04. ILL KILLER NINJA

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El ninja asesino

*

Miércoles, mitad de semana. Se preguntarán qué sucedió ese día en mí, ahora para nada, tranquila vida, y les tengo una simple respuesta:

Homicidio.

Barley había estado agitado demasiado en un fin de semana. Primero, los Salvatore habían llegado; luego Jacob Bryk había regresado después de tres años y por último había ocurrido un homicidio. Todo en menos de cinco días. Era de esperarse que todos estuvieran asustados y no quisieran salir de sus casas.

También, por supuesto, los primeros sospechosos en la lista de la Policía de Barley, eran los Salvatore. Seguidos de
todos los demás en el pueblo, porque vamos, Barley era un pueblo tan tranquilo y era demasiado extraño que encontraran un cadáver por los lares.

—¿Sabes de quién era el cuerpo? De Margaret, la de la biblioteca. En serio me agradaba.

Asentí mientras masticaba con lentitud mis tostadas con mermelada.

Eris estaba tan triste sobre la muerte de la bibliotecaria como lo estaba todo Barley. Éramos un pueblo pequeño, por ende, todos nos conocíamos. Básicamente, nuestros tatarabuelos había vívido ahí antes que nosotros y me daba risa a veces imaginar como la tatarabuela de Bea jugaba al bingo con la mía.

—Supongo que ya están investigando todo —murmuré en cuanto vi que Eris empezaba a salir de la cocina.

Formuló un ujum que tomé por una afirmación. Suspiré, mi abuela era toda una habladora cuando quería.

Me mentalicé en que nada de esto podía ser una coincidencia, por lo que iría personalmente al lugar donde encontraron a Margaret. Como Eris había mencionado, Margaret era la bibliotecaria. Ella abría el lugar y lo cerraba. Todos la conocíamos porque ahí a veces íbamos a hacer los deberes o por si necesitábamos usar las computadoras. Así de provecto podían ser las cosas en Barley, nadie por ahí tenía wifi tan bueno en sus casas, por lo que podías encontrarlo en la biblioteca. Además, Margaret solía hornear unas deliciosas galletas.

Un claxon sonó afuera y me apunté a salir para irme a la escuela. Dante me preguntó sobre unas cosas de la clase de francés y gustosa me dispuse a ayudarle. Al llegar a la escuela, todos tenían un aspecto lúgubre y tristón. Casi podía ver como todos sentían una pena inmensa, todos adoraban a Margaret.

Me fui a mi casillero seguido de Dante y saqué los libros que usaría ese día.

—¿Qué sucedió? Todos parecen con ganas de querer morirse.

Hice una mueca y por el rabillo vi como Jacob avanzaba seguido de una multitud. Respiré hondo y conté hasta veinte para borrar la imagen de él sonriéndome con los dientes cubiertos de sangre.

—La bibliotecaria fue asesinada.

Dante alzó sus cejas asombrado.
Le pasé sus libros y cerré el casillero tan fuerte que todo el grupo que estaba alrededor de Jacob se sobresaltó.

—Creí que el instituto no tenía biblioteca —Asentí dándole la razón.

Seguía teniendo una cara de confusión tan grande como mi última cicatriz.

—No la tenemos, pero está la del pueblo y ella trabajaba ahí. Estoy dispuesta a descubrir quién fue el responsable de matarla. No es coincidencia —murmuré mirando a Jacob.

—¿Es tu novio?

—Exnovio. Salimos hace tres años, antes... Antes de que se fuera.

Dante lo miró y pude ver su cara molestia mientras Jacob parecía disfrutar de la atención de todos, como siempre.

Los Salvatore ✔Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora