Capítulo 2

2K 97 7
                                        

Al llegar a casa, Ana dejó a Yiyi en el salón porque con la tormenta que había fuera no iba a sacarla a la intemperie.

-Uf... Me ha caído una viniendo hacia acá...- dijo Ana quitándose la capucha de la sudadera que se había llevado, estaba chorreando.- Voy a cambiarme y darme una ducha calentita.- le dijo a Isi cuando la vio sentada en el sofá viendo la tele, aunque al llegar Ana centró toda su atención en ella.

-¿Quieres cenar algo calentito?¿Te apetece que haga sopa?

-Puf... la verdad es que no mucho, me tomaré un vasito de leche con magdalenas, ¿también me habrás hecho a mí no?.- Ana se acordaba que le dijo que le llevara magdalenas a sus vecinos, y le entró deseo de comer también.

-Claro cariño.

Ana sonrió placidamente y subió a su habitación para coger una ropa cómoda para llevarle las magdalenas a sus vecinos y después se pondría el pijama. Esa noche tenía pensado ver una película ya que se podía acostar más tarde, había decidido que el día siguiente no estudiaría, siempre viene un día de descanso después de una semana intensa y podría levantarse más tarde.

Cogió la ropa, unas mayas largas finas de color negro y una sudadera que le regaló su hermano mayor cuando fue a Italia,  y se fue al baño para darse una lenta y relajante ducha. Al salir, ya vestida y con unas chanclas, ya que a pesar de que llovía, sólo le iba a llevar las magdalenas y volver.

Se dirigió a la cocina, cogió las magdalenas que Isi le había dejado en la encimera metidas en una bolsa y las llaves guardándoselas en un bolsillo de la sudadera y salió de la casa cerrando la puerta. Al salir instintivamente miró de nuevo al cielo pues la última vez estaba muy oscuro, y a pesar de estar oscuro porque ya era de noche, había unas pocas nubes y chispeaba ligeramente. Miró hacia los lados antes de cruzar para ver que no pasaba ningún coche porque, a pesar de que era una calle de único sentido y pequeña, de vez en cuando pasaba algún coche que otro.

Cruzó la calle y llamó al timbre, al ver que no sonaba, decidió golpear ligeramente la puerta para que se dieran cuenta de que estaban llamando. A los pocos segundos, abrió la puerta una chica morena con el pelo muy rizado.

-¿Si?

-Em... hola.- dijo Ana un poco cortada.- Soy la vecina de enfrente. Isi, la dueña de la casa ha hecho magdalenas para vosotros, que sois nuevos por aquí, así como una bienvenida.- hablaba nerviosa, intentando que se le entendiera hablar , ya que al ser española el inglés no era su lengua materna, pero como estudiaba filología inglesa  lo llevaba bastante bien. Alzó el brazo en el tenía la bolsa con las magdalenas y la chica sonrió.

-Oh, muchísimas gracias, pasa por favor, te presento a los demás.- dijo la chica dejándola pasar.- Por cierto, soy Riele, ¿cómo te llamas?

-Soy Ana, encantada.- sonrió tímidamente.

-Pasa porfavor.

-No, no, en verdad me tengo que ir para cenar....-Riele no le dejó terminar.

-Sólo serán 5 minutos venga.- dijo ella insistiendo en que entrara, por lo que Ana accedió.

Al entrar, se fijó que había un pequeño espejo con un mueble en la entradita de la casa, después de pasar esta, había una habitación a la derecha donde estaba la televisión justo en la pared izquierda al entrar encima de un mueble, dos sofás bastantes grandes pegados en las otras dos paredes y una mesa en medio junto con dos sillas. Riele entró en esa habitación y Ana la siguió, allí había dos chicos cada uno tumbado en un sofá viendo la tele.

-Chicos, porfavor compórtense.- los chicos la miraron y siguieron la mirada hacia Ana, al ver a la chica, ambos se sentaron correctamente y se levantaron haciendo caso a Riele.- Ella es Ana, vive enfrente, nos ha traído magdalenas.

Reality - Jace NormanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora