Libro 2 Capitulo 33 Desilusión, Paternidad y un Sueño Roto

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Tu mejor maestro es tu último error.

Ralph Nader

—¯'v'¯—

Desilusión, Paternidad y un sueño roto.

S*M

Serena había pasado casi toda la mañana de tienda en tienda buscando un regalo perfecto para aquella niña que la había cautivado. Aun no entendía muy bien cómo era posible que aquella pequeña le importara tanto con tan solo haberla visto alguna vez, pero ya no quería pensar en ello. Estaba cansada y más porque no estaba acostumbrada a ver cosas de niños, eso era uno de los motivos de porque no acudía a los centros comerciales. Entre menos cosas infantiles viera mejor para ella, pero al pasar por una joyería no pudo evitar entrar, quizá había equivocado su búsqueda y el regalo perfecto no estaba en jugueterías o tiendas de ropa, estaba ahí, en un hermoso juego de collar y pulsera de mariposas. El collar definitivamente no le quedaría a la niña, pero la pulsera si, quizá cortando un par de eslabones, pero le quedaría perfecta, así que sin pensarlo mucho entro pidiendo ese hermoso juego. Seria dos en uno, un regalo para la niña y uno para ella. Ya con aquella bolsita de la prestigiada joyería salió dispuesta a ir a buscar a la pequeña mariposita.

En ese mismo momento una imponente joven caminaba a unos metros de ella. A pesar de su disfrazada apariencia no podía evitar llamar la atención de más de alguna persona y ese hecho a ella la satisfacía de sobre manera y así lo hacía lucir en su andar y sonrisa de satisfacción. Sonrisa que se perturbo un momento al ver a Serena a unos metros a su lado la cual venía caminando en sentido contrario. La hermosa pelinegra dudo un segundo premeditando su actuar para después dar la vuelta regresando sobre su andar más de prisa, quería toparse con ella, pero quería hacerlo de frente, quería que ella notara su presencia en la lejanía. Ya estando frente a ella separada por unos cuantos metros fijó su mirada en la rubia mientras continuo con su femenino andar y esa sonrisa hasta cierto punto malvada en sus labios.

Serena aun sonreía al pensar en lo linda que se vería la pequeña, pero aquella sonrisa se congelo al ver a la única persona que debería odiar, la causante de su triste vida, aunque ahora que lo pensaba la única culpable era ella misma, pero no era momento de pensar en eso. Respiró profundo irguiéndose al caminar y pasar casi a su lado fingiendo que no la había reconocido, ni siquiera visto.

La pelinegra frunció sus labios al darse cuenta de que no la había visto, dio vuelta inmediatamente llamándola— ¿Serena? —Su voz mostró un tono de sorpresa y hasta cierto punto agrado como si se tratara de alguna vieja amiga— Eres Serena ¿verdad?

Tuvo que voltear al escuchar su nombre— Si, soy yo ¿me conoce? —preguntó tranquilamente fingiendo también ante ella.

—Claro eres tú —junto sus manos mostrando felicidad— Como no recordarte, si sigues igual —ladeó ligeramente su rostro recorriéndola de pies a cabeza con una mirada aparentemente dulce pero burlista a la vez— Tan sencilla como siempre. Soy Rei Kou, la esposa de Seiya, Seiya Kou

Hizo una mueca como si recordara algo importante— ¿Rei y Seiya Kou? mmm ah mucho gusto —sonrió— supongo que lo de sencilla lo dice por mi atuendo, pero la verdad nunca me ha gustado lucir como esas mujeres operadas de las revistas de modas, son tan "vánales" —dijo con cierto desdén para luego volver a sonreír amablemente.

Rio sonoramente al escucharla— Claro, pero sin mujeres vánales que sería el mundo de los hombres ¿no? Y dado que hermosas modelos no se dan en la vuelta de la esquina —la observó haciendo referencia a ella— son demasiado admiradas y deseadas. Bueno no me quejo amo mi vida y mi esposo ama cada milímetro de este cuerpo. Sabes, me comento que llegaste a la ciudad, le dije que por que no te invitaba a nuestra casa un día de estos, pero él insiste en que es algo sin importancia —suspiró como desilusionada— Pero de verdad, me encantaría que tuviéramos la oportunidad de conversar ya sabes de mujer a... —la volvió a recorrer con la mirada sonriendo con desdén— a mujer

Maldito ErrorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora