XIV: Todo estará bien

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Mi mirada viajaba de Samuel a Maalik -que al menos ya tiene una camisa-, de Maalik a Remiel y de Remiel al perro llamado Diablo. Intentaba mantener la mente abierta pero las cosas que me estaban diciendo era algo increíble y difícil de creer.

Dicen que soy ángeles caídos, pero los caídos no existen. Pero también dicen que ningún humano lo recuerda porque ellos decidieron borrarlo de sus memorias desde que pasó un evento traumático en Doncaster-Inglaterra, que sólo una que otra persona recuerda pero no lo cuenta. También dicen que hay ángeles buscándolos porque ningún caído puede habitar en la tierra por un acuerdo con otros, pero que también los demonios los buscan porque necesitan aliados.

Maalik suspira con algo de cansancio al ver que solo lo estoy mirando mientras sigo sumida en mis pensamientos de tantas cosas que han dicho. Noto que él se levanta con dificultad de la cama y se acerca, toma una de las sillas que están por ahí y se sienta enfrente.

—Hay una profecía —comienza, noto que está tenso hablándome de este tema—. Los 7 caídos irán cayendo hasta al séptimo día del mes siete del año...

—En Julio—digo de repente y mi corazón se acelera al darme cuenta que estamos a mitad de junio.

—Los humanos irán muriendo de forma extraña desde el primero del mes hasta el séptimo día. Tu padre tenía la teoría de que solo un caído podría detener todo esto. Hasta ahora sólo han caído 2 quiénes han sido mis aliados, Samuel y Remiel —los señala y miro a ambos chicos—. Pero los demás caídos son los más peligrosos Key, el último caído que caerá se llama Rafziel.

—Por eso pasó ese extraño evento en la escuela la semana pasada.

—¿Qué?

—El agua se convirtió en sangre.

—Mierda —dijo Samuel—. Eso solo significa que...

Levanto mis manos en señal de que detuviera la charla. Me levanto de donde estoy y empiezo a caminar de un lado a otro. Recuerdo las fotos que estaban en la mesa y camino hasta allá. Los 3 chicos o lo que sean, me siguen y mantienen su distancia. Tomo la primera foto y veo el nombre de Remiel con un "cuarto caído" volteo a verlo.

—Fui el segundo en caer, el tercero fue Azazel pero no lo hemos hallado —dice Samuel y siento un dolor punzante en mi cabeza—. El primero fue Maalik, pero cayó hace años en realidad, el cuarto fue Remiel pero fue hace unos días...

—Fuiste tú —dije al borde de la histeria señalando a Remiel—. Fuiste el que cayó del cielo el día de la fiesta, desde ese día mi vida se volvió una mierda.

—Lamento que hayas salido afectada, no pensé que podías verme. Ningún humano puede vernos a menos que lo deseemos, pero tú Keissy, nos viste sin que lo deseáramos —me responde y miro a Maalik quien asiente hacia Remiel.

—¿Qué fue lo que me atacó en mi casa?

—Fue un ángel.

—Necesito sentarme.

Como puedo, camino hasta el mueble más cercano y me siento allí, es tanta información que procesar. Miro las fotos que aún sostengo en mis manos y veo la de Samuel, paso a la siguiente foto. Siento que el mundo se detiene.

Es Araziel, es la chica que se sentó en la cafetería con Lucas y conmigo. Miro a Maalik y muestro su foto.

—¿Quién es ella?

—Es la quinta caída, una de las más peligrosas y es mano derecha de Rafziel, su rasgo más peligroso es que puede cambiar de físico en nuestros ojos pero a simple vista de humanos y otros ella luce así como en la foto.

EL CAÍDO (2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora