06. RICORDI INDELEBILI

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Recuerdos imborrables

*

El inicio de mi semana no fue el mejor. El lunes por la mañana, Eris me relleno de preguntas mientras desayunamos. Por supuesto, no quería hablar de ello con Eris.

Lo que vi en ese baño, me trajo miles de recuerdos en los que, obviamente, Jacob tenía que formar parte.

Esa noche, fue la más loca y extraña que tuve. Después de que la señora gritara y todos me vieron llena de sangre, los primeros en reaccionar fueron mis padres, Bea y Dante. Los veía mover sus labios,
tomarme las manos, mirar mi cara para ver si me encontraba bien.

Estaba en shock.

—Evelynn, cariño, dinos algo. —La dulce voz de mi madre me hizo parpadear y salir de mi trance. Bea me miraba asustada, mientras hablaba en voz baja con Dante quien se encontraba a su lado.

La familia de Dante me miraba desde su mesa, Dom y Devian parecían discutir con su padre, mientras que Devora me miraba angustiada.

Volví al presente, habían pasado tres días desde el baile y el asesinato de esa mujer en el baño de La Lune. Nadie en Barley sabía los detalles, eso se debía porque el señor Renzo se había encargado de que nadie supiera nada mientras la policía resolvía ese misterio. Acordaron que verían las cámaras de seguridad en cuanto hablaran con todos los que estuvieron en el baile. Aun así, la principal sospechosa y quien vio primero el cuerpo, había sido yo.

—¿Quieres un poco de chocolate? —La pregunta de Eris me hizo volver en sí.

Desde esa noche, cuando llegué en los brazos de Dante, con mi vestido oliendo a hierro y Bea al borde del colapso, Eris sabía que el baile no había terminado bien.

Mis padres tuvieron que quedarse en Ottawa de todos modos, a pesar del asesinato. La policía dijo que La Lune podía seguir operando mientras tuviera mucha seguridad y el último piso estuviera cerrado.

—Sí, una taza estaría bien.

Esa mañana, me sentía como esa noche antes del funeral de hace tres años. Al borde del colapso, en un estado de shock inmenso y con ganas de meterme bajo mis sábanas y no salir jamás de mi habitación. No obstante, esto era distinto; había visto un cadáver. Había sido asesinada justo en el baño donde la encontré. Había sufrido antes de morir.

—Vinieron por ti, Eve.

Afuera en la calle, estaba el Mustang de los Salvatore esperándome. Dentro, solo iba Devian y Dante. Ambos con miradas preocupadas y consternadas. Estaba tan absenta del tiempo, que sentía que todo iba tan rápido.

Me despedí de Eris y tomé mis cosas para salir de la casa. Caminé mirando como la nieve caía en el asfalto, hasta que me choqué con el auto y miré avergonzada a los chicos. Dante me miró preocupado y Devian abrió la puerta desde el asiento del conductor. Me subí rápidamente y me abroché el cinturón.

Ciao.

Contestaron a mi saludo y avanzamos hacia la escuela. Todo el viaje fue silencioso. Devian y Dante hablaban en voz baja en los asientos delanteros, mientras que yo veía como la nieve caía por la ventana del auto. Al llegar a la escuela, Dante bajó y cuando yo salí, Devian me llamó.

—Sé que estás asustada aún, pero no tienes nada que temer. La policía está buscando al responsable. Trataré de salir temprano hoy, para recogerlos a ambos y que les parece si vamos al cine en cuanto llegue.

Miré a Dante en busca de una respuesta, pero este ya no estaba siquiera fuera en el estacionamiento. Se me hizo algo raro que Devian actuara tan amable, pero si quería distraerme.

Los Salvatore ✔Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora