• veintitrés

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reina roja

Quiero que me trates

como una maldita princesa,

fabrícame una corona

de plata y acero,

quiero ver bien reflejadas

tus intenciones,

no quiero quererte si no puedo.

Ya no me veo en el espejo

como antes

y no sé decirte si es bueno o malo.

Uno de los dos está intentado huir

y solo sé que aún

no he soltado la cuerda,

que todavía siento la caída libre.

Créeme, estoy aferrándome

a un paracaídas destrozado,

como rezar para que no te vayas

e irte,

por no decirlo en voz alta.

No noté mi corazón enfriándose,

ponlo en un poco de arroz

y siéntate a esperar.

Ahora estamos iguales,

¿te das cuenta?

Ambos defectuosos y sin tornillos.

Ya te veo colgado en mi pared

o despedazado en la alfombra,

mejor será no morder el anzuelo

por balazos en el pecho

que ya no hacen daño.

Estoy desquiciándome

por tu locura.

Veo tu sonrisa doble

de tanto fumarme tus recuerdos.

Nadie ha existido sin morir antes

y nadie ha muerto

sin haber aprendido a vivir.

Qué le corten la cabeza.

Abril ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora