Megumi se quedó tan quieto que le fue imposible resistirse a salir corriendo. Sus piernas habían fallado en un intento por irse, pero aunque hubiese tratado de convencerse que no quería estar ahí para escuchar lo que Sukuna tenía que decir una parte de él sólo quería saber por qué le había hecho pasar por eso y la otra, irse y no darle oportunidad alguna de defenderse. Guardó silencio y bajó la mirada, soltándose de su agarre pero permaneciendo ahí, estático, esperando que hablara.
—No hice nada. De verdad.
—Sukuna. —lo llamó, tomándose el rostro con ambas manos, cansado. — ¿Que es realmente lo que esperas que crea? Dime. Y dímelo rápido porque no creo que deba estar aquí ni siquiera dirigiéndote la palabra. —respondió Megumi. Sus ojos azules se clavaron en su rostro, estaba molesto y se podía notar en seguida, pero más que eso, decepcionado y no podía evitar mostrarlo.
El pelinegro intentaba no cerrar los ojos y controlar su respiración para verse más calmado, pero le era imposible y Sukuna lo notó. Un deje de dolor en su rostro le hizo casi acercarse por inercia, cosa a la que Fushiguro se negó, retrocediendo unos cuantos centímetros.
—Escucha... ¿Sí? Eso no tenía nada que ver contigo. Nada. Estaba ahí y sucedió tal cual como viste. Quizá si tú no hubieses llegado, no sé lo que hubiese pasado, sí. No te voy a mentir en eso. No voy a culpar a nadie más que a mí mismo, Megumi. Este nunca fue mi plan, nunca. Nunca lo fue y espero que tenga sentido todo lo que estoy diciendo, aunque ni yo me entiendo. Entonces llegas tú a mí vida, llegas aquí con esos ojos que no dejan de verme como si fuese lo peor del mundo y no me malentiendas, lo soy y lo acepto, pero esa mirada no... No es igual a cuando estábamos aquí y tú me veías y yo me sentía mejor persona, porque eso era lo que causabas en mi. — resopló, tomando una pausa.
Megumi soltó el aire que contenía, sonriendo irónicamente, esperando que retomara sus palabras, pues en ese instante se sentía tan vacías que no podía creer que las siguiera escuchando.
—¡Y el hecho de que yo te haya lastimado me hace sentir cómo una mierda! Porque nunca respeté nada en mi puta vida, vivía sin remordimientos y ahora que... Y ahora que en serio sentía que esto era diferente, lo volví a romper todo. No sé cuidar nada. Y me dió más miedo porque eres tú, porque a pesar desde que te vi por primera vez y supe desde ahí que eras diferente, lo arruiné. No sé que es crecer con alguien más, pero mierda, cuando te miraba Megumi, me hacías sentir que podía. Que merecía algo bueno. Y eso me daba miedo, estaba... Consciente de que eres mucho para mí, incluso si yo quiero hacer la mínima diferencia, escúchame, no hay persona en el mundo que merezca verte de cerca y respirar el mismo aliento que tú. No la hay. E incluso si no me quieres ver ahora, incluso si no quieres saber nada de mi, tienes que saberlo. Tienes que saber que me hiciste sentir que alguien tan jodido como yo podía tener algo lindo por primera vez. Y sé que es tonto decirlo, pero no hice nada. Te lo juro, no lo hice. Todo lo que viste fue lo que sucedió. —terminó por decir, mirándolo a los ojos desde que comenzó a hablar, le costaba detenerle la mirada al verlo tan lastimado e intentar no abrazarlo. Le dolía tener que guardar su distancia en lo que explicaba todo.
Megumi estaba procesando todo lo que había escuchado, sentía que su corazón le saldría del pecho y eso lo ponía aún más nervioso. Desvió la mirada por completo de él y titubeó, pues aunque sus palabras habían logrado hacerle sentir algo, no cambiaba nada de lo que le había hecho pasar.
—Quizá... Quizá si sólo hubieses pensado eso antes. —respondió Megumi. —Tienes esa capacidad de hacer las cosas tan impulsivamente... — su voluntad estaba temblando realmente y no quería admitir que estaba siendo débil ante él. Que sus palabras le habían afectado más de lo que parecía y que estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por quedarse ahí y seguir escuchándolo.
Se soltó de su agarré y lo miró por unos segundos que parecieron eternos. Sukuna no podía detenerle la mirada y aún así lo hizo. La tensión que había entre ambos era indescriptible y se sentía como si ambos hubiesen dejado de respirar por segundos para no hacer un movimiento en vano. A Megumi nadie le había dedicado esas palabras para referirse a él y Ryomen nunca había hecho comentarios semejantes, ambos estaban por primera vez en una posición así y de todo el tiempo que llevaban saliendo, era la primera vez que se expresaba así de Megumi.
—Lo mejor será que por el momento me dejes en paz. — respondió Megumi viendo hacia el suelo al sentir como sólo decir esa oración le había costado tanto. Tomó su celular y al ver un mensaje de Maki que confirmaba que lo esperaban fuera se alejó de Sukuna, guardando toda fuerza de voluntad en aquel instante para no regresar o mirar atrás.
ESTÁS LEYENDO
Brokendate.
Fanfiction-¿Qué apostamos si ese chico está loco por mi a final de mes? -Sukuna, él no se ve así. Es Megumi Fushiguro. Está lejos de tu liga, y aunque no fuera así, no puedes jugar con él. Y Sukuna, listo para poner su plan en acción, ignoró que el corazón d...
