• treinta y nueve

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abejas y pájaros

Su corazón fue hecho
como una colmena de abejas.
Las avispas salían y entraban,
endulzándole los oídos,
pero solo dejaban
agujeros pérfidos y negruros
sobre su superficie.

Había veces en las que se sentía podrida, infectada.
Los insectos le recorrían las venas,
subían por su garganta
y corrían en círculos sobre su coronilla.

Se preguntó si algún día se irían,
si podría llenar de miel todos sus órganos
para dejar de sentir tanto dolor,
para matar a las mariposas negras
que revoloteaban en su estómago
cada vez que la besaba.

Deseó estrujar aquel nido de pájaros,
porque sentía que
cada vez que él volaba,
ella se quedaba en el bordillo,
con las alas atadas.

Abril ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora