La historia trata de como Hope y Henrik tienen aventuras en el colegio Salvatore.
Todo es normal hasta la llamada de su tía Freya.
¿Que nuevos retos tendrán? Véanlo aquí en los Mellizos Mikaelson.
Al despertar vi cómo mi padre se me acercaba con el desayuno. Sonreí ante esto, lo extrañé mucho y ahora que está conmigo una parte de mí temía que sea solo un sueño, pero aquí está y con el desayuno.
—Supuse que te despertarías con hambre, así que te traje esto —levantó un momento la bandeja llena de comida— y claro, un vaso de sangre por las ansias.
—Gracias, padre —dije agarrando el vaso y tomándolo de un sorbo.
—Veo que alguien tenía hambre —dijo riendo, reí junto a él.
—Aún no me acostumbro a esto —mi tono fue bajando—, pero Marcel dijo que estoy haciendo las cosas bien, entonces estoy feliz.
—Estoy seguro de eso —me dio un breve abrazo—. Ahora quiero que te alimentes porque por ahí escuché que a mi hijo le gusta una chica.
Yo me sonrojé ante lo que dijo.
Lo miré sonriendo, lo cual él me devolvió. Sentía que estaba orgulloso de mí y esperaba que así sea, no quiero decepcionar a mi padre.
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—Cuéntame sobre ella —dijo con una amplia sonrisa.
—Bueno, es tan linda, su cabello rubio es tan deslumbrante que me atrae —reí al recordarla—. Sus ojos azules son tan hipnotizantes...
—Tú podrías haber tenido mis ojos azules —me interrumpió mientras golpeaba suavemente mi hombro. Reí con él.
—Lástima que fue Hope la que los sacó —reí. Él me miró para que continuara—. Tiene una sonrisa hermosa, cuando sonríe se le crean pequeñas arrugas adorables sobre sus ojos —suspiré al solo pensar en ella.
—¿Te gusta mucho, no? —dijo mi padre con una sonrisa.
Yo asentí.
—¿Es la hija de Caroline?
Lo miré sorprendido de que haya dicho eso, a veces mi padre me podría sorprender tanto.
—Ayer no la dejabas de ver —dijo riendo—, así que sumé dos más dos y me lo confirmas ahorita.
—Sí, es ella —me levanté—. Quiero invitarle a salir.
—¿Tienes algún plan? —preguntó sentado sobre mi cama.
—El tío Kol dijo que la lleve en su moto —dije al recordar mi plan—, un viaje en carretera se podría decir.
—Genial, ven vamos a hacer deporte y después te arreglas para tu cita —agarró un buzo para ponérselo—. Esto me quedará horrible —se quejó al ver la ropa que trajo Alaric.
—No, no —dije trayendo su atención—. Hoy quiero estar con ustedes, quiero recuperar el tiempo perdido.
Él se acercó a mí tranquilamente. Yo lo miré con pánico.