La fiesta
Pd: Este capítulo está largo, espero les guste y -sin contexto alguno- amo a Devian.
*
En un abrir y cerrar de ojos ya era viernes. Me levanté con un terrible dolor de cabeza, debido a la falta de sueño que había tenido por las pesadillas.
Abajo, Eris estaba haciendo el desayuno, mientras escuchaba música clásica en idioma abenaki.
—Buenos días —murmuró Eris mientras me servía el desayuno. Mis dientes rechinaron, porque a pesar de que era viernes, no quería ir a la escuela y tener que ver a Jacob, soportar en el camino a Devian y hacer que todo estaba bien.
Para mí no tenía nada de bueno ese día.
Cuando acabé de comer mi desayuno, ya el Mustang azul me esperaba frente mi casa. Tomé mis cosas y me despedí de Eris, para así salir a la fría mañana con la nieve cayendo sobre mi gorro de lana.
Dante no estaba en el asiento de copiloto, se me hizo raro y más que lo haya notado justo cuando ya me subía al auto. Solo estaba Devian de conductor, como siempre, con una chaqueta de cuero y su cabello revuelto.
¿Cómo alguien despeinado podía verse tan bien? Yo no podría.
—Dante se torció el tobillo ayer, así que no podrá ir a la escuela hoy porque el doctor le dijo que descansara el fin de semana —dijo Devian en cuanto piso el acelerador para irnos.
No había ni siquiera preguntado, parecía haberme leído la mente.
—¿Se cayó o algo así? —pregunté y sus ojos color verde me miraron por el retrovisor, junto con una sonrisa en sus labios, me respondió.
—Sí, estábamos jugando en el patio y piso mal. Yo me hice unas cortadas en la mano. —Alzó su mano derecha para mostrarme que la tenía vendada. Me extrañe no haber notado su mano lastimada y me regañe mentalmente por ser tan despistada.
No dije más nada, porque no sabía que más decir. La mayoría del camino, no hablamos, hasta que cuando ya estábamos por llegar a la escuela, Devian me miró por el retrovisor. Otra vez.
Yo iba mirando por la ventana, viendo como la nieve se pegaba a los vidrios y escuchando el sonido de ella estrellándose contra el capó del auto.
—¿Te llegó mi mensaje?
—¿Disculpa?
Él rio mientras giraba el timón al pasar por una curva. Sabía que se refería al mensaje que me había enviado hace una semana, que no le había contestado porque no tenía una respuesta coherente. Aun así, quería hacerme la aérea sobre aquel mensaje.
—El mensaje que te envié. Sobre la invitación a la fiesta de hoy, en el campus.
Apreté mis labios, no sabía que responder. No comprendía el hecho de que él había sido cortante conmigo por unos días y luego, quería volver a ser amable. Además, apostaba mi pierna izquierda a que Calie estaría en la fiesta de esta noche.
Pero no tenía excusa, era viernes y sabía al ciento uno por ciento que no haría nada productivo.
Sabiendo la gravedad del asunto y que me confundiera la actitud bipolar de Devian, le respondí con voz calmada.
—Está bien, iré contigo. Solo no me dejes sola hablando con algún extraño, ni olvides que fui contigo. —Mis ojos no se despegaron de los suyos, los cuales aún me miraban por el retrovisor.
—Seguro, nada de eso pasará. —No se rió, así que confíe en su palabra.
El tramo se me hizo largo, pero cuando por fin llegamos a la escuela, él me sonrió mientras me bajaba y cerraba la puerta.
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Los Salvatore ✔
Horror¿Y si tus vecinos llegasen justo cuando los cadáveres comenzaron a aparecer? ¿Y si ya no puedes confiar ni en ti misma? * Los ojos de todo Barley están sobre los Salvatore, recién llegados de Roma y con aspecto muy normal al igual que cualquier otra...
