Capítulo 12

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Emmelie

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Emmelie

Dos años antes

No podía creer que había vuelto a quedarme fuera de la clase de historia. La maestra literalmente me cerró la puerta en la cara. Solo estaba retrasada por un bendito minuto. Un miserable minuto y nada más. 

Aunque, supongo que tenía motivos para tenerme en su lista negra. ¿Mencioné que nunca podía mantenerme despierta en su clase?

Era como una pócima para dormir. No es que fuera una de esas chicas rebeldes que quieren hacer rabiar a los profesores cada que tienen una oportunidad, pero yo ni siquiera tenía que intentarlo para hacerlo. Creo que ese era otro de mis talentos además de tropezar con las cosas que estaban a plena vista.

Yo de verdad intentaba hacerlo bien en el instituto, no solo porque mamá me lo exigía sino que también era una forma muy viable de obtener una beca para ir a la universidad. Pero no me salía, simplemente la historia no me entraba en la cabeza. Las fechas, eventos importantes y hechos que marcaron la historia de la humanidad eran como un montón de letras y números sin sentido para mí. Incomprensibles. Con letras mayúsculas y en negrita.

¿Cómo había sobrevivido todo este tiempo? Mi hermano y yo siempre estábamos en la misma clase y me ayudaba en los exámenes y tareas, pero ahora solo compartía dos clases con él y ninguna era historia. Sinceramente no sabía cómo iba a aprobar esa asignatura este año. Las únicas materias en las que me iba realmente bien eran física y cálculo. Las matemáticas y las ciencias me encantaban. No entendía por qué a tanta gente se le hacía tan difícil comprenderlas. Supongo que tenían el mismo problema que yo con historia.

Aunque ese no era el punto ahora. Tenía que pensar en algo que me ayudara a caerle mejor a la profesora de historia porque sabía que la próxima vez que algo me saliera mal sin quererlo, llamarían a mi madre de la dirección y estaba segura de que esa no sería una conversación agradable. Mamá era demasiado estricta con lo referente a la escuela y jamás le había gustado que uno de sus hijos sea menos que excelente en eso. Y yo, bueno, yo era la oveja negra de la familia. También sospechaba, no, sabía que eso se debía a lo que sucedió el año anterior. Quería a mamá, pero escocía en el alma que me tratara diferente después de eso. Aun cuando fuera mi culpa.

Escuché la puerta de la azotea abrirse y luego cerrarse de nuevo con sigilo. Solo una persona más iba allí.

—¿Qué haces aquí? —pregunté, aunque sospechaba que él nunca tenía razones como las mías para saltarse las clases. Cómo envidiaba su capacidad para aprender rápido, pero era un tipo de envidia sana. Todavía me preguntaba qué seguía haciendo aquí cuando pudo haberse graduado hace mucho.

—Esa es mi línea —dijo con molestia. Alguien no estaba de buen humor hoy. Sentí como se sentaba a mi lado en el muro y deseé que no se acercara mucho a mí. Su cercanía me ponía nerviosa desde la vez que me atreví a besarle en el parque; y los nervios junto con mi torpeza y una caída libre de veinte metros no eran buena combinación.

Somos tú y yo | 2 |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora