reina roja
Quiero que me trates
como una maldita princesa,
fabrícame una corona
de plata y acero,
quiero ver bien reflejadas
tus intenciones,
no quiero quererte si no puedo.
Ya no me veo en el espejo
como antes
y no sé decirte si es bueno o malo.
Uno de los dos está intentado huir
y solo sé que aún
no he soltado la cuerda,
que todavía siento la caída libre.
Créeme, estoy aferrándome
a un paracaídas destrozado,
como rezar para que no te vayas
e irte,
por no decirlo en voz alta.
No noté mi corazón enfriándose,
ponlo en un poco de arroz
y siéntate a esperar.
Ahora estamos iguales,
¿te das cuenta?
Ambos defectuosos y sin tornillos.
Ya te veo colgado en mi pared
o despedazado en la alfombra,
mejor será no morder el anzuelo
por balazos en el pecho
que ya no hacen daño.
Estoy desquiciándome
por tu locura.
Veo tu sonrisa doble
de tanto fumarme tus recuerdos.
Nadie ha existido sin morir antes
y nadie ha muerto
sin haber aprendido a vivir.
Qué le corten la cabeza.
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Abril ©
Poesía⚘ Entre la infancia de césped resquebrajado y la adolescencia de palabras sin sentido, germinó la imperfecta flor que quería llegar a ser, floreciendo en su cautiverio al lado del huracán que la hizo crecer. Cualquiera lo suficientemente sabio...
