*Tía Camille*

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Pov. Hope

—Cariño, despierta —una dulce voz suena cerca de mí, pero no logro distinguirla—. Hope, tus padres van a entrar.

La dulce voz sigue sonando, perturbando mi sueño. Lo ignoro y me apego más al cuerpo que está al lado de mí.

—Hope, por favor —me mueve en un intento de despertarme.

Aquí es cuando reconozco la voz de mi novia. Novia, repetir esa palabra en mi cabeza me hace sacar una sonrisa.

—¡Hope Andrea Mikaelson! —me grita, haciendo que me levante de golpe.

—No tenías por qué gritarme —frunzo el ceño mientras me tapo los oídos.

—Es tu culpa —me dice, levantándose, pero yo la inmovilizo en la cama, poniéndome encima de ella.

Veo cómo se sonroja y la miro tiernamente. Aparta la mirada y yo me río.

—No es gracioso —me dice tratando de ocultar un sonrojo.

—Oh, créeme que lo es —me acerco a su rostro—, estás muy linda.

Una sonrisa se le escapa de los labios. Oh, esos labios que tanto deseo probar en este momento.

—No me vas a besar —aparta su rostro de mí y yo la miro con cara de cachorro—, no me mires así, no quiero enfermarme.

—Pues no me dejas más opción —digo mientras agarro sus manos y las pongo arriba de su cabeza—, me gusta esta posición.

Me acerco y le robo un pequeño beso, pero ella, al parecer, lo profundiza, y quién soy yo para negarme.

Sentir sus suaves labios al par de los míos, moviéndose en sincronía, hace que mi corazón se caliente de ternura, pero tenerla en esta posición hace que mi lado licántropo quiera tomar el control.

Muerdo sus labios, sacándole un pequeño gemido que se pierde en los míos. Sonrío victoriosa, pero la sonrisa no dura mucho cuando mis manos empiezan a vagar por su cuerpo, haciendo que se estremezca.

—Hope, tus padres...

Me separo rápidamente de Josie con la cara roja. Miro de reojo a mi tía Keeling, quien está en estado de shock.

—Yo... yo creo que me voy a cambiar, ya es muy tarde, uff, no me di cuenta —Josie se levanta de la cama arreglando su blusa—. Yo... adiós.

Sale corriendo de mi habitación con la cara roja. Yo bufo molesta por esta intromisión. Miro a mi tía, quien sigue en la puerta mirando el pasillo por donde se fue Josie.

—Bien, no diré nada —dice seria—. Dos cosas, Hope —se acerca a mí.

Yo la miro extrañada por su cambio de humor. Ella bufa y se sienta en mi cama; yo hago lo mismo.

—¿Te fuiste con Nik a hacer las bromas?

La miro más extrañada ante su pregunta.

—No sé de qué me estás hablando, tía. Ayer estaba en cama —le comento—. ¿O no te acuerdas?

Ella asiente como si estuviera pensando, hasta que se para de golpe, haciéndome asustar.

—Los voy a castigar a todos —dice enojada, yendo a la puerta—. Y Hope, si necesitas una charla de chicas, ya sabes dónde buscarme.

—¡Tía! —grito sonrojada.

Ella solo se ríe y se va en busca de no sé quién a castigar.

Sin más, decido cambiarme y tomar la pastilla para la fiebre por si me vuelve a dar. Salgo de mi habitación y me encuentro a Henrik corriendo hacia mi dirección.

Los Mellizos MikaelsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora