Pov. Hope
Después de que tía Davina nos felicitara por nuestro cumpleaños, nos quedamos solos nuevamente.
Miré a Henrik, quien estaba comiendo de su pastel junto a un vaso de sangre que nos dejaron. Él me dio una media sonrisa que yo imité.
—Así que... —hice una pausa para llamar su atención, lo cual funcionó, ya que me miraba atento— hoy es nuestro cumpleaños.
—Pues sí, medio caótico, pero sí, hermanita —me codeó, haciendo derramar un poco de sangre. Lo miré molesta por eso.
—Genial, ahora tú lavarás las sábanas —le dije cuando vi la mancha que se hizo.
—Vamos, hoy es mi cumpleaños —dijo divertido mientras yo rodaba los ojos.
—Y también el mío —lo empujé amistosamente, ganando una risa de él.
Volvimos a quedar en silencio durante unos minutos. Nuestro silencio siempre era acogedor y comprensivo, pero esta vez estaba con tensión.
—Tía Bex quería vestirme en mi cumpleaños —reí casi sin emoción—, y tía Freya quería planear la fiesta.
—Tío Kol me iba a llevar en moto durante la mañana —siguió mi hermano—. Estaba emocionado, al igual que Marcel, que me iba a llevar a entrenar.
Hubo un silencio más largo. Ambos sentíamos culpa por lo que estaba pasando. Si tan solo hubiésemos sido más rápidos y detenido a Esther, nada de esto hubiera pasado.
Miré a mi hermano, quien me dio una sonrisa triste. Él pensaba igual que yo; nos entendíamos, así que por eso me lancé a sus brazos, botando un poco de su comida.
Estar en sus brazos, al igual que en los de mi padre, me daba paz y la sensación de estar protegida. Mi hermano es la persona que más amo en todo el mundo.
—No es su culpa —una voz vino desde la puerta—. No tienen por qué estar culpándose de cosas que no tuvieron que ver.
—Abuelo... —dijimos al mismo tiempo.
—Estaba en la puerta desde que su papá y esa bruja, Davina, se fueron —se acercó a nosotros—. No pude evitar escuchar un poco de su conversación y el tono que ustedes cargan.
Henrik y yo bajamos la cabeza. La culpa era algo que ambos cargábamos desde nuestro nacimiento; otra cosa más para odiar de esto.
—Basta de culpa —nos dijo serio—. Vivan como siempre quise ver a mis hijos, sin preocupaciones. Vayan, diviértanse, pero cuídense.
Vi cómo nos dio una gran sonrisa que nos contagió. Tenía razón: tenemos una carga que no nos concierne, pero debemos tratar de ayudar.
—Conozco esa mirada —volvió a hablar mi hermano—. Hope, no te hagas la heroína, por favor.
—Está bien, perdón —dije dando un suspiro.
—Supongo que gracias, abuelo —dijo Henrik feliz de llamarlo así.
—Gracias —seguí yo mientras él sonreía a más no poder.
Esperamos a que hablara, pero en vez de eso ambos nos vimos envueltos en sus brazos, y tal cual me sentía con papá y Henrik, ahora me sentía con Mikael. Irónico hasta cierto punto, pero se sintió bien, muy bien de hecho.
—Bueno, no perdamos el tiempo —dijo después de un rato—. ¿Les gustaría entrenar conmigo?
Yo sonreí feliz ante lo que dijo. Inmediatamente asentí, dándole a entender que estaba de acuerdo con su oferta.
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Los Mellizos Mikaelson
ActionLa historia trata de como Hope y Henrik tienen aventuras en el colegio Salvatore. Todo es normal hasta la llamada de su tía Freya. ¿Que nuevos retos tendrán? Véanlo aquí en los Mellizos Mikaelson.
