Capitulo 10 Mina y Yaten

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Advertencia: Contiene lemon

No lo podía creer. Un simple y triste mensaje de Mal:

"Toma el vuelo. Me demorare un poco"

—¡¿Qué?! solo eso. Ni siquiera un te extraño o ya quiero que estemos juntos allá —pensó en un suspiro Mina manteniendo aun entre sus piernas su maleta de mano, cuando escuchó la orden de abordar el avión que la llevaría a aquel viaje que sabía marcaría su vida— Bien, lista para abordar el vuelo a mi completa perdición, ahí voy —murmuró a si misma tomando su maletín para introducirse al pasillo.

El vuelo fue particularmente desesperante para ella. Jamás lo había hecho y nunca pensó que sintiera tanta claustrofobia como sintió en aquel lugar. Para su mala suerte no le había tocado lugar junto a la ventanilla, lo único que la reconfortó fue que el lugar del lado derecho iba desocupado y así pudo inclinarse un poco hacia el asiento vacío relajándose un poco.

En menos de lo que pensó ya estaba recogiendo sus maletas y rumbo al hotel. Al llegar se sorprendió al ver tan majestuoso edificio. Después de todo era el hotel sede del más importante congreso de Psicología del país. Mina sonrió orgullosa de Malachite, pues él sería uno de los expositores más esperados. Admiraba tantas cosas de él en el ámbito profesional, lo cual ante sus ojos lo hacía peculiarmente irresistible y esa noche tendría que demostrárselo. No es que estuviera cien por ciento convencida, pero sabía que ya no habría marcha atrás.

Vio su reloj, había llegado justo a tiempo para registrarse a las conferencias antes de que estas empezaran.

—Oh no puede ser, ni siquiera podré registrarme. Malachite tiene el número de habitación, además me da pena preguntar, de seguro está a su nombre —pensó comenzando a caminar al área de registro.

Al llegar se encontró con cientos de personas. Ninguna conocida para ella y eso lo agradeció. Lo menos que quería era que alguien de la universidad llegara a darse cuenta de que ella seria la acompañante del Doctor Kunzite, después de todo era Malachite el precavido y discreto. Quizá se aseguró que el resto del grupo de alumnos que vendrían no llegaran a ese hotel a hospedarse. En fin, no quedaba más que dejar encargadas sus cosas en la recepción, pronto las conferencias dieron inicio y aun no sabía nada de Mal. Él sería quien cerraría ese día, las dos primeras fueron de lo más interesantes, aunque había algunas cosas que Mina aun no entendía muy bien.

Estaba impaciente y nerviosa de ver a Mal, el coordinador lo presento no sin antes presentar un video introductorio y todas las numerosas investigaciones que él había realizado, todos aplaudieron y ella no fue la excepción, fue hasta que el presentador pidió una amplia y apenada disculpa porque el reconocido Doctor Kunzite no podría presentarse, pero que la conferencia continuaría ya que el tema realizado por él mismo sería expuesto por su principal tesista. Mina casi se cae de la silla cuando vio entrar al presídium a Yaten vestido de una manera bastante formal, pudo escuchar los murmullos de las jóvenes diciendo que el Doctor Kunzite podría faltar lo que quisiera si mandaba a suplirlo a aquel apuesto joven. Mina quiso callarles la boca de un golpe, no sabiendo si por preferir a Yaten en lugar de Malachite o por los piropos que hacían a este.

Cuando Yaten comenzó aquella conferencia todos sus desagrados pasaron a segundo término, que decir segundo a ultimo termino. Sus oídos solo estaban enfocados a su decidida voz y su mirada enfocaba aquella pose segura y dominante, no había rastro de nervios o inseguridad, se desenvolvía como pez en el agua. Nunca se fijó que aquel joven que la exasperaba era un joven bastante maduro, decidido y dedicado a todos sus estudios. Mina estaba completa y absolutamente perdida en un mundo que era solo de ellos dos, aquel maravilloso tema parecía insignificante ante el movimiento de su cuerpo y estar en la tercera fila fue de bastante ayuda. Su burbuja de intimidad fue desapareciendo cuando escucho los aplausos señal de que la conferencia había terminado. Se dio paso a las preguntas y ella de haber sido cualquier otra persona sabría que tendría mucho más de una por ser aclarada, pero porque parecía su mente y cuerpo estar fuera de toda sintonía.

Maldito ErrorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora