*Extra 1*

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*¿Positivo?*

Pov. Lizzie

Suspiré por octava vez al ver cómo Josie seguía hablando de su pelea con Hope por no llevar la leche que ella le pidió para los gemelos.

—¿Estás escuchándome? —dijo enojada ahora conmigo. Cuando iba a hablar, ella se me adelantó— es importante que traiga la leche en fórmula porque Eli se puede enfermar.

—Solo se equivocó una vez, hermana, no es para tanto —me quejé.

—Pues cuando tengas hijos vas a ver por qué son importantes estas cosas —se levantó y caminó a mi cocina— yo fui la que tuvo que estar horas en parto y ella no puede traer una simple leche de fórmula.

Mientras seguía hablando, me desconecté de todo y volví a la charla que tuve con Henrik sobre empezar a intentar tener hijos; con la ayuda de su tía Freya, con un hechizo de fertilidad, lo hemos estado intentando, pero hasta ahora no hay resultados.

Cuando Hope y Josie tuvieron a los gemelos, nuestro lado paternal y maternal salió a la luz; tanto Eli como Cami nos han hecho felices y es por eso que estamos intentando tener nuestros propios bodoques.

—¿Dónde tienes la sal? —le di instrucciones, pero al parecer no la encontraba en ningún lado, así que me levanté; cuando lo hice, me mareé un poco, pero encontré la sal y se la di.

—Hayley está por venir para ayudarnos con el almuerzo —le dije a mi hermana, quien asintió—. ¿Dónde dejaste a mis sobrinos?

Ella me miró con molestia, lo que me hizo estremecer y rodar los ojos por su dramatismo.

—Te dije que estaban con Klaus —me miró seria—. Si no me vas a escuchar, mejor no hablo.

Justo en ese momento entró mi esposo con mi cuñada riéndose de alguna broma, pero cuando entraron y vieron nuestras caras, se callaron al instante. Hope me miró asustada de tener que hablar con Josie, lo cual hizo que yo la mirara enojada.

—Bien... —alargó la palabra— ¿les ayudamos en algo o...? —miró a su esposa asustada.

—Tu mamá nos va a ayudar —dijo fría, haciendo que Hope la mirara con tristeza.

—Supongo que iremos a limpiar la sala y el comedor —habló nervioso mi esposo.

—Sorprendentemente, solo ayudas cuando viene tu familia —ahora hablé fría yo, y me sorprendí por mi cambio de humor.

Ellos no esperaron respuesta y salieron a toda velocidad de la cocina. Miré a Josie, que tenía la mirada en la sopa; parecía pensativa y un poco triste.

Poco después se nos unió Hayley con Camille, quienes nos animaron.

—Supongo que Klaus está cuidando a los niños —habló la rubia mientras ponía aderezos al pollo.

—Quería pasar tiempo con ellos —dice Hayley.

—¿Me pasan la cebolla? —habla mi hermana.

Me levanté y le pasé la cebolla; un mareo se hizo más presente, haciéndome tambalear, pero justo llegó mi madre y me estabilizó en un segundo.

—¿Estás bien? —me mira preocupada. Yo solo asentí, confundida, mientras todas me miraban con dudas.

—Es mejor que te sientes y sigas haciendo la masa —me habló Camille con una sonrisa que se ensanchó más cuando mi madre le agarró de la cintura.

Seguí en lo mío mientras pensaba en qué me estaba pasando; hace días que me siento así, pero no encontraba sentido, a menos que...

—Ya regreso —me levanté de golpe, haciendo asustar a mi hermana, quien casi bota la cuchara.

Los Mellizos MikaelsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora