🏆 Finalista de los Wattys 2021🏆
"Si al principio la idea no es absurda, entonces no hay esperanza para ella."
Emmelie es una chica dulce e impulsiva, y a menudo pensaba que jamás conocería a alguien que la entendiera.
Carlos es tranquilo y tiene u...
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Carlos
Presente
Camille LeBlanc siempre fue una de las pocas personas con las que congeniaba al instante.
Era así de simple, parecía mi alma gemela cuando se trataba de molestar a Emmelie. Era una persona leal y sincera en muchos aspectos. Y también se había convertido en una de mis mejores amigas desde la primera vez que Emmelie nos presentó por medio de una pantalla digital.
Me alegraba que ella hubiera llegado a la vida de Emmelie cuando más la necesitaba y también me alegraba de tenerla en mi vida.
Pero justo ahora se había pegado un cabreo monumental conmigo por meterme con su hermana y lastimar a Emmelie. Tanto así que me tocaba despegar el teléfono de mi oído para que el tímpano no explotara por los gritos.
Dios, ni mi madre me había dado semejante regaño en toda mi vida.
—¡¡Vraiment!! ¡¿Por qué hiciste semejante estupidez?! —siguió diciendo—. Quiero decir, entiendo que sigas enfadado con Emmelie por lo que pasó. Hasta yo lo estaría. Pero, ¡¿ma soeur, Carlos?! —podía imaginarla frustrada con la mano en el cabello y dando vueltas por su habitación. Casi hasta hacía gracia, pero también sabía que ella jamás estaría gritando de no ser porque creía que el asunto era grave—. Por Dios, Ivy es el ser más sensible que existe en la Tierra aunque no lo demuestre. Le vas a hacer un daño terrible, tú pedazo de idiota. ¡Y Emmelie! Ni hablar de lo que sucederá con ella.
Oí que se sentó en algún lugar y soltaba un quejido de pura angustia que casi hizo que me preocupe por ella.
—Esa chica es tan impredecible... Quién sabe si no le dará la tentación de irse a vivir a la Luna solo para no verte —dijo finalmente, y cuando no volvió a abrir la boca para seguir con la lista de cosas horribles que yo había hecho, decidí que podía defender mi caso.
—En primer lugar, ¿se encuentra alguna de ellas por allí? —pregunté antes de darme cuenta que era algo estúpido.
—¡Tu crees que si ellas estuvieran escuchándome estaría gritan...!
—Ya, ya. Vale. Pregunta estúpida, ¿okay? —iba a decir que no se alterase, pero probablemente eso no era buena idea—. Ahora, no me grites en francés que no te entiendo nada —sentí que iba a comenzar a gritarme de nuevo solo por esa frase, así que la corté en seco—. Y para seguir, yo no sabía que Ivy era tu hermana. Me enteré ese mismo día que fui a su apartamento y me encontré contigo y Emmelie.
—¿No podías relacionar los apellidos y nuestras caras? Sé que eso no era tan difícil —reprochó.
—¿Cómo iba a hacerlo? Ustedes no se parecen en nada y hay un montón de personas con ese apellido en este país —pronuncié lentamente para que registrara lo que estaba diciendo—. Además, no había hablado contigo en meses. Ni siquiera sabía que estabas viviendo en Nueva York.