Libro 2 Capitulo 38 La Custodia

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Tu mejor maestro es tu último error.

Ralph Nader

—¯'v'¯—

La Custodia

S*M

Dos meses pasaron y todo seguía siendo un verdadero caos para todos. Serena continuaba en su intento de olvidar a Seiya distrayéndose con los preparativos de la boda que ya estaba casi terminado solo a falta de pequeños detalles. Mina por su parte continuaba con la batalla por la custodia de Mia y la continua y persistente insistencia de Malachite el cual evidentemente ya no se conformaba con una amistad.

Seiya continuaba en su lucha interna, pero estar tan cerca y lejos de Serena estaba de locos en su interior y sin pensarlo Michiru parecía más al pendiente de él presintiendo que él necesitaba un consuelo. Consuelo que no tomaría hasta estar listo para una relación, así que por el momento y aun incrédulo para él eran solo amigos.

Yaten al igual que Mina parecían verse y estar cerca más que nunca en las citas y auditorias que la juez dictaminaba y en las que en algunas ocasiones tenía que hacerse presente Mia lo cual si bien no resultaba reconfortante ante la angustia e incredulidad de la pequeña era necesario y esa tarde el juez daría el fallo, así que Yaten y Mina por fin tendrían una resolución.

Mina fue la primera en llegar esta vez, Mia permanecía a su lado la cual corrió hasta su padre cuando este llegó, no sin antes su madre darle un fuerte abrazo y beso.

Por su parte Yaten llegó lo mejor vestido posible, sabía que quizá esa tarde podría cambiar su vida por completo, que esa situación estaba afectando a la pequeña Mia, pero estaba convencido de que era por su propio bien, aunque en ese momento no lo pareciera. En cuanto vio a su hija correr hacia él abrió los brazos para recibirla cargándola inmediatamente.

—Hola mi amor —le dijo Yaten dulcemente a su oído mientras la abrazaba fuertemente como si tuviera miedo de quizá no podría volver a hacerlo.

—Te gane, esta vez llegamos primero —dijo alegre moviendo la cabeza de arriba a abajo la pequeña mientras articulaba separando palabra por palabra sonriéndole y lo abrazaba por el cuello. Mía parecía que iría a alguna fiesta, pues lucia impecable en su peinar y vestir— Hoy será la última vez que vengamos ¿verdad? no me gusta este lugar —pedía sin soltarse de él.

—Si corazón —sonrió sutilmente dándole un beso en la mejilla— hoy es el último día, sé que no te gusta, pero pronto terminara.

Mia mantuvo la sonrisa a su padre sin dejar de verlo y aun abrazándolo.

—Hola Yaten —se acercó Mina que ya iba por Mia.

—Hola —dijo dándole otro beso a Mia para luego bajarla y dejarla cerca de su madre— ¿lista para parte del resultado?

—Claro —sonrió con ironía, una madre jamás estaría lista para la posibilidad de perder a su hija— tanto como se puede estar —tomó de sus hombros a Mía que ya estaba parada recargándose en sus piernas.

—Quiero que entiendas que no lo estoy haciendo por lastimarte o por lastimar a Mia —dijo acariciando con suavidad el cabello de la pequeña— solamente estoy haciendo valer mis derechos de padre y que pase lo que pase no me alejare o te alejare de Mia.

Mia solo se quedaba callada no viendo a ninguno de los dos.

—Claro, solo espero lo mejor para nuestra hija —agregó Mina tratando de ser objetiva.

—Yo también —murmuró cuando escucho la voz de su abogado que le pedía hablar con él un momento— nos vemos mi amor, al terminar todo esto iremos a comer un helado ¿te parece?

Maldito ErrorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora