Pov. Nadie
Al despertar en la mañana, Hope y Henrik se miran confundidos. Lo último que recuerdan es estar en la boda de sus padres, pero algo no cuadra.
—¿Qué pasó? —pregunta Henrik con un dolor de cabeza.
Hope sigue su ejemplo y se sientan en la cama tratando de procesar lo que les había pasado o simplemente recordar algo, pero el dolor de cabeza es más intenso.
—Lo que pasó aquí, chicos —entra su madre feliz al verlos— es que no les podemos dejar solos con una botella de champagne.
—¿Qué? —dicen al mismo tiempo, muy confundidos. Algo les dice que eso no fue lo que pasó.
—Vístanse rápido. A su lado está una pastilla con agua —entra su padre y se pone atrás de su esposa—. Tenemos cena familiar.
Sin recibir respuesta, ambos padres salen de la habitación sonrientes de tenerse uno al otro.
Caminan por los pasillos hasta llegar a su cuarto y estar a solas por un momento.
—Te amo —pronuncia dulcemente Klaus besando la frente de su esposa.
—¿Eso no es muy cursi de tu parte? —preguntó Hayley, quien se acurrucaba en los brazos de su ya esposo.
—Por ti, lobita —le miró a esos ojos verdes que muchas veces le atraparon y ahora son heredados a su hijo—, nada puede ser muy cursi para ti.
Ambos compartieron un beso lleno de amor en donde se juraban amor eterno. Klaus quería mostrar todos sus sentimientos: la felicidad de tenerla en sus brazos, su dulce aroma a naturaleza, su risa tan contagiosa cuando se trataba de él. Klaus se sentía afortunado de tenerla como su esposa.
Hayley, por otro lado, se sentía protegida estando en sus brazos. No tenía muy en claro cómo su relación dio un giro tan brusco que los llevó a donde están ahora: casados y con dos hijos hermosos, siendo la combinación perfecta de ellos. En esos momentos se preguntaba si sus padres estarían orgullosos de ella. No pudo conocerlos, pero escuchó historias llenas de aventuras y un amor épico que ahora ella estaba teniendo.
—Mamá, papá, ya estamos listos —apareció su hijo en el marco de la puerta—. ¿Interrumpí? —preguntó al ver cómo sus padres estaban abrazados.
—No, claro que no —respondió Klaus mirando con orgullo a su hijo—. Ya es hora de irnos, lobita.
Henrik salió rápidamente de la habitación en busca de su hermana, pero antes de ir a su búsqueda escribió un mensaje a su novia para que se encuentren en una hora.
—¡Hope! —gritó al llegar al cuarto de su hermana—. Ya nos vamos.
Ambos se miraron por un segundo antes de salir de la habitación y hacer bromas sin sentido entre ambos hermanos, quienes estaban muy felices. Henrik estaba picando el estómago de su hermana mientras él recibía regaños y golpes de ella; era su manera de divertirse.
—¿Josie también va, verdad? —preguntó Henrik mirando su celular al recibir la respuesta de su novia y su mejor amiga.
—Claro que va —respondió rápidamente como si fuera obvio—, aunque...
Ambos hermanos se miraron con pánico al pensar en las miles de preguntas que sus tíos y tías harían.
—Veo que no lo pensaron bien —dijo su padre detrás de ellos—, pero les caerá bien. Su abuelo quiere conocer a las chicas que robaron su corazón.
Henrik y Hope asintieron, pero con el pánico aún vivo en sus rostros.
—¿Le caerá bien Josie? —dudó Hope. Su padre y abuelo eran las personas más intimidantes, por ende los más celosos de toda la familia.
ESTÁS LEYENDO
Los Mellizos Mikaelson
ActionLa historia trata de como Hope y Henrik tienen aventuras en el colegio Salvatore. Todo es normal hasta la llamada de su tía Freya. ¿Que nuevos retos tendrán? Véanlo aquí en los Mellizos Mikaelson.
