• veinticinco

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feminismo

Sus pies golpeaban el suelo al ritmo del reloj de pared, que le alertaba de que la luna había llegado al número doce y ya no tenía que esperar más minutos para situarse en lo alto del cielo. Volvió a ponerse la capucha con los insultos entre dientes, después de que un policía se la hubiese quitado antes de llevarla a comisaría, y le pegó una patada a la silla de al lado.

Fue solo un toque, un impulso de rabia, lo que puso nerviosa a la señora de la otra esquina. Esta soltó una exclamación fingida, más por llamar la atención que por indignación moral, y susurró: ¡Fuerte fundamento!

La chica de la capucha rio.

Fundamentos. Que se lo dijeran a ella, que había acabado detenida solo por levantar un cartel violeta con la palabra "libertad".

Abril ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora