*Los traeremos*

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Pov. Hope

Y aquí me encuentro en medio de la oscuridad con mi hermano y Clark, estamos jugando veo veo, lo cual es una manera de mantenernos en cordura.

—Veo veo —dice mi hermano sin humor.

—¿Qué es lo que ves? —respondemos al mismo tiempo.

—Una cosa —hace una pausa— maravillosa.

—Déjame adivinar —dice Clark con una sonrisa sarcástica— la nada.

—¡Bien hecho, genio! —dice sarcástico— esto es una estupidez.

—No me lo digas —respondí yo susurrando.

Pasamos otro rato jugando, entre sarcasmos y mal humor que nos causaba este momento.

—Veo veo —siguió Clark.

—¿Qué ves? —respondimos ya cansados.

—¿¡Qué es eso!? —gritó asustado. Giramos al mismo tiempo para ver unos monstruos viniendo a nuestra dirección.

Henrik y yo hicimos un hechizo de camuflaje junto a Clark para que no nos atacaran.

Una vez que se alejaron de nosotros, suspiramos y nos reímos, pero era una risa nerviosa de parte de los tres.

—Ese veo veo fue mejor que los demás, ¿no creen? —dijo mi hermano con una sonrisa, pero aún asustado.

—Sin duda —contestamos, y por alguna razón Clark me abrazó.

No refuté porque sabía que lo necesitaba. Henrik se unió después con una gran sonrisa.

Habían pasado días, semanas, hasta diría que meses, y no encontrábamos una salida. Cada vez sentíamos que la esperanza se nos iba de las manos y la luz desaparecía a cada segundo.

La mayoría de días pasaba abrazada a mi hermano, quien me daba calor familiar. Clark pocas veces se nos unía, pero cuando lo hacía formábamos un equipo donde nos sentíamos bien.

Mientras más pasaban los días, menos charlas teníamos, pero con una mirada y un gesto nos entendíamos a la perfección.

Cada día o noche extrañaba a mi familia, a mis padres. Extrañaba la sobreprotección de mi padre, quien alejaba a los monstruos de mí; a mi madre, que con su dulce humor y carisma nos daba su amor. Ambos con su propio carácter que nos ilumina la vida, son los mejores padres y los extraño un montón.

Y ni qué decir de nuestros tíos y tías: Freya, con autoridad y relajación al tomar las decisiones, en especial en el amor familiar. Tío Finn, aunque no pude convivir mucho con él, me di cuenta de lo justo y civilizado que es, con muchas ganas de vivir y darse una oportunidad con su familia. El tío Elijah, siendo el noble de la familia y el más justo. Nuestro loco tío Kol, quien nos enseñó la diversión y trucos de magia que le agradecemos un montón. Y por último, pero no menos importante, la tía Rebekah, quien es como nuestra segunda madre, quien nos cuidó y nos enseñó el amor junto a la moda.

—Hey, ¿qué tienes? —me dijo Clark, sacándome de mis pensamientos.

—Solo recordaba —respondí, y fue ahí cuando me di cuenta de que mi voz estaba rota.

—Ven aquí —abrió sus brazos y corrí a ellos para sentirme segura.

—Perdón por traerte a este infierno —lloré en sus brazos, él solo me acariciaba mientras lloraba.

—Tranquila, no les guardo rencor —dijo sonriendo— me lo merecía.

Seguimos abrazados por un largo tiempo hasta que mi hermano despertó asustado. Clark lo calmó por un momento; una vez que los tres nos recompusimos, seguimos hablando de cualquier cosa para calmar nuestros nervios.

Los Mellizos MikaelsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora