romance moderno
Allí,
me sentí tan estúpida,
apoyada en tu hombro
con ese vestido prestado,
en una fiesta improvisada
con botella en mano.
Allí dijiste: quiérete un poco más.
Traté de decirte
que eso no era suficiente
si todo era necesidad
cuando pasabas como la brisa.
Olerte el pelo cuando no me notabas
o acariciarte los lunares
y las cicatrices
y sin querer descubrir
veintisiete galaxias.
Es cierto que todos caemos
por ensoñación,
pero me siento más cuerda
que nunca,
en el escenario de esta primera vez
que llaman vida
a los novatos que no se han ido nunca.
Te mentí como lo habría hecho
una enamorada,
en cartas llevadas
por palomas mensajeras,
con un vestido de cuadros
en una peli vintage de los 70.
Y si de verdad crees
en los finales felices,
hagamos uno
que cause un beso en la mejilla.
Uno donde no comamos perdices,
pero si sushi un viernes por la noche
en la azotea más alta
de toda la ciudad.
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Abril ©
Poetry⚘ Entre la infancia de césped resquebrajado y la adolescencia de palabras sin sentido, germinó la imperfecta flor que quería llegar a ser, floreciendo en su cautiverio al lado del huracán que la hizo crecer. Cualquiera lo suficientemente sabio...
