Capítulo 20

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Aquella mañana Villa se despertó y se encontró con la mejor vista que nunca pudo imaginar,  Laura dormida plácidamente con una pequeña sonrisa. Se quedó observándola unos minutos,  memorizando aquel rostro que le había acompañado por años en cada locura, en cada logro y  caída, aquella persona que le enseñó lo que realmente era amor y que le regaló sonrisas  haciéndolo feliz, se levantó con cuidado de no despertarla y le dio un beso en la frente para acto seguido bajar hacia la cocina. Él sabía que no era bueno cocinando, pero quería comenzar aquel día tan especial de una manera diferente así que rápidamente se puso a cocinar y a preparar una mesa de la cocina, colocada debajo de una ventana hacia la zona más bonita del  jardín. Comenzó a colocar un bonito mantel y encima una jarra con zumo y dos tazas de café,  siguió colocando lo que había preparado para ella y abrió las ventanas dejando que una agradable brisa moviera suavemente las cortinas. 

Sonrió orgulloso del resultado y limpio todo eso rápidamente, se dirigió con cuidado de no  hacer mucho ruido hacia arriba, cuando entro a su habitación se encontró a Laura en la cama  mientras miraba curiosa la habitación hasta toparse con Villa en la puerta, este se acercó hacia ella y sentándose a su lado le sonrió. 

Villamil: Buenos días -Dijo mientras acariciaba su cabello con cariño- ¿Qué tal dormiste? 

Laura: Buenos días -Dijo con una sonrisa mientras se desperezaba- Muy bien teniéndote de peluche a ti -Dijo para después soltar una risita-. 

Villamil: Me alegra saber que te sirvo para dormir -Dijo riendo- Ven te tengo una sorpresa -Dijo tomándola de mano ayudándola a levantarse-. 

Ella se sorprendió y tomó su mano entrelazando sus dedos y dejó que él le guiará, antes de entrar a la cocina Villa le paró y se colocó delante de ella. 

Villamil: Cierra los ojos -Dijo mirándole-. 

Laura: ¿En serio Villa? -Dijo con una sonrisa al ver a Villa riendo-. 

Villamil: Solo será un segundo confía en mí -Dijo viendo como cerraba los ojos- No los abras - Dijo mientras tomaba la mano de Laura introduciéndola en la cocina-.

Laura: Villa -Dijo al notar como el chico soltaba su mano- ¿Ya puedo abrirlos? 

Villamil: Casi -Dijo en un susurro colocándose en la espalda de Laura- Vale, ya puedes. 

Laura abrió los ojos y su cara cambió al instante hacia el asombro, sin darse cuenta Villa le rodeó con los brazos y le dio un beso en la mejilla para después colocar su cabeza en el hombro de la chica. 

Laura: Pero.... Villa esto es precioso -Dijo mirando todo aquello enternecida-. 

Villamil: No podía hacer menos por ti -Dijo girándola para quedar cara a cara con ella- Gracias por regalarme 3 maravillosos años de relación -Dijo haciéndola sonreír-. 

Laura: Feliz aniversario amor, gracias por dejarme formar parte de tu vida -Dijo poniendo sus  manos en las mejillas de Villa y dándole un beso por todo el rostro por cada palabra que decía- . 

Villamil: Gracias a ti por acompañarme en cada locura y ser mi compañera de vida durante tres  años, te amo -Dijo dándole un beso transmitiendo todo el amor que le tenía y disfrutando de ella durante aquel beso-.

Cuando terminaron juntaron sus frentes y se miraron con una sonrisa sincera en el rostro antes de darse un pico y reír. 

Villamil: Oye -Dijo sin separar sus frentes dijo haciendo que Laura le mirara curiosa- Tengo hambre, ¿Podemos comer? -Dijo sacándole una risita a Laura-. 

Laura: Por eso te amo, pasan los años y sigues siendo el mismo Villa que conocí. Vamos a comer, te lo has ganado. 

Ambos se dirigieron a la mesa y disfrutaron de aquel desayuno acompañado de una vista  preciosa mientras la brisa del aire perfumaba de manera natural la cocina. Cuando terminaron decidieron no salir de casa esa mañana y disfrutar del inmenso jardín que tenían, ambos salieron con ropa cómoda y se pusieron a regar las plantas que tanto cariño les tenía Isabel.  Villa tomó una regadera y en cambio Laura tomó la manguera, mientras regaban Laura observaba la tranquilidad con la que Villamil iba y como venganza por tirarle a la piscina comenzó a mojar completamente a Villa sin que él se lo esperase. Este comenzó a acercarse poco a poco y al darse cuenta Laura tiro la manguera y comenzó a correr, después de unos minutos de carreras Villamil la tenía cogida por la cintura echándole por la cabeza el agua que  tenía la regadera mientras la chica gritaba y forcejeaba entre risas tratando de zafarse el agarre del chico. Villa aprovechó que Laura se quejaba y la tumbó en el suelo quedando el arriba, ella miraba perpleja a Villa sin entender en qué momento había terminado así. 

El chico del corazón de cristal: A donde vamos ahoraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora