Al dia siguiente Sukuna seguía pensando en todo lo que había visto.
Confiaba en Megumi, incluso si no merecía ese beneficio de la duda y él no quisiera ni verlo. Sabía que su Megumi era distinto, que él era suyo y que aquello que habían tenido, tenía más peso de cualquier persona que podía conocer a Megumi. Tenía que idear un plan, moverse, conocía casi perfectamente la situación debido a Nobara y eso le suponía una ventaja directa. La “bruja” vaya que estaba siendo de ayuda.
—Idiota. Te he dado toda la información que tengo y lo único que se te ocurrió fue irlo a seguir. Me pregunto diario que tienes ahí dentro. —mencionó, golpeando su propia cabeza, apuntándolo después.
—Bruja. Tenía que saber que estaba haciendo Megumi. El otro tipo no me interesa en lo más mínimo, no es competencia para mí porque ni siquiera hay participantes. ¿Entiendes eso? —respondió Sukuna, exhalando el humo del cigarrillo que había encendido para relajarse.
—Pero Sukuna... —Nobara hizo una pausa para soltar una carcajada. Sabia que su amigo era apuesto y tenía lo suyo, pero Kamo era todo lo contrario a él y por lo que sabía, era un buen chico y eso, le asustaba a ella también. Quería ver a Sukuna feliz, muy en lo profundo de si misma y si Maki de había empeñado en que se conocieran más, quizá eso no tuviese arreglo.
—¿Qué? Estoy seguro de ello. Bien podré ser un desgraciado pero estoy seguro de algo, Nobara. Megumi me quiere. Aún, en su interior. Sólo está intentando olvidarme y estar lejos mío. Y yo no pienso que eso termine así.
—¿Y qué es lo que piensas hacer? Cuestionó la castaña. —Te puedo ayudar, pero tienes que darte prisa y tiene que ser algo verdaderamente ingenioso. Algo inteligente. Y no te asegura que Megumi quiera volver a ti. Te voy a ser sincera, ese Kamo no es alguien del que debas estar seguro que no pueda conquistar a Fushiguro.
—Estoy seguro que no se dejara. Lo sé. Conozco a Megumi.
—No lo sé. Sigo pensando que te falta tanto por conocer de él. Es una persona tan silenciosa y aún así emana tanta... Confianza. No sé si sea la palabra correcta. Tuviste tanta suerte la primera vez que dejó que entraras a su mundo.
—¿Quieres dejar de atormentarme por un segundo? —respondió un Sukuna cansado, tirándose sobre el sofá y colocando su brazo sobre su cara para tapársela y poder pensar correctamente.
—Ya, pero no llores.
—Tsk. Tengo un plan. Necesitaré tu ayuda. ¿Puedes?
—¿Y cuando no?
—Ya. Te veo mañana en cuanto salgas de clases.
Al día siguiente, Sukuna se encargó de pasar por Nobara. Nadie los había visto y aunque así fuese, todos sabían de la especie de amistad que había formado con el susodicho. No era de extrañar que estuvieran juntos.
—¿Sabes algo? No sabré la biografía completa de Megumi Fushiguro, aunque quisiera, pero hay algo que me contó.
—¿Qué? Habla.
—Le gustan las plantas. No las plantas normales, si no más bien, como las raras de interior. Algo así. —sacó su celular para mostrarle unas fotos que había guardado la noche anterior con una búsqueda de Google. Mágicamente, agradeció que la marihuana no hubiese hecho estragos en su cerebro al recordar los nombres de las dichosas plantas.
—¿Iremos a comprarlas, no? —Dios, es que nunca creí verte así que se me hace increíble... ¡Déjame tomar un foto!
—Bruja del mal. Pero dime... ¿Es buena idea? No sé si es ridículo, honestamente me siento así un poco.
ESTÁS LEYENDO
Brokendate.
Fanfiction-¿Qué apostamos si ese chico está loco por mi a final de mes? -Sukuna, él no se ve así. Es Megumi Fushiguro. Está lejos de tu liga, y aunque no fuera así, no puedes jugar con él. Y Sukuna, listo para poner su plan en acción, ignoró que el corazón d...
