Después de que prepararan todas las cosas, partieron hacia la piscina. Ana comentó a sus amigos que Chris se pasaría para estar con ellos un rato por la tarde y que quizá se llevaba a alguno de sus amigos que estuvieran por el pueblo.
La chica no se separaba del lado de Riele, temía que su comportamiento fuera algo sobreprotector, pero no era capaz ni de sacar un tema de conversación para que hablar con Jace. Sin embargo, el chico tenía miles de ideas en la cabeza para entablar una conversación con Ana, por lo que al ver que ésta no se acercaba a él, optó por colocarse a su lado mientras andaban por las calurosas calles serpenteantes hasta llegar a su destino.
-¿Cómo has pasado la noche?.- le preguntó el chico sonriendo, él pudo notar el rubor de las mejillas de Ana.
-Bien.- contestó ella algo cortada.- ¿y tú? ¿has dormido bien?
-Sí, es la primera vez en una semana que he sido capaz de conciliar el sueño y dormir toda la noche.- se sinceró, Ana le cogió la mano mientras caminaban intentando transmitirle que a partir de aquel instante todo iría bien.
El recinto de la piscina municipal no estaba muy lejos de donde vivían pero el camino se hizo más largo de lo que parecía debido al sol sobre sus cabezas. Cuando llegaron, se asentaron debajo de uno de los árboles que más sombra proyectaba sobre el suelo. Allí pusieron sus toallas y los chicos corrieron a zambullirse en el agua para refrescarse. Ana y Riele se quedaron en las toallas sacando la crema protectora para no quemarse y algunos juegos, como las cartas, para jugar cuando ellos volvieran.
A los 5 minutos, los chicos volvieron y se sentaron en sus respectivas toallas, y formando un círculo empezaron a jugar a las cartas. Con aquel juego, el tiempo se pasó volando hasta que llegó la hora de comer y a pesar de que tenían algo de hambre, optaron por meterse en la piscina antes de almorzar para refrescarse.
Como de costumbre, Riele empezó a quejarse para que no le salpicaran con el agua, y Ana se reía por las tonterías que los chicos soltaban por la boca burlándose de su amiga. Ana se sentó en el borde de la piscina y metió los pies, quedándose el agua por encima de sus tobillos. La chica llevaba las gafas de sol por lo que a pesar de que los rayos de luz la cubrían entera, no le molestaban en los ojos.
Jace al ver que la chica no se había metido se acercó a ella y le salpicó un poco de agua en las piernas, a lo que la chica sonrió en forma de respuesta.
-Venga, ¿no te vas a meter?
El chico estaba un poco encorvado para que sólo le sobresaliera la cabeza del agua, ya que Ana se había sentado en una zona donde él podía hacer pie.
-Ahora más tarde.- a pesar de que la chica dirigió su mirada a él, Jace no lo notó a causa de las gafas de sol que cubrían sus ojos.- Tengo que pillar el morenito de playa que no pude pillar cuando fuimos para el cumple de Riele.
Jace sacó una gran sonrisa al escuchar aquellas palabras sarcásticas, en realidad Ana sí se había puesto bastante morena, ella era capaz de adquirir el tono con mucha facilidad, lo mismo que le pasaba al chico.
Éste empezó a echarle cada vez más agua desde su posición provocando que algunas gotas se quedaran en las gafas de la chica.
-Oye!!.- se quejó ella, un poco de agua no le molestaba pero ya parecía que incluso tenía un charco alrededor por la cantidad de agua que Jace le estaba echando.
-Para ponerte morena debes mojarte, ¿no lo sabías? Sino, no sirve de nada que tomes el sol.- se burló éste arrancando una carcajada por parte de la chica.
-¿Qué pasa que quieres guerra?
-Una guerra contigo sería lo mejor que me podría pasar.- contestó el chico sin dejar de sonreír. Aunque sabía que la chica lo estaba provocando, él tenía algunos ases debajo de la manga en caso de que se diera una guerra de agua.
Ana, sin dudarlo, apoyó sus manos en el borde de la piscina y se metió entera sin quejarse de el cambio de temperatura tan brusco que había sufrido. Después de dejar las gafas en el borde, metió la cabeza para refrescarse entera y con una mirada ¿maliciosa? Se dirigió a por el chico, el cual no se movió del sitio.
-¿Ahora qué?.- dijo Ana acercándose más a él y alzando la vista para ver sus ojos.
Aquella cercanía le provocó a ambos un cosquilleo en el estómago, Jace sonrió. Él no se movió de su sitio y ella poco a poco se acercaba más y más, hasta que el chico pudo llegar a ella con sus brazos. La pilló de improvisto, la cogió en volandas y la lanzó al agua sin que a la chica le diera tiempo a decir ni una sola palabra.
Jace se tuvo que contener bastante cuando estaban tan cerca, tenía ganas de cogerle la cara y plantarle un beso, uno de los que no olvidarían. Sin embargo, 'la guerra' que Ana había incitado lo hizo cambiar de opinión y hacerle una jugarreta.
Ana salió del agua aspirando una gran cantidad de aire por la boca, apenas le había dado tiempo a taparse la nariz y le había entrado agua por ella. Lo miró con el ceño fruncido, lo que provocó que Jace se riera aún más.
-¿Sigues queriendo guerra?.- se burló Jace mientras Ana se acercaba a él y le dio un manotazo en el brazo.- Auch!!.- se quejó el chico a pesar de que no le había dolido nada y Ana sonrió.
Ambos se unieron a sus amigos que estaban haciendo una carrera de natación y se salieron al notar que sus estómagos rugían demasiado. El recinto no estaba concurrido y para tranquilidad de ellos solo había una pareja en la otra parte de este, por lo que por lo del tema del COVID no tenían nada que temer.
El pueblo estaba bastante bien con respecto a los casos de este virus, apenas había incidencia porque la gente tenía cuidado y no salía mucho, aunque si salían mantenían todas las medidas de seguridad.
Ana le comentó a Riele la tranquilidad que tendrán por la tarde al no haber casi nadie, así tendrían la piscina entera para ellos.
Las chicas empezaron a organizar la comida en las toallas y a sacar todas las cosas que habían llevado mientras los chicos recogían los juegos y gafas de sol que habían dejado por medio. Ana aprovechó mientras comían para mirar el móvil y ver si tenía alguna notificación y le llegó un mensaje de Chris, que decía que no podía ir finalmente a la piscina porque su padre le ha pedido que le acompañe a comprar ciertas herramientas que necesitaban para arreglar la caseta del patio. A pesar de que le decepcionó un poco, la chica lo entendía perfectamente por lo que le mandó un mensaje diciéndole que le fuera bien y siguió centrada en el buen momento que estaba pasando con los chicos.
En la tarde, el tiempo pasó volando para los cuatro. Estuvieron metidos en la piscina, riendo y disfrutando del calor y la compañía toda la tarde, cuando salían a las toallas los chicos siempre bromeaban haciendo que ellas se rieran a carcajadas y esos momentos los disfrutaron como si no hubiera un 'mañana'. Cuando llegó la hora de volver a casa, todos estaban cansados, tanto del sol que incidía directamente en sus cabezas todo el día, como de nadar y jugar tanto dentro del agua.
El camino a casa se hizo con desganas, estaban demasiado cansados hasta para hablar.
Se despidieron a la puerta de sus casas y antes de que Ana se metiera por su puerta, Jace apareció por detrás dándole un toque suave en el hombro.
-Te recojo a las 9 para ir a cenar a un sitio especial, ¿vale?
A la chica le extrañó, él parecía igual de cansado que los demás, sin embargo, se esforzaba para pasar más tiempo con ella. Ana sonrió y asintió.
-¿Hay que arreglarse?.- preguntó Ana mientras por su cabeza pasaban unos cuantos outfits para ponerse.
-No, ponte algo con lo que estés cómoda.- Jace sonrió al ver que la chica no tenía ni idea de donde iban a ir por la noche.- Va a ser una noche tranquila, te lo prometo.
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Reality - Jace Norman
Teen Fiction{Completa✅} La chica levantó la cabeza y lo miró a los ojos. -No te voy a tratar de un modo distinto por lo que me has contado, quiero que seas tú mismo, como has hecho desde que te conocí. Jace sacó su sonrisa más sincera y la chica hizo lo mismo...
