Capítulo 4: "Creyente" Parte 3

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-Traigan la manguera -solicitó Michel, ignorando casi por completo el dolor que sus recientes heridas le provocaban. Un grupo de veinte alumnos la seguían hasta el fondo de la escuela. Todos traían distintos tipos de protectores que les cubrían de la lluvia.

-¡Dios mío! -exclamó Michel cuando llegó hasta el estanque. Se trataba de un espacio pequeño de tan solo unos cuatro metros de distancia que separaba al Domo del suelo firme. El agua en el estanque era totalmente roja.

-¿Necesitas que alguien entre para colocar la manguera más en el centro? -preguntó Rabadán.

-No -negó Michel-. Por lo que dicen, parece que este charco no tiene fondo y no quiero poner a nadie en peligro. Además sería como entrar en una olla de caldo hirviendo.

El experimento de Michel se basaba en transportar mucha agua de pozo con una solución salina que el club de ciencias había fabricado y rociarla en la superficie del estanque. La solución salina podría combatir el ácido y purificar en algún grado el agua para que cuando se evaporara ya no contara con tantos contaminantes y la precipitación ya no fuera toxica.

Una docena de chicos cargaban barricas de agua que cubrían con sus respectivas tapaderas. La manguera era manipulada por Johan Colmenero, era la misma manguera que estaban arreglando para lograr crear una bomba de agua para las regaderas.

Michel dio las últimas indicaciones y la manguera fue introducida dentro del estanque, la bomba de agua se fue moviendo entre todas las barricas y la solución salina fue agregada con velocidad.

La bomba de agua trabajó durante casi una hora.

Michel y Rabadán esperaron pacientemente bajo un árbol hasta que las primeras gotas de agua cristalina cayeron del cielo.

*

Tiempo después que la lluvia terminó, todos siguieron sus labores.

Silvia, César, Rabadán y Julio estaban arrinconados en una esquina del comedor. La primera comida ya había terminado y estaban solos. Era raro que esas personas estuvieran juntas.

-Todo esto fue un caos -dijo Rabadán. Su cabello corto se balanceaba a los lados mientras sanaba las heridas de ácido en su cara-. Deneb pudo haber matado a Michel.

-Ya no le hará daño a nadie -aseguró César-. La hemos registrado en la cárcel y ahí estará por un buen tiempo. Ella normalmente no es violenta.

Se sentía mal por su amiga.

-No solo es la constante amenaza de los extraños fenómenos del Domo -señaló Rabadán-. También se trata de las locuras que los alumnos pueden llegar a cometer.

-¿Hubo muchos heridos? -preguntó Julio desde la mesa en la que seguía recostado mientras se recuperaba.

-Demasiados -respondió Rabadán-. En estos momentos la enfermería estará llena y los suministros médicos estarán por agotarse.

-Tenemos que buscar la manera de administrar los recursos de una buena manera -comentó Silvia.

-No la hay -contestó Rabadán-. He estado analizando todos los recursos que tenemos y es imposible lograr que estos nos rindan por más de dos semanas. Si antes se hablaba de una futura escases. Ya está aquí. La lluvia roja ha dañado todas las huertas así que ya no podemos contemplar la cosecha de manzana.

-Debe haber una solución -dijo César.

-La hay-. Rabadán sacó de su mochila todo un bonche de papeletas. Era todo el registro de población-. Hubo seis bajas durante la lluvia ácida pero eso no será suficiente.

INTRAESCOLAR II (Under The Dome)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora