Capítulo 16

444 35 16
                                    

La lluvia había cesado dejando unas húmedas y frías calles de Madrid, el cielo gris hacía que las sonrisas de las personas se vieran más apagadas que de costumbre. Laura se encontraba  refugiada entre las sábanas y los brazos de un Villamil dormido, en aquellos momentos su  cuerpo no tenía lágrimas, la noche que vivió fue una de las más duras desde que lo dejó con  Villa. Esta al notar como su mente se llenaba de recuerdos de Isabel se aferró con temor y  tristeza al torso de Villamil apoyando su cara en su pecho, cuando consiguió relajarse un poco  más, cerró los ojos y comenzó a dejar que los latidos de Villamil marcaran su respiración haciendo que por un rato la paz le inundase por primera vez desde hace días. Al cabo de un  rato Villa comenzó a moverse y a abrir lentamente los ojos para toparse con Laura abrazada a  su torso con un par de lágrimas recorriendo su rostro, Villa retiro lentamente la lágrimas y le  depositó un suave beso antes de abrazarla. Después de un rato Laura subió la mirada hacia él y este le miró con una débil sonrisa. 

Villamil: Buenos días mi amor ¿Descansaste? -Dijo mientras le acariciaba el pelo-. 

Laura: Buenos días, más o menos -Dijo con un hilo de voz-. 

Villamil: Bueno, hoy no es un buen día para salir -Dijo mirando de reojo la ventana- Hoy nos  quedaremos en casa.

Laura asintió y comenzó a estirarse, Villa aprovecho y le dio un beso que consiguió sacarle una sonrisa. Ambos se levantaron y se pusieron a hacer el desayuno hasta que la puerta les hizo parar y mirarse extrañados. 

Laura: ¿Esperabas a alguien? -Dijo mientras apagaba el fuego-. 

Villamil: Yo no ¿tu? -Dijo mientras levantaba la ceja y Laura negaba con la cabeza-. 

Cuando ambos se dirigieron a la puerta y abrieron se toparon a un hombre de unos cincuenta años, vestido con un traje negro elegante, llevaba un maletín y los miraba con una sonrisa algo extraña. 

Villamil: Buenos días, ¿le podemos ayudar en algo? -Dijo poniéndose al lado de Laura-.

Hombre: Busco a la señorita Laura -Dijo mientras miraba a Laura con una sonrisa-.

Laura: Soy yo ¿algún problema? -Dijo extrañada-. 

Hombre: Soy el notario de la desgraciadamente difunta Isabel -Dijo mientras miraba con tristeza a Laura- ¿Puedo pasar? 

Laura: Claro, pase -Dijo mientras se hacía a un lado y le dejaba pasar-. 

Los tres se dirigieron al salón, Villa y Laura se encontraban en un sofá enfrente del hombre que revisaba sus papeles creando un momento de incomodidad y nervios entre todos. Cuando por  fin pareció encontrar el papel que buscaba metió su mano en la chaqueta sacando de ella un sobre con lo que parecía algo escrito. 

Laura: Bueno ¿Ocurrió algo? -Dijo intentando romper de alguna manera aquel silencio-. 

Notario: No, siento mucho la tardanza. Vengo aquí para entregarte el testamento de Isabel - Dijo mirándolos-. 

Laura: ¿Testamento? -Dijo completamente confundida- ¿Está seguro de que soy yo? 

Notario: Completamente señorita, la señora Isabel dejó su nombre y dirección ¿Es usted  Laura? -Dijo a lo que Laura asintió- Pues eres la heredera de su herencia. 

Villamil: Al final eras como su hija, la única persona que cuido de ella sus últimos días -Dijo tomando la mano de Laura-. 

Notario: Pues vayamos a ver -Dijo mientras pasaba las hojas mientras se colocaba con la otra mano unas pequeñas gafas- "Entrego todo mis bienes, el trabajo de toda una vida a Laura, por ser la hija que jamás tuve y la persona que me dio la felicidad que jamás habría conseguido sola. Te entrego así, las llaves de mi casa con todo lo que hay en su interior para que puedas  tener siempre un techo en el que refugiarte, mis ahorros para que puedas crear de aquella vieja casa algo lleno de felicidad con tu esencia y puedas aumentar todo lo que desees tus horizontes" -Dijo para después tomar un par de llaves y entregárselo a Laura que le miraba incrédula-. 

El chico del corazón de cristal: A donde vamos ahoraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora