La historia trata de como Hope y Henrik tienen aventuras en el colegio Salvatore.
Todo es normal hasta la llamada de su tía Freya.
¿Que nuevos retos tendrán? Véanlo aquí en los Mellizos Mikaelson.
—¿Qué se supone que haces? —pregunté a mi hermana al verla en su escritorio escribiendo una nota o una carta corta.
—Quiero aclarar las cosas con Hope— dijo muy centrada en lo que escribía.
Rodé los ojos molesta, pero dejé que continuara con lo que hacía. Fui a mi clóset y saqué la ropa que me pondré el día de hoy.
Media hora después, Josie salió del cuarto a toda prisa. No entiendo su obsesión por Hope, pero de todas maneras yo la voy a apoyar. Antes de ir a desayunar fui al bosque a caminar y poder pensar un poco.
Desde que llegaron los mellizos Mikaelson las cosas han estado incómodas. Por un lado, son seres sobrenaturales, únicos en su especie y muy poderosos. Sabíamos que en algún momento uno de los dos activaría su lado de vampiro y la verdad no me importaba, pero al ver a Henrik muriendo en mis brazos un sentimiento cruzó por mi sistema. No estoy muy segura de cuál fue, pero estaba muy asustada de perderlo.
En medio de mis pensamientos escuché golpes y gruñidos. La curiosidad me ganó y me acerqué al lugar de donde venían los sonidos.
—Controla tu velocidad, muchacho— un hombre de tez negra habló mientras daba un puñetazo.
—Lo estoy intentando— dijo el otro chico. Rápidamente reconocí su voz— Lizzie, ¿no te han dicho que es de mala educación escuchar a escondidas? —salté de golpe por su repentina llegada.
—¿No te han dicho que no debes asustar a las mujeres? —dije sarcástica. Él solo movió los hombros— De todos modos, ya me iba.
Empecé a caminar, pero había dado dos pasos cuando Henrik se puso frente a mí.
—¿Te quieres quitar? —intenté empujarlo, pero no se movió ni un centímetro.
Él solo me miró divertido. Volteé los ojos y traté de rodearlo, lo cual fue mala idea porque me agarró de la cintura y me puso en mi mismo sitio. Sentí mis mejillas enrojecer. Lo miré enojada. Él sonrió con la sonrisa de los Mikaelson, que era tan hipnotizante. En este momento entendía a mi hermana por su obsesión con Hope.
—Antes de que te vayas queremos saber si nos puedes ayudar— dijo el hermano de él, haciéndome volver a la realidad.
—¿Qué tipo de ayuda? —pregunté intrigada.
—Quiero ver si Henrik puede controlar sus ansias por la sangre— abrí mis ojos lo más que pude y negué rotundamente.
—Ni loca— dije en voz alta— él me matará.
Lo acusé. Él rió por lo bajo. Sonreí un poco.
—No te preocupes, estaré cerca si es que pasa algo— dijo tranquilamente.
Me resigné y asentí con mi cabeza. Me dio una navaja. Henrik se tensó.
—Bueno, aquí vamos— suspiré nerviosa y no era la única.
Lentamente comencé a pasar la navaja por mi mano. El dolor estaba presente, pero lo aguanté. Miré sus ojos y venas empezaban a salir. Vi cómo se aguantaba. Sonreí orgullosa de verlo luchar contra el hambre.
Su mano se deslizó por mi palma en la herida. Sus dedos se mancharon de rojo de mi sangre. Acercó sus dedos e hizo todo por controlarse.
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