilo procedentes de allí. Lo que sí le gustaba de dicho estilo eran las canciones antiguas, de Daddy Yankee por ejemplo.
Los chicos se mantuvieron hablando en los sillones, Ana se levantó y empezó a observar a la gente que estaba entrando y dirigiéndose a sus respectivos sitios de la gran sala. Riele se le acercó y la abrazó.
-Me encanta esto, me ha dicho Sean que tú has sido la promotora principal, aunque ellos también habían ayudado un poco.- sonrió haciendo que su amiga sonriera también.- muchísimas gracias de verdad.
Ana la abrazó de nuevo intentando agradecerle con ese abrazo todo lo que Riele había hecho por ella.
La noche pasó rápido, empezaron a sonar canciones que conocían las chicas y se pusieron a bailar animando a los chicos a unirse. Jace al principio no quiso bailar puesto que según él 'no sabía' pero Ana consiguió convencerlo haciendo que bailara con ella. Así, los chicos rieron, bailaron y se dejaron llevar por el buen ambiente que reinaba en su zona. Las horas pasaron volando y al darse cuenta de que eran las 2.30 de la madrugada, Ana avisó a los demás ya que era hora de irse a descansar. Al día siguiente tenían plan de ir de visita a un safari por lo que quizá tendrían que pegarse una buena caminata allí, no estaba segura si irían en coche o no a través de aquel desierto de arena.
Todo el camino estuvieron hablando de lo bien que lo habían pasado y de toda la adrenalina que tenían en el cuerpo tanto por el alcohol como por las horas de baile sin parar, aún el corazón latía con fuerza, las vibraciones de la música las sentían bajo la piel. Ana supo desde un principio que aquella noche no dormiría muy bien puesto que aún estaba nerviosa, aún sentía esa energía en el cuerpo. Sabía de sobra que su cuerpo no quería dormir, pero también notaba que estaba cansada de todo el día dando brincos, una tremenda y completa contradicción.
En la recepción del hotel había una mujer haciendo guardia y al pasar dijeron 'buenas noches' y se dirigieron a las escaleras para subir a la planta donde tenían sus respectivas habitaciones. Riele estaba agarrada al brazo de Sean ya que no se mantenía casi en pie por el cansancio que llevaba acumulado, subieron en silencio y se despidieron entrando a sus cuartos.
Ana en cuanto cerró la puerta a sus espaldas lanzó su pequeño bolso a la cama y empezó a descalzarse. Intentó quitarse aquel vestido ceñido por abajo pero ante la imposibilidad de eso, tuvo que hacer maniobras forzosas para poder subírselo y quitárselo por encima de la cabeza. Al hacerlo suspiró, lo guardó en una bolsita para lavarlo cuando llegara a su casa y guardó también las sandalias. Preparó la ropa para el día siguiente: unos pantalones vaqueros cómodos y una camiseta negra con un logo encima del pecho junto con unas deportivas. Entró en el baño y se dio una ducha rápida debido a que había sudado bailando y quería quitarse todo el maquillaje y se puso un pijama corto de verano, para ir allí decidió llevarse un pijama completo en vez de lo que se solía poner en casa.
Se tumbó en la cama y empezó a dar vueltas, a pensar en la conversación que tuvo con Jace, ¿no era feliz? ¿tantos problemas tenía el chico? Ana ya sabía que debía tener problemas por aquel ataque de ansiedad que le dio al principio cuando se conocieron, aquello no era cosa de una tontería. En el fondo sí quería saber qué le pasaba realmente, quería ayudarlo en todo lo que pudiera, porque le importaba muchísimo aquel chaval, hasta tal punto que quería meterse en el fango que lo cubría para poder sacarlo. Suspiró, quizá era demasiado y no debería meterse en aquella revuelta y enrevesada pelota que tenía Jace en sus manos, en su cabeza.
En realidad le gustaba, no quería que esa sensación desapareciera del cuerpo puesto que no se había sentido tan bien nunca, no se había sentido tan cómoda con su compañía... excepto con Daniel... 'Daniel, cuanto tiempo sin pensar en él', susurró hablando para sí misma. Pero no quería, no quería pensar en aquel chico por lo que sacudió su cabeza eliminando aquel chico de su cabeza y volvió a pensar en Jace, lo segura que se sentía las veces que estaba cerca suya, lo feliz que se veía en la playa, sus manos en su cintura...
De una forma inconsciente 'una Ana lanzada' salió a la luz, no sabía si era por el alcohol o porque en realidad escuchó el clic en su cabeza, pero decidió decirle lo que sentía, decidió no esconderse más porque no merecía la pena, tal y como le habían implorado sus amigas del pueblo hace unos días. Se levantó dispuesta a ir a su habitación sin importarle que estuviera durmiendo, se lo soltaría todo y se quedaría tan agusto.
Se dirigió a la puerta y cuando abrió de golpe, totalmente decidida, no se esperó para nada lo que vio en ese instante. Jace se hallaba enfrente de su puerta con intenciones de llamar a la puerta, aunque no había llegado aún a hacerlo. El chico la miró también algo sorprendido y en el momento en que Ana abrió la boca para decirle todo lo que iba a decirle antes de se arrepintiera, Jace puso sus manos alrededor de sus mejillas suavemente y la besó.
ESTÁS LEYENDO
Reality - Jace Norman
Roman pour Adolescents{Completa✅} La chica levantó la cabeza y lo miró a los ojos. -No te voy a tratar de un modo distinto por lo que me has contado, quiero que seas tú mismo, como has hecho desde que te conocí. Jace sacó su sonrisa más sincera y la chica hizo lo mismo...
