Libro 2 Capitulo 31 Citas

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Tu mejor maestro es tu último error.

Ralph Nader

—¯'v'¯—

Citas: Una invitación, un capricho y un reto.

S*M

Esa mañana todo había sido bastante usual para Seiya. Ya era hora de su salida de medio día y se moría de ganas por ir a buscar a Serena, pero se obligaba a controlar su ímpetu, no quería presionar más las cosas. A decir verdad, por primera vez se encontraba ante una situación difícil de manejar. No podía ser el Seiya de antes con ella, pero tampoco podía ser el hombre seductor que alguna vez fue, ahora era algo mucho más elaborado. En medio de estos pensamientos iba cuando caminaba con tantos planes en su cabeza, su vida personal se estaba convirtiendo en un verdadero huracán, pero eso no lo detendría así terminara loco o herido.

Tan sumido estaba en sus pensamientos que no se percataba de nada más, caminando con la vista fija al frente pero concentrado en sí mismo.

S*M

Aun caminar por aquellos pasillos le traía tantos recuerdos, sobre todo los que tenían que ver con su mejor amiga y con el amor de su vida. La última vez que había estado ahí no había tenido oportunidad de recorrer de nueva cuenta las instalaciones. Quería hablar con Seiya, pero sus recuerdos pudieron más y la llevaron al inicio de lo que recordaba había sido el camino que había tomado la primera vez a lado de Seiya, cuando lo vio a lo lejos, lo primero que pensó fue en el "destino", un poco provocado, pero fue una casualidad encontrarlo.

—Buenas tardes Doctor Kou —Dijo al estar a su espalda.

Seiya volteó al reconocer su voz, pensó que era producto de su imaginación por tenerla en su mente, pero al voltear su mirada se dio cuenta que si era un espejismo era el mejor que jamás había tenido antes. Quiso sonreír ampliamente, pero se limitó mostrando una sonrisa sutil— Hola, buenas tardes, Señorita —dijo en tono menos formal a como lo hacía antes.

—Pensé que ahora sería solo —caminó unos pasos adelante de él para luego verlo de reojo— Serena y tu Seiya.

—Es verdad, pero como me hablaste con tanta formalidad, pensé que ya te habías arrepentido —la siguió no solo con la mirada.

—Nunca me arrepiento de las cosas que hago —sonrió guiñando coquetamente para luego detenerse y hacer que se detuviera delante de ella acercándose a su oído— solo que hay que guardar las apariencias —dijo antes de besar su mejilla como si fuera un saludo normal— ¿no crees?

—¿Las apariencias? —cuestionó como confundido— Claro, jamás pondría en duda la gloriosa dignidad de tu prometido —sonrió algo mordaz para sí mismo.

—¿Y la mía no te importa? —sin pensarlo mucho lo tomó de la mano para continuar caminando en lo que aparentaba una caminata sin rumbo fijo.

—Claro que me importa, pero dado que son tus decisiones, debes estar consciente de las consecuencias o el que la gente puede hablar y decir. Lamentablemente a la gente le resulta interesante mi vida privada —sonrió algo molesto por ese hecho.

—Si ya me di cuenta —dijo tranquilamente— es la primera vez que salgo en una revista y para nada me gusto la fotografía que nos tomaron.

—Ah ¿no? ¿Por qué? Quiero decir, eres mucho más linda que en una foto, pero aun así he recibido muchas preguntas sobre ti

—¿Ah sí? —Sonrió viéndolo de reojo— ¿Qué clase de preguntas? ¿si es por mí que quieres terminar con tu matrimonio? espero que hayas dicho que no

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