Pronto las semanas pasaron y con ella los meses. Las cosas entre Serena y Seiya iban cada vez mejor. Si bien no se veían diario por causa de sus ocupaciones no podía faltar una llamada y alguna visita fugas por parte de Seiya al trabajo de la rubia con el pretexto de algo para comer, sin mencionar aquel acuerdo que una noche establecieron donde Serena ayudaría a Seiya con la remodelación de su casa. Cada día de trabajo era más que divertido, desde escoger las cosas que hacían falta en alguna tienda departamental hasta discutir si él quería un sofá en determinado lugar y ella prefería otro, pero a final de cuentas todo terminaba como Serena quería debido a que Seiya siempre decía que ella era la experta. Así suspirando y con una sonrisa continuaba con lo demás, Seiya movía las cosas más de dos veces de un lugar al otro y al final terminaban donde había sido la idea principal. Pero todo aquello estaba valiendo la pena sin duda, no solo porque la decoración estaba quedando perfecta. Aquel frío lugar se convertía poco a poco en apariencia al menos en un hogar más cálido, la combinación de colores tierra y marrones daban ese toque moderno y hogareño, además y más importante que entre ellos la confianza se iba dando y si bien en un principio a Seiya le había costado bastante el hecho de convivir e involucrarse tanto con una chica además de la espera por estar con Serena, poco a poco iba despejándose por los agradables momentos que tenían ambos. Serena era cariñosa con él y lo dejaba explayarse en cuanto a arrumacos siempre y cuando las cosas no se pasaran del "limite" establecido por ella, aunque para ser sinceros era algo que a los dos les iba costando un poco más de trabajo conforme pasaba el tiempo.
Mientras Yaten seguía enfocado a su tesis y en evitar cualquier contacto que tuviera que ver con alguna posible escena entre Mina y Malachite. Las cosas pintaban para que de verdad hubiera algo entre ellos ante sus ojos. La forma en cómo Malachite la miraba cuando ella estaba a lo lejos o algunos comentarios que hacía respecto a ella se lo decían todo. Mina al contrario era bastante prudente y después de aquel incidente en la heladería era más amable con él. Al menos en ese tiempo se acercaba a saludarlo y de vez en cuando preguntarle cómo había estado y ofrecerle su ayuda para lo de sus tesis. Ayuda que en ocasiones aceptaba, solo por no repetir siempre el mismo "no gracias, estoy bien así", era extraño como un incidente así y algo de orgullo de lado pudo mejorar tanto la relación entre ellos.
Mina por su parte estaba más que agradecida con Malachite, si las cosas seguían igual de bien tal vez accedería a la petición que siempre le hacia él y dejaría su otro empleo, aunque sabía que aquello tendría un precio muy alto. No podía evitar lo que sentía. Ser protegida pero también nerviosa de esperar el momento en que él la viera como su amante en todos los sentidos. Muchas veces habían estado a punto de estar juntos, pero siempre algo se interponía en el momento preciso y Mina estaba comenzando a ver aquello como una especie de señales, mismas que tal vez en el fondo agradecía ya que no sabía cómo reaccionar. Después de todo era virgen y no tenía idea de cómo debía actuar en un momento tan íntimo como ese frente a un hombre con bastante experiencia, pero ese hecho tenía fecha y esa era el trece de diciembre, gracias al "Prestigiado Congreso de Psicología".
Malachite sería uno de los conferencistas principales y hábilmente había convencido a Mina de ir con él con el pretexto de ser una excelente oportunidad de "experiencia profesional y extracurricular". Mina tras pensarlo un poco y convencer a su madre de que iría con su grupo de trabajo entre ellos Yaten, así que al escuchar el nombre del joven se quedó un más tranquila, así no le quedaba más que esperar a que la fecha se cumpliera y prepararse lo mejor posible para ello.
S*M
Por fin habían llegado a lo que creyeron el último día de "remodelación" el último detalle estaba listo. Un hermoso cuadro en colores cálidos para el recibidor además de un lindo reloj para la cocina. Ese día había sido entregado muy temprano por el repartidor, pero Seiya no quiso abrirlo hasta que Serena estuviera ahí así que opto por dejar la caja sobre la sala y tal y como ella lo pensó, quedaba perfecto al igual que el reloj. Tras colocarlos cada uno en su lugar Seiya llevo la cena colocándola en la pequeña mesa de centro.
ESTÁS LEYENDO
Maldito Error
FanfictionDos apuestos y seductores chicos que jamás pasaban de una conquista de una noche, el destino les tendría reservada la sorpresa de encontrar lo que sus corazones necesitaban y ocultaban profundamente... el Amor *Incluye Lemons* OJO esta historia solo...
