Capitulo 19

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Depuracion:

Mientras los habitantes de Frycity dormían, y el frío viento aullaba en compás con las hojas.

Los Lorant, acompañados de Sara Almeida emprendían su depuración por el bosque, mientras otros podrían ver eso como un acto atroz, ellos lo veían como un favor para el mundo, pues se encargaban de deshacerse de escorias a las que la justicia no escarmentaba. Cada uno tomó caminos diferentes, se mezclaban entre los árboles y la vegetación que allí crecía. Sara se preguntaba cómo había llegado hasta allí, y porque se encontraba persiguiendo a un hombre con deseos de matarlo, pero lo que más le inquietaba era que, a pesar de que dudas se formaban dentro de su ser, no sentía remordimiento, no sentía necesidad de detenerse, ella sentía que aquel sujeto quien apenas conocía merecía extinguirse del universo.

Amelia se sentía como una depredadora en busca de su presa, mientras recorría el bosque a pasos lentos, fantaseaba con como asesinaría a aquel escombro que entre el bosque se ocultaba, como clavaria su navaja en su abdomen o como lo degollaría hasta que su sangre tiñera el césped bajo sus pies. Todos aquellos pensamientos también la hacían sentir egoísta, por el simple hecho de que otro podría encontrarlo antes que ella y que otro esfumaría su último aliento antes que ella, aquellos pensamientos le hacían sentir celos, que la motivaron aún más a encontrarlo antes que cualquiera.

Mauro; Mauro sinceramente no sentía nada, no sentía tantos deseos como su hermana de acabar con aquel hombre que se escurría entre el bosque, él se encontraba relajado, si lo encontraba lo mataría, si no, disfrutaría ver a otro manchado con la sangre de una sanguijuela. Mauro, aunque sí sentía deseos de acabar con una vida humana, no era su añoranza, lo que lo hacía diferente a Amelia, quien fantaseaba a cada minuto con arrancar un último suspiro de algún cuerpo criminal. Mauro sabía controlarse a la hora de asesinar, por lo que solo lo hacía con escorias humanas, a diferencia de Amelia, quien creía que todos tenían motivos suficientes para ser asesinados.

Iván y Belén no sentían estas necesidades que tenían sus hijos, ellos solo sentían que limpiaban el mundo cada vez que hacían eso, y en parte, pensaban que "controlaban" de alguna forma los instintos de Amelia, tenían miedo de que pudiera llegar a convertirse en una asesina sin escrúpulos, por eso hacían esto, para calmar su sed de sangre y para poder evitar que su hija ocasionará alguna desgracia. Aunque no podían negar disfrutarlo, pues para ellos, no había nada cómo traspasar un cuerpo con una hojilla bien afilada.

Todos corrían en diferentes direcciones, mientras Evan tenía alguna esperanza de escapar de esto, o de por lo menos asesinar a alguno con sus propias manos. Esperanza que desapareció, cuando se detuvo en lo que parecía la mitad del bosque, había un lago oscuro y la luna se reflejaba sobre él, dándole un brillo hermoso, que podría llegar a apreciar si no estuviese huyendo por su vida, al sentir una figura a su alrededor y ojos que lo miraban desde todas las direcciones.

-¿Quién anda ahí?- dijo asustado- Si vienes a reclamar tu premio te recomiendo que cargues algo muy afilado, pues vencerme no es tan fácil- mirando hacia todas las direcciones, mientras sentía que alguien se movía por todas partes. Y, finalmente lo hallo.

-Ohh Evan, todavía tienes esperanzas de salir con vida ¿No es cierto?- dicen entre los árboles

-¿Quién eres tú?- el hombre estaba a punto de orinar sus calzoncillos, toda su vida siendo criminal. Pero nadie había tenido el descaro de "Cazarlo" como si fuera una presa.

-Soy el último rostro que verás, mientras suplicas al universo que tu alma acabe en un buen lugar. No me agradan los sujetos como tú, me parece que deberían ser torturados y no solo condenados a prisión.

Mientras Evan estaba acorralado por alguno de los cazadores que corrían esa noche, Mauro observaba el espectáculo siniestramente encantador que le ofrecían, por su parte solo le hacía falta unas buenas palomitas y una lata de soda.

La figura, quien Evan identificó como femenina, se acercaba a él con pasos lentos, y la pequeña mente de Jhonson pensó, por una milésima de segundo que, arrojarse al lago podría ser su mejor solución.

Pensamiento que fue arrebatado de su mente por una mínima varita que trazó una línea sangrienta en su cuello, arrebatándole así la vida, los pensamientos, y el espíritu. Por fin aquel desecho de la humanidad había desaparecido del plano terrenal, ahora solo quedaría que el diablo se apiadara de él y le diera un espacio en su gran infierno.

Jhonson se llevó la mano al cuello, intentado detener el sangrado, cosa que fue caso perdido pues la mini navaja logró cortar la arteria que bombeaba sangre a su corazón, y en ese momento, instante en el que su vida se le escapaba de las manos, dibujo en su rostro una sonrisa, y sus ojos retrataban miedo. Se permitió, por primera vez en su mísera existencia, sentir miedo abiertamente.

-Nos encontraremos de nuevo, Jhonson.

Aquella figura femenina hizo una reverencia, de modo que su sarcasmo se notaba a kilómetros de distancia.

Y aquellos ojos miel, le dieron la última despedida a Evan Jhonson, el asesino de Willporl. Quien cobró cientos de vidas como la suya, reclamando sus almas y abandonando sus cuerpos a mitad del bosque que cubría a aquel helado pueblo. 

Se dio la vuelta, esperando marcharse sin obtener ninguna recompensa, pensando que su asesinato quedaría anónimo. Lo que no sabía Sara, es que, desde las tinieblas, aquellos ojos verdes la observaban con verdadera fascinación

𖦹𖦹𖦹𖦹

☾︎ 𝑺𝒊𝒈𝒖𝒆𝒎𝒆 𝒆𝒏 𝑰𝒏𝒔𝒕𝒂𝒈𝒓𝒂𝒎 ☽︎
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