Capitulo 12: Libertad

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Desde que Hiccup se había ido se sentía desanimado nuevamente, no lograba comprender el porque y solo trataba de ignorarlo.

La noche anterior había vuelto a caer del árbol donde dormía, aunque sus reflejos estuvieron mas listos para evitar sufrir daño nuevamente en su ala esto no eludió el hecho de que la piel rara del chico callera de dónde estaba colocada.

El dragón no sentía nada por aquello pues no estaba suficientemente acostumbrado a ella para percatarse de su ausencia en el momento.

Sin embargo al día siguiente la mañana que venía con el sol matinal y el "Canto" de algunos Tiny Terror le despertaron, aún ignorante de la falta de ropa.

Un rato paso mientras se remobajaba en el lago para limpiarse y refrescarse, dándose cuenta al salir debido a la falta de tierra que obstruida su olfato.

Con desesperación busco en el lago creyendo que ahí se había perdido, no quería decirle a Hiccup que perdió algo suyo.

Seguía y seguía rebuscando el claro con angustia, ya había descartado el lago pues no lo encontró, aunque ya mejorando su olfato logro sentir el dulce olor del chico cerca.

No podía ser el castaño pues aún no era la hora de su llegada, deduciendo que solo podía ser de su prenda, la cual si encontró, entre un arbusto algo maltratado y cubierto de tierra.

El dragón sin pensar lo tomo en manos y lo acerco a el, parecía abrazarlo, extrañamente le transmitía una sensación de calma.

Ya más calmado por no perder la prenda del muchacho, el dragón sin atrapado en su forma semi humana solo le restaba esperar a que el chico de verdes ojos llegase nuevamente.

Mientras la hora llegaba se entretuvo intentando volar nuevamente, cosa que le causó dolor punzante otra vez, por lo que derrotado en ese aspecto prosiguió a intentar pescar del lago, lograndolo con una de sus manos.

El pescado fue masticado bruscamente por el joven de cabello negro que sucumbia al hambre, quedando satisfecho de momento.

El cambio de las sombras de las hojas de los árboles le hizo emocionarse pues faltaba poco para que Hiccup llegase, cosa que aprovecho pues le esperaría para darle una sorpresa por donde el chico entraba siempre.

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Pasado el shock de lo sucedido en la academia Hiccup se dirigió donde su curandera para hablarle y pedirle más vendas y ungüento.

Ella no cuestionó para que necesitaba aquello pero igualmente suponía que era para el chico y sus heridas, aunque poco era consiente que era para tratar al dragón más peligroso de todos.

Así que cargado bien con suministros médicos y comida para ambos el chico salió de su casa, rumbo al claro.

Algunos de los pocos vikingos que atestiguaron el acontecimiento de la academia le veían raro, incluso cruzó su camino con su compañero de equipo, Patapez, que leía por cincuentaba el libro de dragones.

El regordete chico miro a Hiccup de forma disimulada mientras pasaba, no hablo con el aunque era obvio que leía la parte del Cremallerus para entender que había sucedido.

Igualmente Hiccup siguió su camino y antes de entrar al bosque una rubia vikinga le observaba desde la lejania con sospecha en su mirada.

No obstante ya entrado en el bosque el chico que conocía la ruta con obstáculos hasta el claro seguía avanzando, evitando torpezas pues no quería volver a molestar a Gothi con vendajes hechos un asco nuevamente.

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El tiempo pasaba, el castaño aún no llegaba y el dragón comenzaba a sentirse impaciente pues el lugar donde decidió esperar no era exactamente cómodo en su totalidad.

Susurros NocturnosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora