Capítulo 4: "Creyente" Parte 1.

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Para Miriam Portillo.

Por creer en mí cuando ni siquiera yo lo hacía.

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Era miércoles 7 de junio.

La luz entraba por las ventanas de los salones prometiendo un día soleado.

César Quintana estiraba sus piernas y ejecutaba su rutina diaria de ejercicios. Trotaba con buen ritmo alrededor de la explanada. Era importante mantenerse en forma, y más ahora que todo exigía esfuerzo físico. Usaba un short y playera de tirantes que la brigada de lavandería le había proporcionado para dormir. Era aterrador imaginar a que difunto alumno había pertenecido.

En la escuela ya había movimiento. Muchos chicos y chicas restregaban ventanas y recogían basura; eran los rondines de limpieza matutina.

Volvió al salón donde pasaba las noches con intenciones de saludar a Silvia. En su lugar se topó con Jonadan Majalca. El rubio esculcaba los bolsillos de su pantalón y tenía la cartera de César en las manos.

-¿Qué estás haciendo? -preguntó con el ceño fruncido. Era estúpido robar dinero de las demás personas, ese era un material que ya no tenía ninguna validez bajo el Domo. Ahora se utilizaban unos cupones de puntaje, los cuales estaban validados con el sello de la escuela y solo se obtenían si realizabas un trabajo productivo.

-Lo siento, buscaba algo -dijo Jonadan avergonzado-. Algo que me ayude a recordar.

Yenny lo dio de alta confirmando que estaba en buen estado (obviamente dejando de lado el asunto de la amnesia). El chico fue asignado a dormir en el mismo salón que César y Silvia. Cosa que parecía incomodar a Silvia.

-No encontrarás nada en mi ropa que te ayude a recordar-. Amablemente le quitó el pantalón de las manos y después de echar el short a una canastilla de ropa sucia (todos se habían acostumbrado a no tener mucha privacidad), tomó asiento frente a él.

-¿Qué buscabas en realidad?

Jonadan estiró la cartera y señaló su identificación.

-Aquí dice que vives en Anáhuac.

César la tomó y la guardó en su bolsillo trasero.

-Así es -respondió-. ¿Recuerdas algo de ese lugar?

-En realidad no -confesó Jonadan-. Solo que tengo la sensación de estar relacionado con él.

Era ilógico: Jonadan vivía en Cuauhtémoc.

-Buenos días -saludó Silvia cuando entró por la puerta. Solo ellos se encontraban adentro, aunque todos los desordenados tendidos en el suelo evidenciaban que unos quince alumnos se alojaban ahí.

-¿De qué charlan? -preguntó un poco nerviosa. Desde que Jonadan había vuelto, una sensación de incertidumbre habitaba en ella. Esperando que en cualquier momento el chico recordara y le dijera a todos lo que ella era capaz de hacer.

-Solo ayudaba a Jonadan a recordar algo -respondió César acercándose para saludarla.

-¿Funcionó?

-Parece que no -respondió César con pendiente-. Pero pronto lo hará. Por el momento vayamos al comedor, tenemos que ir al registro de población.

Silvia suspiró.

*

Los cabellos caían sobre sus hombros.

Julio estaba sentado sobre una silla y unas tijeras resonaban muy cerca de su oído.

INTRAESCOLAR II (Under The Dome)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora