¿Podemos escapar?
Sara:
Apenas puedo abrir los ojos, el que Braulio mencionara la muerte de Samantha como si nada, abrió esa herida de nuevo, seguiré sin superarlo, era mi hermana e independientemente de sus errores no merecía ese final tan atroz.
No pude hacer nada para salvarla, la tuve en mis brazos y aun así fui incapaz de ayudarla. Recuerdo esa noche cada segundo de mi lamentable existencia, preferiría haber sido yo.
Perdóname Sam.
El día de hoy tengo un "itinerario" agitado. Braulio me haría un recorrido por las hermosas instalaciones en las que nos encontramos, veremos los jardines botánicos y también la sala de estudio para los aspirantes a asesinos seriales. Espero que noten el sarcasmo.
La puerta estalla contra la pared cuándo el hombre más insufrible de todo el planeta aparece al otro lado.
-Buenos días solecito- dice con una alegría mas falsa que mis ganas de vivir.
-Buenos días querido padre- respondo en un tono amargo.
-¿Por qué estas molesta el día de hoy?- pregunta acercándose a mí y dejando el banquete del día de hoy que consiste en más pan frio y una botella de agua.
-Sinceramente no lo sé padre- finjo desconcierto- Creo que podría ser el hecho de que no consigo dejar de respirar mientras duermo- digo con una sonrisa más fingida que Daenerys en Juego de Tronos.
-Como sea- dice con desinterés total- Hoy voy a enseñarte la sala de control- pausa-, procura comer y vestirte decente- a lo que yo le doy una mirada cargada de odio y él comienza a reír -Vendré por ti más tarde.-Con esto último se da media vuelta y sale azotando la puerta de nuevo.
Genial, recorrido con mi padre el asesino ¿Qué podría salir mal?
Mauro:
Han pasado dos semanas desde que ví a Sara por última vez, el ruido en la casa de los Almeida es inexistente y yo estoy más que preocupado por eso. He estado rondando cerca y no hay señales de que alguien entre o salga, los vehículos no están y Sara está faltando al instituto.
Desde el día en el que me mando un mensaje de texto diciendo que saldría con sus padres no he recibido más noticias de ellos, temo que les haya ocurrido algo, aunque de ser así ya estaría en las noticias. Mi madre también desapareció hace unos cuantos días y sinceramente todo está hecho un caos.
Los asesinatos han comenzado de nuevo y mi padre no ha dado indicios de preocupación por Amelia, la noto más extraña de lo usual, ella y yo no tenemos una buena relación. Pero conozco bastante bien a mi hermana.
Me siento ansioso todo el tiempo, mis problemas de autolesión han vuelto y no he podido conseguir mis medicinas. Cada noche y cada día es una tortura, mi corazón se acelera, mis manos sudan, mi garganta se tranca y mis pulmones dejan de recibir el suficiente oxígeno. Sara me entendía tan bien, se que ella pasaba por lo mismo que yo, aunque no me contara nada sobre que pasaba por su cabeza, el simple hecho de estar con ella me traía paz y tranquilidad. Pensar en que le pudo pasar algo me pone mal.
Alguien ayúdeme por favor.
No quiero aferrarme a ella, no quiero tener que dejarla de nuevo, no quiero revólver su vida, y está bien así. He tenido devoción por ella desde que la ví en la escuela por primera vez, no era amor, era simple curiosidad. Cuando la ví en el cementerio, las cicatrices en sus piernas, mi curiosidad siguió en aumento, sus ganas de corregir el mundo. Maldición, cada vez que la veía era como ver a una especie de diosa gótica y lo amaba. Ella era tan tranquila, pero a la vez un pedazo de dinamita que podía hacerte estallar en cualquier momento.
Posando mis pies en el frío suelo de la habitación maldigo el habernos mudado a un pueblo como esté. Miro por mi ventana una vez más, es obvio que desde aquí no puedo ver mucho, la distancia de nuestras casas es bastante.
Con ese último vistazo me propongo a tomar un baño para mejorar mi humor.
***
Es de noche, miro mi reloj otra vez, sintiéndome ansioso. Marca las once, es momento de salir; no voy a quedarme de brazos cruzados mientras puedo hacer algo, o bueno, al menos intentar descubrir algo.
Me dirijo a la puerta trasera, sigo la ruta que solía tomar todas las noches cuando el encapuchado rondaba la casa de los Almeida. Me adentro más y más en el bosque hasta llegar a la niebla.
Es por ella.
Me repito cuando comienzo a sentir miedo. No me trae sensaciones agradables el estar aquí, pero de cualquier forma lo haré.
Sigo caminando hasta encontrar el cobertizo y luego de respirar profundo, sujetar bien la llave inglesa que cargo conmigo y tomar valor, decido entrar.
Todo está como la última vez, no hay nada más que la estatua. La muevo y enseguida se abre el pasadizo.
Camino por los estrechos pasillos sintiendo que mi corazón saldrá por mi boca y al llegar dónde se encuentran las puertas comienzo a abrir una por una, revisando dentro.
No tengo suerte en las tres primeras, y sigo con la número cuatro tratando de mantener la calma y teniendo la esperanza que al presionar el interruptor vea a Sara del otro lado, pero fallo de nuevo. Tal vez no está aquí y me equivoque.
Entro en la quinta y pasa lo mismo, no encuentro a nadie, estoy a punto de darme la vuelta cuando escucho sollozos, es difícil descifrar de donde vienen, sigo recorriendo la habitación y me percato que los ruidos vienen de otra puerta de metal.
-Cuidado- digo lo suficientemente alto para que puedan oír del otro lado. Seguido a esto, golpeó la cerradura con la llave inglesa repetidas veces hasta que sede.
-Por dios- es lo primero que digo al entrar y conseguir restos de pan, agua y sangre por toda la habitación.
La encontré.
Es lo primero que pasa por mi mente al ver el deteriorado cuerpo de Sara en el piso, hecho bola al lado de mis zapatos.
-Hey, Sara, soy yo- le digo intentando esconder las emociones que se vuelven un nudo en mi cabeza y con un hilo de voz- Esta bien, ya te tengo.
Apoyo su cabeza en mis piernas, recuerdo cuando ella hizo lo mismo con su amiga, intento calmarla, estaba vuelta un desastre, sangrando y llorando. Puedo deducir que no tiene buena higiene aquí.
-Hey, tenemos que irnos Sara, necesito que resistas un poco más- le susurró mientras intento desenredar su oscuro cabello. Ella niega con la cabeza mientras sigue sollozando.
-Aunque lográramos escapar, aunque avisáramos a la policía- susurra en algo apenas audible- Él nos encontraría, él lo sabe todo Mauro, tal como lo hizo con Sam lo hará conmigo, y contigo. No tenemos escapatoria de este infierno.
Me rompe el corazón escucharla decir eso ¿Quién era Sam? ¿A quién se refería con "él"? Esas preguntas rondaban mi mente pero no había tiempo para responder eso ahora. Tenemos que salir de aquí y ahora, teníamos que ir a un lugar seguro.
-Sara- le digo en un tono bajo- Se que estás asustada, yo también lo estoy. Pero necesito que seas fuerte ahora para que podamos salir de aquí- Acaricio su cabello y la ayudo a levantarse lentamente.
-Mauro- dice con un hilo de voz- Si no logro salir de aquí, mátenlos a todos. Tu y Amelia se que son fuertes como para acabar con ellos- De nuevo esa sensación de impotencia, mi pecho se contrae y lagrimas amenazan con salirse de mis ojos.
-Lograrás salir, te lo prometo- es lo único que digo para emprender nuestra huida.
𖦹𖦹𖦹𖦹
Es un borrador, iré corrigiendo los errores más adelante
Gracias por esperar pacientemente a la actualización, y por el apoyo 🧚🏻♀️
☾︎ 𝑺𝒊𝒈𝒖𝒆𝒎𝒆 𝒆𝒏 𝑰𝒏𝒔𝒕𝒂𝒈𝒓𝒂𝒎 ☽︎
@demon.ssp 💜
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RELEVIUM
Mystery / ThrillerFrycity, una ciudad aparentemente normal pero...¿Que tanto lo era? Si bajo sus calles, monstruos yacían, con sed de sangre, esperando para acechar, hambrientos de poder. Esto apenas comienza.
