Capítulo 11 (maratón)

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La cuenta atrás para el fin de exámenes hacía que aquel día se acercara más y más. Ana, pasó casi toda la semana estudiando día y tarde para por fin terminar aquella etapa tan dura y empezar a disfrutar el verano, o al menos lo poco que podía ya que aún estaba toda la humanidad medio confinada por la pandemia mundial.

Isi, la dueña de la casa, llegó junto con su marido Neo tres días después de la llamada que le hizo la mujer desde el hospital. Sin embargo, la pareja se quedó poco tiempo en casa, ya que Isi se iba a ir a la casa de su hermana para ayudarle en su día a día, y Neo decidió ir con ella para ayudar en todo lo posible.

Ana, a pesar de que esperaba estar algo más acompañada esa semana, se tiró sola la mayoría del tiempo. Los últimos exámenes estaban muy cercanos los unos de los otros por lo que apenas tuvo tiempo para ver a sus vecinos. Aunque no los vio en toda la semana, cada vez que cogía el móvil tenía un mensaje de Jace y muchos días también lo tuvo de Riele la cual le deseaba mucha suerte para sus finales y aquello la animaba un poco ya que los demás de mensajes eran por el grupo de la clase hablando de exámenes o sus amigos preguntándole alguna duda de éstos.

Tampoco tenía mucho tiempo para sacar a Yiyi a dar un paseo, pues estaba todo el día metida en la habitación, pero se obligó a que al menos media hora debía salir para despejarse y respirar un poco de aire fresco mientras paseaba al perro y por lo tanto salía todos los días sobre las 10.30 de la noche, justo cuando terminaba de cenar y ducharse después de la jornada intensa de estudio.

El jueves por la noche Ana terminó un poco más temprano de estudiar, y se fue al baño para darse una ducha con música y relajarse, sólo le quedaba un examen más a la mañana siguiente y ya podría guardarlo todo hasta el curso siguiente. Solía tener una playlist en Spotify en función de sus estados de ánimo, dejó el móvil encima del lavabo y pulsó una que se llama 'Relax' en la cual habían canciones acústicas, aunque también de Dani Martín y Edd Sheeran sobre todo, aquellos eran unos artistas que le encantaban.

Aunque llegaba el verano, la chica se quedaría allí hasta septiembre, ya que su habitación la alquiló para un año completo y quería disfrutar el verano allí, 'como una especie de vacaciones en otro país' pensó ella, además de que sus amigas de España se iban la mayoría a pasar el verano con su familia y no las vería apenas.

Al salir de la ducha, se lio una toalla alrededor de su pelo castaño, para que se secara más rápidamente, y después se lio otra toalla en el cuerpo. Se quedó unos minutos de pie justo al salir de la ducha, inmersa en sus pensamientos con el sonido de una de sus canciones favoritas de fondo. Al terminar la canción, la chica despertó del trance en el que había entrado y se dispuso a vestirse, con unas mayas negras y una camiseta de manga corta blanca básica, y por último desliarse la toalla del pelo con el fin de peinarlo. A pesar de que su pelo era rizado, no se le solían quedar bastantes nudos por lo que sólo le pegó una cepillada, haciendo que se alisara y le llegara aproximadamente por el hombro, y después se lo alborotó para que se le quedara como siempre hacía, rizado.

Antes de hacerse la cena fue a por Yiyi para dar su paseo habitual, la diferencia es que aquel día iba a llevarla a un parque para que se relacionara con otros perros y ella pudiera ver cómo disfrutaba corriendo y saltando. Al ponerle la correa, preparó su teléfono móvil para ponerse música con los auriculares, y cuando empezó a sonar una de las canciones de su lista, salieron de la casa.

Al llegar al parque, Ana soltó a Yiyi, la cual se fue directamente en busca de otro perro que había allí, por lo que Ana se quedó de pie al lado de un árbol y mientras sonaba música en sus auriculares se puso a ver como los dos perros jugaban. Había un chico sentado en uno de los bancos que había en aquel parque y justo cuando ella miró hacia allí, el chico alzó la vista y sus miradas se cruzaron, Ana sonrió ante la respuesta y el chico también mostró una sonrisa tímida.

Al cabo de media hora, llamó a Yiyi y le puso de nuevo la correa para volver a casa y justo al irse el chico también recogió a su perro y se fue. De camino a casa, el sol empezó a esconderse mostrando un gradiente de colores en el cielo, desde anaranjado hasta azul oscuro, a Ana le gustó tanto el color del cielo que le echó una foto.

Justo al llegar, dejó a Yiyi en el patio y se preparó la cena, a pesar de que no tenía mucha hambre, se comió un sándwich y subió a su habitación para ponerse el pijama y lavarse los dientes. Tenía pensado irse a dormir justo cuando terminara para empezar el día siguiente con más energía y madrugar un poco más para repasar.

Antes de dormir, le echó un vistazo al móvil y vio un mensaje de Jace, en el que le deseaba muchísima suerte y al leerlo sonrió pero prefirió no contestar hasta que terminara el examen al día siguiente.

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Después de toda la semana esforzándose, sólo le quedaban unas horas para ser libre y ella ya estaba nerviosa para terminarlo de una vez por todas. Al levantarse temprano, empezó con su rutina habitual de la semana con la diferencia de que se acabaría a las 12 de la mañana. 

El día se mostraba soleado, pues ya empezaba a notarse un poco más cómo el verano estaba a la vuelta de la esquina y hacía más calor. Al alzar la persiana de su habitación, el sol la sorprendió con uno de sus rayos que la dejaron  sin ver bien unos minutos.

Aunque en el examen debía hacer una entrevista, como un examen oral, con el profesor, la chica no se cambió de ropa, se dejó el pantalón corto del pijama y la camiseta con la que solía dormir, que era de un color oscuro básica y por tanto no se notaría que la usaba para dormir. El profesor sólo vería a la chica desde el pecho hacia arriba, por lo que sólo se mostraría parte de la camiseta.

Su turno era a las 11.30 de la mañana, media hora después de terminar la parte escrita del examen, por lo que cuando la terminó, recogió todos los apuntes que tenía sobre la cama por si el profesor los visualizaba. A las 11.29 entró en la sala donde la evaluaban y empezó a tener la conversación con el profesor, el cual le empezó a preguntar las cuestiones correspondientes. A pesar de que la entrevista duraba media hora, a la chica se le pasó el tiempo bastante rápido y cuando terminó se quedó un minuto en trance en el cuál no sabía que hacer.

-Aquí empieza mi verano.- pensó en voz alta sonriendo.

Reality - Jace NormanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora