Capitulo 26

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Tienen que pagar:

Mauro:

Con Sara apoyada en mi hombro, comienzo a correr de nuevo por los pasillos que me habían llevado a ella. Voy a sacarla de aquí, voy a llevarla a un lugar seguro, y averiguaré que paso con ella y que hacía en este lugar. Siento que van a descubrirme, siento que acabaré como el director o como el doctor del pueblo y el cuerpo de Sara estará a mi lado.

Concéntrate Mauro, por favor, sé fuerte.

Sara cada vez está más débil, y cada vez tengo que sujetarla mejor, estamos a punto de salir, casi lo logramos.

-¿A dónde creen que van?- escucho una voz a mis espaldas. Sara se para firme como si toda su debilidad se esfumará en ese instante.

Para nuestra sorpresa es esa mujer. La recuerdo, cuando rescatamos a Susej ella estaba en una de las habitaciones, pero ahora se ve en perfecto estado.

-Alexandra- pronuncia Sara, tratando que su voz suene firme, pero está muy débil como para hacerlo.

-Sabes que se enojará si descubre esto- dice la mujer acercándose a nosotros. Mientras, yo reafirmo mi agarre en la llave inglesa que cargo.

-No tiene porque hacerlo- dice Sara intentando convencer a la mujer de dejarnos ir.

-Sabes del amor y devoción que le tengo- eso hace que se me revuelva el estomago ¿Amor por alguien que la secuestro y maltrato? Pensé que eso solo ocurría en Killing Stalking.

-Está bien, tú decides- replica Sara, con esas palabras la mujer se abalanza sobre nosotros en lo que no tiene mucha suerte, porque antes de poner un dedo sobre Sara, le estrello la llave inglesa en el cráneo.

-¿Era necesario?- le pregunto a Sara, aún agitado por la fuerza y brusquedad del golpe.

-Si no lo hacíamos, iba a matarnos, o peor aun a delatarnos. No puedo permitirme volver- dice y comienza a ponerse nerviosa de nuevo, su cuerpo comienza a recuperar la debilidad que tenía cuando la encontré.

Dejamos el cadáver de la mujer en el pasillo y seguimos huyendo, no podemos permitirnos llevarlo con nosotros.

Una vez fuera es más fácil respirar, tomo un momento para recuperar un poco de aire y miro a Sara, se ve fatal, está muy pálida, tiene medias lunas cubriendo sus ojos, está sangrando por sus piernas, se le ven los huesos de los pómulos. Me parte el corazón verla así.

-Mauro- dice en un hilo de voz- tenemos que escondernos. Ahora mismo, él va a buscarnos, y aunque no lo haga. Formará un caos, esto es un infierno. Mauro, estoy muy cansada, ya no quiero pelear más- lagrimas brotan de sus ojos y mi pecho se recoge. No puedo verla así.

-Hey- tomo su cara con mis manos- Vamos a estar bien ¿vale? Nos quedaremos en mi casa, no va a pasarte nada allí, además dudo que quien sea que te está buscando lo haga en este momento, no podría dejarse en evidencia, estaremos bien Sara, solo resiste un poco más.

Corremos lo más rápido que podemos a mi casa y al entrar todo está hecho un lío. Amelia está sentada en una esquina de la sala, pero no parece estar presente. Mi padre se mueve de un lado a otro.

-¿Qué pasa?- pregunto alterándome también. Mi padre señala una caja que no había visto y me acerco a darle un vistazo, automáticamente retrocedo mi cuerpo y la rabia se apodera de mi ser.

-Ma-mamá- digo con un hilo de voz- No puede ser cierto.

Sara se acerca a echar un vistazo y la preocupación en su cara es notable, recoge un papel y parece que tiene algo escrito.

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