🏆 Finalista de los Wattys 2021🏆
"Si al principio la idea no es absurda, entonces no hay esperanza para ella."
Emmelie es una chica dulce e impulsiva, y a menudo pensaba que jamás conocería a alguien que la entendiera.
Carlos es tranquilo y tiene u...
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Emmelie
Seis meses después
¡Por todos los cielos! El mandarín era de lejos el idioma más difícil de aprender.
Estaba sentada frente a mi escritorio con un diccionario enorme al mismo tiempo que intentaba pronunciar correctamente las oraciones que la profesora intentaba mostrarnos. Miré a mi compañero con envidia mientras hablaba perfectamente el lenguaje.
—¿Cómo lo haces?
Él me miró confundido.
—Tú me entiendes, no hagas como que no sabes nada —resoplé molesta y él seguía mirándome con confusión, a excepción del brillo divertido en sus ojos.
—Perdona, ¿qué dijiste?
Rodé los ojos, estas clases ya no me divertían. Cuando me mudé a Shanghai pensé que el menor problema que tendría sería aprender el idioma ya que muchos lo hablaban y todas las personas que me habían ayudado decían que era fácil de aprender, pero yo era una inútil con los idiomas o me engañaron.
Seis jodidos meses y todavía no podía pronunciar la palabra "casa" correctamente. Bueno, en realidad no podía pronunciar ninguna palabra bien.
—Vamos, yo te he ayudado antes —supliqué en inglés—. Solo dame un par de trucos.
A mi lado, el chico sonrió con malicia y habló en mandarín a toda velocidad. Obviamente no entendí nada.
—Eres horrorosamente malvado —me lamenté—. Sabes que no soy buena en esto y, ¡lo disfrutas! Ya no sé porque sigo sentándome contigo.
Él volvió a decir algo que no entendí y volvió a concentrarse en sus ejercicios de gramática que parecían jeroglíficos para mí.
—Oh, venga —tomé su brazo—. Te lo estoy pidiendo de favor...
Me interrumpí cuando alguien se aclaró la garganta detrás de mí.
¡Diablos!
Respiré hondo y me di la vuelta para hacerle frente a mi profesora.
—No puedes hablar inglés aquí, Emmelie —dijo ella en inglés con expresión severa—. Se supone que esta es una clase de mandarín, si quieres aprender tienes que intentarlo.
—Pero no...
—Nada de no puedo. Si piensas eso, mejor retírate ahora de la clase.
Para ese momento todo la clase me estaba mirando, incluso el idiota a mi lado.
—Está bien —me levanté de mi asiento—. He terminado aquí, señora Yáng.
Me encaminé a la salida con el mentón en alto, sintiendo una furia naciente en mi pecho. ¡No podía ser que me hubiera echado de la clase!