Pov. Henrik
Marcel había despertado y estaba desesperado por salir. Papá y yo estábamos intentando calmarlo mientras él gritaba lleno de furia.
Ver a mi hermano encerrado y sufriendo hizo que más lágrimas rodaran por mis ojos. Hope miraba a Marcel de igual manera.
—Marcel, no lo hagas —dijo mi padre cuando Marcel intentó romperse el cuello.
Marcel estaba recobrando la conciencia y ahora estaba llorando mientras se agarraba la cabeza con dolor. Mi padre estaba furioso en este momento con su madre, y ni hablemos de mi abuelo.
Hope movió su mano, haciendo que Marcel vuelva a dormir. Una vez que se desmayó, todos nos miramos tratando de averiguar qué hacer a continuación.
—Tengo una idea —dijo Josie de repente, haciendo asustar a Hope—. Perdón —dijo tímida al ver los ojos cambiantes de mi hermana. Yo me acerqué por si perdía el control.
—¿Qué idea, cariño? —dijo Caroline, acercándose a su hija.
—Podemos pedir ayuda a la tía Bonnie —dijo con una dulce sonrisa. Lizzie movió su cabeza aceptando.
—No creo que quiera —una voz nueva ingresó a la mansión. Era Alaric—. Con todo el pasado oscuro de su padre —señaló—, dudo que quiera ayudar, y no lo permitiré.
Me acerqué a él queriendo atacar, pero Lizzie me agarró el brazo, evitando cualquier enfrentamiento. La miré y pedí disculpas de antemano por lo anterior. Miré a mi hermana, quien igual que yo estaba enojada. Odiábamos cuando hablaban mal de mi padre, pero él prefería ignorar su comentario y preocuparse por Marcel.
—Caroline —llamó mi padre acercándose—, ¿tú podrás hablar con ella, verdad? —sus ojos estaban cristalizados.
—Lo intentaré —dijo acariciando su rostro—, lo prometo, Klaus, lo intentaré.
—Dije que no, Caroline —dijo Alaric empezando a enojarse—. Mucho daño ya ha hecho esta fami...
No lo dejaron terminar.
—Vuelve a hablar mal de mis hijos y nietos —dijo mi abuelo enojado mientras lo agarraba del cuello— y te juro que no vivirás para contarlo.
—¡Suficiente! —gritó Camille, harta de todo esto—. Klaus, Caroline —miró a ambos—, vayan a hablar a solas.
Papá la miró orgulloso y se fueron para un lado. Miré de reojo a mi madre, quien miraba todo con el ceño fruncido. La miré con intriga.
—Josie, Lizzie, Hope y Henrik —nos señaló—, ustedes vayan al colegio.
—¿Por qué tenemos que ir? —dije curioso. No quería alejarme de mi familia.
—Vayan a intentar tener un día de normalidad —dijo cansada, como todos—. Háganlo, por favor, pueden dormir y relajarse un rato.
—Pero, tía Cami —dijo Hope, mientras recibía una mirada mortal de Camille.
—Lo intentaremos —dijimos al mismo tiempo Hope y yo.
Agarré la mano de Lizzie, quien me dio una media sonrisa. Es imposible que hagamos como si no esté pasando nada.
—Keeling, Nik, ustedes vayan a descansar —dijo seria—. Davina y Mikael, ustedes me ayudarán a poner a todos ellos en un ataúd para que estén más cómodos.
—¿Por qué debería hacerte caso? —dijo mi abuelo enojado.
—¡Todos a trabajar! —ignoró su protesta—. Llamaré a Vincent para que nos ayude con Marcel —dijo agarrando su teléfono—. Entre más ayuda, mejor. Hayley, acompaña a tus hijos.
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Los Mellizos Mikaelson
AcciónLa historia trata de como Hope y Henrik tienen aventuras en el colegio Salvatore. Todo es normal hasta la llamada de su tía Freya. ¿Que nuevos retos tendrán? Véanlo aquí en los Mellizos Mikaelson.
