{Completa✅}
La chica levantó la cabeza y lo miró a los ojos.
-No te voy a tratar de un modo distinto por lo que me has contado, quiero que seas tú mismo, como has hecho desde que te conocí.
Jace sacó su sonrisa más sincera y la chica hizo lo mismo...
El día que llegamos a casa me encontraba exhausto y me fui directamente a la cama. Después de todo lo que habíamos hecho, estaba bastante cansado, pero lo que más me influía en aquel momento era ella. Después de todo lo que había intentado mentalizarme que no quería nada con Ana, la atracción entre nosotros era obvia, como si fuéramos dos imanes. Por mucho que intentaba ser un amigo para ella, siempre que la veía me entraban unas ganas tremendas de abrazarla, de besarla, de acariciar su piel...
No podía seguir con aquel sufrimiento interno que tenía, debía superar aquella época oscura de mi vida y empezar de cero, pero no sé cómo. Siempre que me siento preparado para establecer una relación con alguien sin miedo, me vuelven los recuerdos, empiezo a notar cómo se contrae mi cuerpo y me siento como un juguete que acaban de tirar a la basura porque es demasiado viejo. No podía seguir con aquello, pero no tenía otra opción tampoco, es parte de mí y no consigo quitármelo de encima.
Por este motivo, decidí alejarme de Ana, dejar una muralla entre nosotros dos, no podía seguir con aquello porque me haría daño a mí mismo, y no estaba dispuesto a caer en el pozo sin fondo por otra chica. Me dolía verla, me dolía ignorarla, pero debía hacerlo.
Los siguientes días después de la excursión me limité a hacer eso, intentar parecer normal con mis amigos y evitar por todos los medios a la chica que me traía loco.
Intenté centrarme en el guion que debía saber de principio a final para mi nueva entrada en 'Danger Force' y el tiempo que tenía libre me ponía a ver alguna película con mis amigos en el salón siempre que Ana no estuviera o solo en la habitación cuando ella se presentaba en casa.
Después de dos días, noté cómo Riele estaba cabreada conmigo y Sean lo notó también. Hablé con él del tema, y a pesar de que intentó convencerme de que Ana no sería como fue Shelby, a pesar de que yo sabía que mi amigo tenía razón, no era capaz de intentar cambiar lo que sentía por dentro, ni de dar un paso para arreglar la situación. Posteriormente, Riele me echó en cara todo lo que se le vino a la cabeza, como la manera de tratar a Ana y a todas las chicas que me habían gustado después de mi ex... por mucho que mis amigos intentaban que enmendara mi error, no era capaz.
Una noche, vi a Ana salir con un chico de su casa, sonriendo a causa de algo que le había dicho éste. Iban a dar un paseo con la perrita de su casera, supuse que el chico tenía relación con sus caseros. Al verlos, noté una punzada en el corazón, se me empezó a acelerar imaginando que miraba hacia donde estaba situado yo, justo enfrente del balcón, pero no lo hizo. Ambos continuaron su camino riendo.
Aquella noche no dormí nada, no paraba de darle vueltas a lo que había visto que, a pesar de que sólo eran dos personas paseando, quizá ella sentía algo por él. Pensando eso me entraba algo indescriptible en el cuerpo. ¿Y si la perdía del todo? En verdad ya la había perdido, todo a causa de mi comportamiento de niño inmaduro, todo por mi culpa. Estuve dándole vueltas a todo lo que había pasado junto a ella, me atreví incluso a ver las fotos de la playa que echó con mi móvil, a Ana le encantaba echar fotos a los paisajes.
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Sonreí al verlas y me la imaginé tomando las perspectivas con una postura rara.
Sacudí la cabeza, tenía que alejarme de ese sentimiento, tenía que alejarme de todo aquello.
Los siete días posteriores me centré de lleno en el guión por lo que ya me quedaba menos de un cuarto para terminarlo, bajaba para estar con mis amigos un rato y al cabo de unas horas volvía a subirme a mi habitación para estar a solas conmigo mismo. Intentaba no darle muchas vueltas a todo lo que tenía en la mente, intentaba estar totalmente distraído para no acordarme de ella, sin embargo, todas las noches la veía a través de la ventana saliendo con aquel chico que no conocía, todos los días veía cómo éste era capaz de sacarle una preciosa sonrisa y mantenerla todo el tiempo. A pesar de que verlo me dolía, tampoco era capaz de bajar la persiana para evitarlo. Cada vez notaba más oscuridad dentro de mí, pero nadie podría salvarme de ella.
Al día siguiente me levanté a causa de los gritos de Riele, estaba discutiendo con su novio. A pesar de que no me quería inmiscuir en la conversación, desde la cama se escuchaba todo, como si estuvieran discutiendo en el pasillo.
-¿Y qué hago Riele? . -preguntó mi amigo, seguro que se estaba echando las manos a la cabeza.
-Decirle algo. No tienes ni idea de lo que Ana está pasando. ¿Sabes lo que es que te ponga buena cara para que no veas lo destrozada que está? Me duele hasta a mí, porque a pesar de que intenta disimularlo, está fatal.
Seguí escuchando la respuesta de mi amigo, pero se quedó callado.
- Esto es lo que quería evitar, y le avisé, encima le avisé. -siguió hablando la voz femenina alzando un poco más el tono. - una de las mejores amistades tiradas a la basura por culpa de una cosa que sólo ha pasado en la cabeza de Jace... ¡Es que ni siquiera ha pasado en la realidad!. -se quedó callada unos instantes. - hazlo entrar en razón Sean por favor...
Estaban hablando de Ana, estaban hablando de nosotros. No caí en la cuenta hasta la última frase. Suspiré, sabía de sobra que Riele estaba intentando hacer lo mejor para ambos. No sabía que Ana estaba tan mal, de hecho siempre que salía de casa con aquel chico se le veía de maravilla.
Me dio un vuelco en el corazón al pensar que quizá el chico con el que saliera todos los días podría haber sido yo, si no la hubiera fastidiado tanto.
Aquella mañana estuve encerrado en la habitación. Yo tampoco es que me encontrara de maravilla pero los chicos prefirieron darme mi espacio, sabían cómo podría llegar a ser agobiado o incluso enfadado. Me tiré toda la tarde haciendo un esfuerzo, metiéndome en la conversación de Ana para escribirle, pero no sabía el qué debía ponerle.
Como todas las noches, estaba apoyado en la pared con el balcón enfrente. Tenía ganas de ver la sonrisa con la que salía Ana todos los días, a pesar de que sonriera gracias a otro chico. Pero lo que vi no fue una sonrisa. Me quedé mirando con más atención, viendo qué ocurría exactamente. Salió con el chico como de costumbre, pero aquel día estaba más deshecha. Tenía el pelo despeinado, como si hubiera estado todo el día en la cama, tenía los ojos un poco rojos y el chico que siempre la hacía sonreír estaba agarrándola de la mano mientras la animaba a salir a la calle. El chico era paciente, pero se notaba que ella no se encontraba muy bien.
Se me cayó el alma al suelo a ver que rompía a llorar. Se me cayó la vida al suelo y se rompió en pedazos al ver que Riele tenía razón, que la chica estaba destrozada.
El chico la abrazó y ella siguió llorando. Todo por mi culpa. Todo por mi pasado que me alejaba de todo el mundo.
En ese instante, todo debía cambiar. Debía dejarlo todo atrás y no dejar que aquello me influya en el presente. Debía hacerla feliz. Ella era la chica que me hacía feliz a mí, todo el tiempo que pasamos juntos me provocó una punzada en el corazón.