26. Cosmic Love. (Extra).

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—¡Vamos a llegar tarde!

—Después de todo se tardaron tanto en hacer esa boda que seguramente llegaremos y veremos a Megumi con cara de pocos amigos... En su propia boda.

—Necesito ver eso. Es por eso que quiero irme ya.

Maki se arregló el cabello dejándolo suelto, iba impecable con un vestido que le hacía juego. Nobara iba con ella y ambas con el mismo color de vestimenta, aquello había sido idea de uno de los novios y se reservarían el cuál les había propuesto eso. Toge con su traje igual al de Kamo, ambos viéndose muy elegantes justo para la ocasión. Toda la gente parecía haber salido de una revista de moda, colocándose sus mejores prendas de ropa para no desencajar.

Kamo, quién un poco impaciente, no quería llegar tarde. Su cabeza se sentía bien, pero su corazón un poco distraído y distante todavía, aún así, sabía que debía ir y demostrarse así mismo que podía con ello, necesitaba ver por su cuenta que había hecho lo mejor al dejar ir a Megumi. Y eso, aunque lo destrozaba un poco lo hacía sentir que podía ponerle punto final y avanzar. Tanto él como su corazón lo necesitaban y no iba a permitirse cerrar ese ciclo de una vez por todas.

Al llegar al lugar, todo estaba tan perfectamente acomodado en un ambiente íntimo, pero elegante decorado con las mismas flores que crecían ahí mismo. Sukuna ya esperaba ahí a su futuro esposo algo nervioso debido a la situación, al final si que habían elegido hacer una boda pequeña por presiones de sus amigos y por agradecerles todo ese tiempo estar para ambos, era casi como devolverles el favor. (Y claro, Nobara no iba a estar contenta con el hecho de que escaparan y poder perderse todo).
Durante ese tiempo había madurado y el hecho de que estuviese ahí con un traje totalmente negro, perfectamente peinado y escondiendo parte de sus tatuajes hacía ver qué había sentado cabeza, o al menos, que se estaba esforzando. Una sonrisa se dibujó en su rostro al pasar los segundos, no estaba tan contento de ver a sus conocidos, pero cuando Megumi llegó sin ningún tipo de problema caminando a su lado, podía verlo.

Realmente lo amaba.

Y no era un juego, realmente, y después de todos esos años, seguía completamente enamorado.

Se podía ver en sus ojos brillando y en esa sonrisa que lo hacía sentir como si todos realmente estuvieran existiendo fuera de su burbuja. Megumi caminó hacia su lado, tomando su mano por un par de segundos, mentiría si no decía si eso lo iba a hacer desfallecer en cualquier momento. Estaba a punto de desmayarse de la emoción.

La ceremonia empezó. Ambos estaban siguiendo las instrucciones y firmando los papeles, pero aún así el juez indicó que ambos dijeran sus votos y eso hizo que Megumi asintiera, algo apenado por tener que decir todas esas cosas que había escrito enfrente de sus conocidos, pero había que hacer el esfuerzo. Aclaró su garganta, sería algo difícil pero por única vez iba a tener que abrirse respecto a lo que sentía por él.

—Yo, Megumi Fushiguro, prometo que te respetaré todos los días de mi vida de ahora en adelante. Que seré tu guía, tu sendero y quién te motive cuando sientas que nada lleva su ritmo. Te amaré como lo vengo haciendo desde hace muchísimo tiempo y te querré incluso cuando sientas que no queda más tiempo para eso. No son muchas palabras las que tengo que dedicarte y mis actos hablarán por mi, porque te amo, te amo desde aquel instante en el que llevaste plantas a mi cuarto como un tonto regalo desesperado y te amo ahora convirtiéndote en mi esposo. Quiero que tengas presente eso siempre, que no dudaría jamás en seguirte a dónde sea. Te amo. 

Sukuna intentaba que no se le hiciera un nudo en la garganta. Que su Fushiguro estuviera ahí, enfrente de toda esa gente admitiendo todo eso y reforzando su amor por él, le hacía sentir que todo parecía un sueño del cual no quería despertar. Pero es que, era Megumi y eso tenía que ser grabado y guardado para la posteridad, por ende ya tenía a un par de fotógrafos profesionales haciendo el trabajo, y por si faltaba, a toda la banda grabando en primera fila.

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