🏆 Finalista de los Wattys 2021🏆
"Si al principio la idea no es absurda, entonces no hay esperanza para ella."
Emmelie es una chica dulce e impulsiva, y a menudo pensaba que jamás conocería a alguien que la entendiera.
Carlos es tranquilo y tiene u...
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Carlos
Dos años antes
Los días habían pasado más lento de lo que me hubiera gustado. Pero el sábado al fin llegó. No podía creer que estaba haciendo esto por ella, aunque sentía emoción por ver su cara relucir con felicidad cuando viera lo que tenía preparado.
—¿Qué música te gusta? Y no me digas no te gusta nada en especial porque a todo el mundo le gusta algún tipo de música o al menos una canción y...
Emmelie estaba sentada a mi lado en el asiento del copiloto parloteando sin parar. Si no la conociera mejor, diría que estaba nerviosa.
—Nada en especial —respondí impasible. Ella dejó de pasar de emisora y se dio la vuelta para mirarme fijamente, pero yo no aparté la vista del parabrisas.
—Mentiroso —el tono de su voz, por alguna razón, me hizo sonreír. —¡Eh! Lo sabía.
Comenzó a batir los brazos en una copia extraña de un baile de victoria. Nunca la había visto tan... alegre. Era digno de presenciar.
En una carretera recta, saqué el paquete de tabaco y me encendí uno. Podía sentir de nuevo la mirada de Emmelie en mí. No quería voltearme para mirarla en parte porque estaba conduciendo, pero más porque se había puesto unos pantalones cortos azul pálido y una camiseta de manga larga negra y bastante fina que le quedaba como una segunda piel. Su cabello por primera vez estaba arreglado en una coleta alta que le hacía ver muy bien. Tenía que esforzarme para no quedarme embobado.
—A ver, si no me vas a decir a donde vamos, por lo menos podrías decirme qué música te gusta porque jamás me ha gustado viajar sin música y parece que va a ser un largo, largo viaje.
—Me alegra que te guste mi compañía —respondí a la defensiva sin poder evitarlo.
Ella tenía razón, no era un viaje muy corto. Tenía planeado llevarla a la playa a las afueras de la ciudad donde las vistas todavía no estaban plagadas de edificios y nubes grises de contaminación. En la noche se podrían ver las estrellas...
—Oh, vamos. No me refería a eso. Sería bueno que me dijeras más sobre ti.
Vi sus ojos por una milésima de segundo para comprobar que decía la verdad. Lo hacía. Le ofrecí el cigarro y ella aceptó.
—Me gusta cualquier canción que me haga sentir algo. Pero, si estamos hablando algún género musical, me gusta bastante la instrumental —respondí. No podía contar las horas que había pasado escuchando los conciertos de piano de Raquel. Era demasiado buena en lo que hacía.
—¿Música instrumental? —ella arrugó la nariz con disgusto. Yo alcé las cejas, sin creerle.
—¿Qué clase de música te gusta a ti, Em? —ella no dudó un solo momento en responder aunque yo ya sabía la respuesta.