final trágico
Me quedaré aquí esperando,
pretendiendo ser una chica mala
sentada en la acera,
con los cascos enredados
y una nube negra garabateada
en la frente.
He de confesar que nadie se tragó
lo de la abeja reina,
todos sabían que yo de abeja
tenía la miel dulce
no la corona manchada
con la sangre de sus súbditos,
así que diremos que no existió
ese reino
y seremos un poco obedientes.
Por un momento creí
que me estabas mirando
desde la acera de en frente,
podría hacer algo mejor que pensar
en lo que me afecta.
No sé, cambiar de aires, de personas,
tirarme a la carretera.
Un día dejare de mirar esas chicas
llorando en pantallas,
gritando que nunca han sido ellas,
que son los demás
quienes les han robado sus almas,
por eso actúan mal,
porque son títeres.
Me da miedo recordarnos
en aquel mirador,
ya no estamos
por eso temo.
Madura, joder, deja de dar tumbos
de amanecida
por cada puerta, cada portal.
Termina con los besos
que dejaste en cada esquina
y coge la estela neón
de todos los edificios
que admiraste en la capota
de mi coche,
mientras calentabas mis manos
y mi corazón.
En un principio me dio igual
que me contases historias,
pero ahora me doy cuenta
de que la protagonista era yo.
Y, ¿adivina qué?
se trataba de una chica buena que,
solo en una de ellas,
tuvo su final feliz.
ESTÁS LEYENDO
Abril ©
Poetry⚘ Entre la infancia de césped resquebrajado y la adolescencia de palabras sin sentido, germinó la imperfecta flor que quería llegar a ser, floreciendo en su cautiverio al lado del huracán que la hizo crecer. Cualquiera lo suficientemente sabio...
