Capitulo 1 Vaselina

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Muchas veces buscamos el cariño, el apoyo y el consuelo en las personas incorrectas. En las decisiones equivocadas en lugar de solo fijar nuestra vida en el amor, llevándonos a vivir un Maldito Error...

S*M

El día no podía ser peor según una linda joven de largos cabellos rubios y ojos azules, su piel era blanca, pero con un sutil roce apiñonado.

Hacía un calor como nunca en los días de verano. El local de hamburguesas estaba a reventar y lo peor lleno de familias y niños. Muchos niños corriendo, gritando, empujando y tirando papas fritas por donde se les ocurría. ¿Por qué no podían ser las cosas como el local de enfrente? la competencia número uno según su calvo y robusto jefe.

Ahí si era más divertido. Las meseras utilizaban un lindo y coqueto uniforme, mientras que ellas debían usar una larga falda a los tobillos y de un color bastante llamativo muy al estilo del nombre del local "Vaselina" y para acabar con su mala suerte ese día estrenaban accesorio, unos lindos y adorables patines que casi la dejaban sin vida debido a las papas fritas

—Serena no llega y esto está a reventar —Bufaba la chica con un par de charolas de pedidos en las manos suspirando de alivio al ver llegar a su mejor amiga de años, entrar por la puerta. Una adorable jovencita, de estatura promedio al igual que su amiga, sus largos cabellos rubios y brillantes como el sol, sus ojos azules al igual que sus cabellos resaltaban aún más su blanca piel.

—Ay lo siento, se me hizo tarde —Llego prácticamente corriendo— en seguida me cambio y te ayudo

La escuchó dejando los pedidos con rapidez para ir tras ella— La Morsa está molesta —Dijo refiriéndose a su querido jefe— Además dijo que serían lindos los patines —Se quejo con una sonrisa sarcástica enseñándole los patines— Creo que sería mejor pedir trabajo enfrente, ahí llegan los chicos lindos —suspiró con cansancio.

—Ay otra vez con eso. Ya mejor resígnate a trabajar aquí, además no es tan malo. Soy buena con los patines —llegando al área donde se cambiaria.

—Esto no es para nosotras Serena. No me veo pasando la vida lidiando con mocosos gritando y tratando de quitarme la vida con papas fritas —Se sentó pesadamente en la pequeña banca— Si no fuera porque hay que pagar el alquiler

—Esa es nuestra realidad, pero no todo es tan malo —Suspiró con una sutil sonrisa— mmm bueno quizá debamos buscar otro tipo de trabajo ¿no crees?

—Oh si —Apenas termino de responder cuando fue interrumpida.

—Ey dejen de holgazanear que las mesas no se atienden solas, niñas —Dijo con su tono de voz gracioso el jefe de ambas chicas— se acaba de ocupar la mesa siete y nueve, rápido

—Si ya vamos —Dijo Serena terminando de acomodarse el uniforme y girando ya con los patines puestos— quizá esto sea más rápido

—Mmm... —Sonrió sutilmente creyéndolo poco probable, al menos para ella— Bien tomo la siete y tú la nueve —Dijo alisando su falda, para después ver las dos mesas en cuestión— Serena... —Dijo boquiabierta.

—¿Mmm? —Dijo a modo de respuesta mientras tomaba su pequeña libreta y un lapicero.

La codeó para que volteara a ver lo que ella veía— Chi... chi... chicos... —Dijo en voz baja y sorprendida.

Sonrió al escucharla y más al ver a los dos chicos que tanto habían llamado la atención de su amiga— Mmm es verdad ¿es mi mesa no?

Rodó los ojos hacia ella viéndola con una mueca— Toda tuya, la nueve ¿no? iré con la linda familia —Encogió sus hombros tomando su libreta de la barra.

Maldito ErrorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora