-¿Por qué no te lanzas? Se nota de lejos que a ella también le gustas.
-No sé... no estoy seguro de que vaya a salir bien...- Sean no dejó que su amigo terminara la frase.
-Tío, ya sabes que ella no es como Shelby, no empieces a comerte la cabeza como siempre porque sabes que no sirve para nada.
-Ya, ya lo sé... pero además no le he contado la mitad de mi vida y he tenido que mentirle y no sólo un poco.
-Lo entenderá.- contestó Sean intentando animar a Jace a dar el paso.- Veo como te mira Jace, y como la miras tú a ella. Tenéis todo el verano por delante.
Jace asintió y sonrió algo más tranquilo, había decidido dejarse llevar con Ana, sobre todo porque esta vez iba a ser distinto. Su exnovia, Shelby, había jugado con sus sentimientos, le había hecho subir al cielo, pensando que lo que sentían era mutuo, que ella lo apoyaba en todo, pero al fin y al cabo lo soltó dejándolo en caída libre. El golpe con el suelo fue peor que la caída libre para el chico, debido a que vio la realidad pura y dura, la venda de sus ojos se había caído y se dio cuenta de que aquella chica lo había utilizado para llegar a puestos más altos de su carrera como actriz, lo había utilizado para tener más seguidores, más fans... y cuando lo consiguió, no lo necesitó más y lo desechó como si fuera un juguete viejo.
A los pocos minutos las chicas llegaron, a pesar de que parecía haber pasado una eternidad desde que se fueron, sólo habían pasado apenas 5 minutos. Se sentaron en sus respectivos sitios de las toallas y se unieron a los chicos para comer y beber. Después de un buen rato de charla entre ellos, contando anécdotas de las veces que habían ido a la playa con sus respectivos amigos, todos habían saciado su hambre con creces. Decidieron jugar a las cartas para hacer la digestión y poder meterse en el agua juntos, escogieron el 'Uno', uno de los juegos más entretenidos y universal al que todos sabían jugar.
Al cabo de una hora, Jace y Sean se encontraban quejándose porque siempre perdían ellos, además de que parecía que las chicas se habían compinchado.
Riele echó fotos en todo momento, intentando guardar pequeños trozos de aquellos momentos en que los chicos eran felices. Alguna de ellas las había echado sin que los chicos se dieran cuenta, por lo que salían muy naturales.
Cuando terminaron la última partida, decidieron bañarse un rato, se habían llevado una pelota hinchable para poder pasársela y al tener las cosas a la vista, todos se metieron en el agua. Ana sonrió a Jace al ver que caminaba a su lado.
-Después si quieres, antes de salir por la noche, podemos hacer algo juntos.- habló Jace algo tímido, a pesar de que había una gran amistad entre ellos y una gran confianza, que el chico le propusiera un plan le parecía algo extraño pero agradable.
-Claro.- sonrió Ana después de hacer una mueca ya que estaban en la orilla y el agua estaba bastante fría.- pero una hora antes de salir tengo que ir con Riele para maquillarnos juntas.
Jace se encogió de hombros sin saber qué decir, según el punto de vista suyo, a Ana no le hacía maquillarse, ya era guapísima sin maquillaje. Después de que saliera de sus pensamientos, el chico se dio cuenta de que Ana no estaba a su lado adentrándose en el agua. Al igual que Ana, Riele estaba con cara horrorizada debido al agua.
-Necesito mi tiempo.- dijo Riele.- por favor no me agobiéis.
Jace miró a Ana que se encogió de hombros e intentó meterse algo más dentro, pero la verdad era que también le estaba costando lo suyo. Jace decidió acercarse a ella pero al notarlo, Ana dio un paso atrás.
-No me cojas, ya he tenido bastante con una vez.- lo acusó extendiendo el brazo para pararlo, Jace sonrió.
-Ven, yo te ayudo, dame la mano.
Ana lo miró interrogante pero accedió posando su mano encima de la del chico, el cual la agarró con suavidad y empezó a tirar de ella poco a poco. La cara de Ana parecía un cuadro, cada vez que Jace la adentraba un poco, ella abría los ojos y soltaba el aire con fuerza. Al estar metida hasta el ombligo, Ana miró a Jace que sonreía sin soltarle la mano. La chica se dio cuenta de la claridad de sus ojos al verlos bajo la luz del sol aquel día, nunca se había fijado en el color miel que desprendían sus ojos, eran preciosos. En ese trance, Jace aprovechó para darle un tirón más fuerte de lo normal haciendo que la chica se metiera hasta el cuello y él la rodeara con sus brazos. A pesar de lo fría que estaba el agua, Ana sentía que se estaba asfixiando del calor que le recorría las zonas de su piel en contacto con el cuerpo de Jace. Ella rodeó sus brazos alrededor del cuello del chico haciendo que él la acercara más a su cuerpo y dejándola a unos centímetros de la arena bajo sus pies, puesto que el chico era más alto que ella y el agua le cubría hasta el cuello a Jace.
-No ha sido para tanto, ¿no?.- susurró Jace mirándola a los ojos.
Ella negó con la cabeza incapaz de pronunciar palabra. El trance en el que estaban los chicos, su pequeña burbuja se explotó al escuchar la voz de Riele, que estaba regañando a su novio porque no paraba de meterla bajo el agua. Ambos rieron por la situación y se unieron a sus amigos.
Se quedaron metidos en el agua riendo y bromeando bastante tiempo aunque a ellos se les pasó volando. Allí, con los chicos, Ana se sentía como en casa, como si fuera su familia, la familia que ha elegido tener. Con aquel sentimiento que le llenaba el pecho estuvo toda la tarde, disfrutando con sus amigos los cuales parecían sentir lo mismo que ella.
A las 5.30 de la tarde, decidieron volver al hotel para poder descansar un poco antes del gran plan que tenían por la noche. La playa era bastante cansada si te tirabas todo el día en ella. La arena, el sol, el agua salada... podrían llegar a agotar toda tu energía en cuestión de horas. Al llegar al hotel, cada uno se metió en su respectiva habitación, la cual tenía baño propio para poder darse una ducha relajante y quitarse toda la arena que tenían metida hasta los sitios donde no se veía el sol.
Ana decidió llenar la bañera y echar jabón para quedarse sumergida un buen rato en ella. A pesar de casi todo el día metida en el agua salada de la playa, aquel rato en la bañera sería más relajante pues el agua no era salada ni fría.
Después de estar media hora sumergida, Ana salió para secarse su melena y acomodarse en la habitación. La chica había quedado con Jace para echar un rato antes de empezar a arreglarse y supuso que él iría, pero al ver que no habían quedado en nada específico, fue ella la que se dirigió a su habitación después de secarse el pelo y vestirse con algo cómodo. A los pocos segundos de llamar a su habitación, la puerta se abrió con un chico semidesnudo, únicamente tenía unos pantalones cortos de deporte. Ana lo miró de arriba abajo sin disimular y sonrió.
-Hola! Como dijiste de hacer algo, he venido para ver que hacíamos.
Jace sonrió y se echó hacia un lado para dejarla pasar.
-¿Vemos una peli?
La habitación del chico era similar a la suya, con una gran cama, un pequeño balcón y un baño, además de tener una neverita donde había bebidas y una gran televisión enfrente de la cama. Ana se sentó en el borde de la cama observando lo ordenada que la tenía, ya que no pensaba que él fuera tan ordenado, normalmente las habitaciones de los chicos solían ser un desastre en toda regla.
-¿Cuál vamos a ver?.- preguntó Ana mientras observaba como se ponía una camiseta su amigo.
- Podemos ver lo que haya en la televisión, así descansamos para esta noche que va a ser movidita.
Ana sonrió ante la respuesta del chico, eso de descansar al lado suya le parecía un buen plan.
ESTÁS LEYENDO
Reality - Jace Norman
Teen Fiction{Completa✅} La chica levantó la cabeza y lo miró a los ojos. -No te voy a tratar de un modo distinto por lo que me has contado, quiero que seas tú mismo, como has hecho desde que te conocí. Jace sacó su sonrisa más sincera y la chica hizo lo mismo...
