Laura abrió los ojos con lentitud para toparse con aquella verde mirada que tanto adoraba, Villa al darse cuenta de que Laura se había despertado le dio un suave beso en la frente para después notar como ella se abrazaba a su torso y se acurrucaba en su pecho. Ninguno sintió la necesidad de decir nada por un largo rato, simplemente disfrutaron de la presencia el uno del otro. Vivían unos tiempos extraños y esos pequeños momentos de paz era lo que más necesitaban, Villa acariciando con cariño las mejillas de Laura y está dejando que el calmado latido de Villa le relajara. Después de un rato Laura se puso cara a cara con él y ambos sonrieron.
Laura: ¿Preparado para nuestro primer día de mudanza?
Villamil: Todavía no me creo que vaya a vivir contigo de manera oficial -Dijo ensanchando su sonrisa mientras le daba un corto beso en los labios-.
Ambos se levantaron y se dirigieron a la cocina, Laura comenzó a hacer el desayuno mientras Villa se colocaba detrás de ella y comenzaba a molestarla haciéndole imposible hacer las tostadas.
Laura: Villa, me voy a quemar -Dijo aguantando la risa intentando parecer enfadada-.
Villamil: Hacía tiempo que no te molestaba, ya lo extrañaba -Dijo mientras apagaba el fuego que Laura usaba para cocinar-.
Laura: Si lo apagas ya te digo que no se va hacer – Dijo riendo-.
Villamil: Eso puede esperar -Dijo susurrandole en el oído, la tomó de la cintura girándola para que quedara cara a cara con él y de un movimiento la sentó en la encimera.
Villamil empezó a besar a Laura lentamente, la pego lo más que pudo a él mientras sus lenguas comenzaron una guerra interna. Era un beso lento, no llegaba a ser nada descontrolado, pero en él se mostraba las ganas de tenerse el uno al otro. Se separaron lentamente mientras dejaron sus frentes unidas, los dos se encontraban sonrientes. Antes de bajar a Laura de la encimera Villa le dio un último beso.
Terminaron de hacer el desayuno entre risas y fueron al salón, cuando menos se dieron cuenta ya habían terminado. Cuando recogieron se pusieron a prepararse y se fueron a comenzar la mudanza hacia el que sería su nuevo hogar. Cuando se metieron en el coche para poner rumbo a la casa, Laura puso la mano encima de la de Villa captando así su atención.
Laura: Villa, ¿Podemos pasar primero por la librería? Es que quiero asegurarme de que todo vaya bien.
Villamil asintió y en cuestión de minutos se encontraban frente a la tienda. Antes de abrirla Laura se quedó quieta mirándola sin decir nada, por un momento recordó la primera vez que entró, viendo a Isabel al otro lado del mostrador sonriendo, la imagen de ella esperándola cada día durante esos 3 años hizo que una triste sonrisa apareciera en su rostro. Al entrar una oleada de recuerdos les invadieron a los dos, Laura noto como Villa se puso a su lado y entrelazo sus manos. Las flores que Villa le había traído a Laura el día que volvió seguían en el mostrador, marchitas por el tiempo. Detrás de ellas se encontraba colgado el dibujo que Ángel le hizo, Laura al verlo sonrió y se acercó acariciando con cariño el dibujo mientras lo miraba fijamente. Villa se acercó por la espalda y abrazó a Laura apoyando su cabeza en su hombro.
Villamil: ¿Tienes pensado volver a abrir la tienda? -Dijo a lo que Laura asintió-.
Laura: Es lo que ella querría que hiciera.
Villamil: ¿Sabes que te voy a apoyar en todo lo que hagas?
Laura: Lo sé -Dijo mientras se daba la vuelta y quedaba cara a cara con él, recortó la distancia y unió sus labios con los de él- Te amo.
Una sonrisa apareció en el rostro de ambos y durante unos segundos se perdieron en sus miradas. Cuando comprobaron que todo estaba bien se pusieron rumbo a su nuevo hogar, cuando llegaron se toparon con el dilema de por dónde comenzar, la casa a parte de su inmenso jardín contaba con grandes habitaciones, ambos se pusieron a hablar sobre por donde comenzaron y finalmente decidieron comenzar por el dormitorio. Comenzaron a guardar las cosas que iban a donar en cajas y lo que ya no podían usar para tirar, las horas pasaban y cuando se tropezaban aprovechaban para darse besos o dedicarse algún gesto cariñoso.
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El chico del corazón de cristal: A donde vamos ahora
FanfictionLaura: Y ahora ¿A dónde vamos? Dos años después de aquel esperado reencuentro, Laura y Villa tendrán que experimentar cambios en sus vidas.